No Somos Nadie

lunes, octubre 30, 2006

Pasarse

Leo con interés la noticia en "El País" de que un videojuego, que acaba de salir a la venta en España, provoca una agria polémica sobre su contenido. Al parecer es de los creadores del Grand Thief Auto, aquel que creó una saga donde te convertías en un negraca de los bajos fondos y tenías que llegar lo más arriba posible en tu banda callejera a base de ser "el más macho" y pincharte gente la banda contraria y cosas así.

El caso es que en los últimos tiempos parece que está de moda ir de educador por la vida, y todo son perjuicios para los niños, todo es cuidado y precaución. Resulta que multitud de quejas aparecen por el contenido violento de este nuevo juego. En este caso consiste en convertirte en un chaval nuevo en un colegio y adaptarte hasta llegar a ser el crack del tema. Es decir, habrá una panda de malotes que lo primero que harán será curtirte y mofarse, y tendrás que hacerte un tipo de respeto en el colegio. Tendrás que aprender a ligarte a las tías partiendo de ser el pailán mayor del pueblo... y estas historias.

No niego que el juego pueda tener peleas, que parece que tiene algo de ello (aunque afirman los productores que no hay nunca sangre ni armas ni cosas extrañas). El caso es que parece que atenta contra la buena educación, según algunos colectivos.

Creo que a veces nos pasamos. Espero no parecer un bruto que defiende que los juegos donde el único objetivo es cargarse a viejas y ciclistas estén bien. No, ni mucho menos. Sin embargo creo que todo el mundo se pasa / nos pasamos un poco. Algunos grupos sociales han demandado al juego este por violento. El juez desestimó la denuncia... porque la gente esta no había jugado nunca. Razón curiosa, pero interesante.

Es posible que mirados bajo un cierto prisma algunos anuncios puedan resultar sexistas, pero no es menos cierto que la gente compra esos productos. Este videojuego puede tener ciertos aspectos negativos, pero se vende como churros. Y es que criticar está bien, pero los datos nos ponen donde estamos. Con la cara por delante los criticamos, con la cara por detrás los consumimos.

No creo que sea una cuestión de protestar por quedar bien y parecer los más pulcros del mundo. Creo que es una cuestión de educación. Los niños se pelean cuando son pequeños, ven a sus padres discutir, beber, fumar... Los chavales salen el fin de semana y papá les da 50 euros con 18 años. Parece que no pasa nada. Ahora bien, el chaval no puede jugar al videojuego porque no vaya a ser que le apetezca salir a la calle y matar a alguien (recuerdo la criminalización de los juegos de rol tan vergonzosa hace unos años por culpa de unos pirados). Las cosas no son ni malas ni buenas de por sí, nosotros las hacemos malas o buenas. No es cuestión del juego, es cuestión de los niños. La cuestión no es prohibir, sino que es educar. Me encantan los juegos de fútbol, soy el primero en meter una patada a un rival en el videojuego para parar un ataque contrario. Sé que en un campo de verdad, en vez de pegar una patada puedo intentar ser menos agresivo y agarrar solamente, pero lo que no voy es pegando patadas por la calle. No nos rasguemos las vestiduras, si no acabaremos prohibiendo los juegos olímpicos porque algún pobre tipo de Bangladesh pierde en algún deporte y claro, es discriminación.

3 Comments:

  • At 10:39 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Ahí, julito ahí, "enfozandote" en la polémica, jajaja. Dices cosas importantes, pero difíciles, con lo fácil que es prohibir, quien se va a poner a educar?

     
  • At 9:54 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Este tema me recuerda a la polémica con el Shin-Chan ese de la tvg.
    todo el problema que había con los dibus esos era que el niño enseñaba el culo y el pito una vez por episodio.
    por lo demás era un niño travieso, pero que le encantaba hacer cosas con sus padres en familia y nunca hacía daño a nadie a posta. hubo una temporada en que yo lo veía porque me parecía muy divertido, y no encontraba sentido a las críticas.
    hasta el párroco de Vilagarcía, el D. José ese, publicó un artículo en la hoja parroquial alertando a los padres sobre la mala influencia del macaco ese sobre sus hijos.
    la verdad, no lo entiendo, de verdad.

     
  • At 12:30 p. m., Anonymous Anónimo said…

    El problema no es educar o prohibir. Yo pienso que los niños deberían ser educados por sus padres, y no que estos delegen su responsabilidad en las escuelas, guarderías, deportes o cualquier otro tipo de organización en la que los niños pasen su infancia.

    Hoy en día, en la mayoría de los matrimonios con niños pequeños (no como en el caso de mis padres, que ya tienen a 3 de 4!! hijos bien creciditos), tanto el padre como la madre trabajan, y los niños se pasan gran parte del tiempo después de la escuela, en actividades como deportes, clases particulares o simplemente estando en la calle. ¿Cuándo reciben la educación de sus padres? ¿cuándo pueden observar a su modelo a seguir?

    Los padres se quejan de la educación que reciben sus hijos, sin darse cuenta que deberían ser ellos los que se la den. Y aquí se acabarían los problemas de juegos violentos o de películas con moral en duda. Esas cosas siempre las hubo. La solución no es prohibirlas, sino enseñar lo que es bueno y lo que no.

    Y si no puedes educar a tus hijos, no los tengas. Sencillo.

     

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