Jefe, ¿qué me estás contando?
Me cae entre las manos la noticia siguiente: "Un Nóbel busca fármacos que borren los malos recuerdos". Sin ninguna duda, el titular consigue el efecto llamada y leo el contenido de la noticia.
Estupefacto me quedo cuando, al contrario de lo que suele ocurrir, el titular es totalmente cierto. Susumu Tonegawa, premio Nóbel de medicina en 1987, trabaja desde hace tiempo en el campo de la neurología y las investigaciones actuales van en la línea de elaborar fármacos que tengan la capacidad de seleccionar de la memoria los recuerdos negativos y eliminarlos. Según esta brillante mente, uno de los aspectos positivos está en "la capacidad de no recordar lo malo, un mecanismo básico para la supervivencia tanto para los animales como para los humanos". Pero... ¿estamos todos locos?
Por un lado, me resulta sorprendente que un tipo, cuya presentación es su premio Nóbel, no haya valorado (o al menos así lo parece) las consecuencias antropológicas de los malos recuerdos. El miedo, por ejemplo, es un instinto básico y fundamental para el ser humano. Buena parte de su efecto queda eliminado si no recordamos los malos momentos. Sin embargo, más allá de eso, el efecto de la construcción del conocimiento, de la personalidad, eso no puede ser obviado. Como personas nos constituimos de nuestros genes y de nuestro contexto vital (en un 55% - 45% según los expertos en el tema, creo recordar). De ese contexto vital forman parte nuestra familia, amigos, ritmo de vida, miles de cosas... y entre ellos ocupan una posición vital los recuerdos. ¡¡Cómo no!! No acierto a comprender como alguien quiere eliminarlos, puesto que los buenos, como los malos, nos forman como personas. Es lo que somos.
En un principio hablan de casos sobre estrés post-traumático, vivencias extremas, etc. Si van a hacer que un superviviente de las Torres Gemelas se olvide de lo que pasó pues quizá alguien crea que le hacen un favor, pero entonces deberían de hacer estilo película y quitar de las noticias y de la calle todas las referencias, y crearle nuevos programas de la tele... porque no sé si será peor acordarse o saber que alguien te ha borrado algo de la cabeza.
¿Qué será lo siguiente? Si al final acabaremos como máquinas automatizadas, diseñadas a medida. Seremos todos perfectos, porque lo bueno quedará en la memoria y lo malo... ¿qué malo? a mi nunca me ha pasado nada malo. Ya no quiero ni saber quién va a decidir qué se elimina y qué no. Acabaremos todos como el Schwarzenegger en Desafío Total.
Una cosa es progresar, y otra es jugar a ser dioses.
Estupefacto me quedo cuando, al contrario de lo que suele ocurrir, el titular es totalmente cierto. Susumu Tonegawa, premio Nóbel de medicina en 1987, trabaja desde hace tiempo en el campo de la neurología y las investigaciones actuales van en la línea de elaborar fármacos que tengan la capacidad de seleccionar de la memoria los recuerdos negativos y eliminarlos. Según esta brillante mente, uno de los aspectos positivos está en "la capacidad de no recordar lo malo, un mecanismo básico para la supervivencia tanto para los animales como para los humanos". Pero... ¿estamos todos locos?
Por un lado, me resulta sorprendente que un tipo, cuya presentación es su premio Nóbel, no haya valorado (o al menos así lo parece) las consecuencias antropológicas de los malos recuerdos. El miedo, por ejemplo, es un instinto básico y fundamental para el ser humano. Buena parte de su efecto queda eliminado si no recordamos los malos momentos. Sin embargo, más allá de eso, el efecto de la construcción del conocimiento, de la personalidad, eso no puede ser obviado. Como personas nos constituimos de nuestros genes y de nuestro contexto vital (en un 55% - 45% según los expertos en el tema, creo recordar). De ese contexto vital forman parte nuestra familia, amigos, ritmo de vida, miles de cosas... y entre ellos ocupan una posición vital los recuerdos. ¡¡Cómo no!! No acierto a comprender como alguien quiere eliminarlos, puesto que los buenos, como los malos, nos forman como personas. Es lo que somos.
En un principio hablan de casos sobre estrés post-traumático, vivencias extremas, etc. Si van a hacer que un superviviente de las Torres Gemelas se olvide de lo que pasó pues quizá alguien crea que le hacen un favor, pero entonces deberían de hacer estilo película y quitar de las noticias y de la calle todas las referencias, y crearle nuevos programas de la tele... porque no sé si será peor acordarse o saber que alguien te ha borrado algo de la cabeza.
¿Qué será lo siguiente? Si al final acabaremos como máquinas automatizadas, diseñadas a medida. Seremos todos perfectos, porque lo bueno quedará en la memoria y lo malo... ¿qué malo? a mi nunca me ha pasado nada malo. Ya no quiero ni saber quién va a decidir qué se elimina y qué no. Acabaremos todos como el Schwarzenegger en Desafío Total.
Una cosa es progresar, y otra es jugar a ser dioses.

4 Comments:
At 8:34 p. m.,
Anónimo said…
Noticia "flipante" dentro de poco nos van a diseñar antes de nacer,aunque ya lo hacen, los papás van a elegir como quieren que seamos, con lo bonito que es la vida con sus cosas buenas y malas que de todo se aprende y mucho,además soy de las que creo que las cosas que te parecen malas en el momento,con el paso del tiempo ya no lo ves así,creo que intentamos un conseguir un mundo perfecto ,pero, ¿Quien decide donde está la perfección?, con lo bonito que es vivir el momento, sin saber lo que va a pasar mas tarde.
At 9:33 p. m.,
Anónimo said…
Borremos errores, tristezas, malos momentos, todo alegría y felicidad, un mundo feliz para todos, sí!!! Borremos todo lo malo de nuestras vidas, no aprendamos de los errores. Si me borraran todos los malos recuerdos de mi vida, sería... sería un gilipollas integral!!!
PD: ahora soy medio gilipollas.
At 11:35 p. m.,
Anónimo said…
Si eso tiene éxito, entonces el hombre no será el único animal que tropiece dos veces en la misma piedra... porque tropezará veinte veces en la misma piedra.
At 9:02 p. m.,
Anónimo said…
Julius Potter, nunca actualizas los sábados, ¿por qué?
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