La intendencia
Sin pretender hablar de fútbol, cometo el error de usar una anécdota balompédica para contar algo que me parece interesante. Digo el error porque quien comente esto, si alguien lo hace, será o bien para decir que aquí solo hablamos de fútbol (saludos Cris) o para discutir el hecho futbolístico en sí. Vaya por delante que no es la intención de este post, pero el error es mío.
Leo hoy la columna de Alfredo Relaño en el AS y habla de la polémica sobre el Balón de Oro al Cannavaro. Sin entrar en la discusión me quedo con una frase que cita: "es más fácil romper una silla que hacer una silla".
Me da pie a escribir porque tengo una especial curiosidad por el fenómeno destrucción - construcción. Vivimos en una sociedad (en concreto en un país) envidioso, y donde es muy recurrente intentar tirar por la borda las cosas que los demás crean. Quizá sin intención concreta, pero se hace. Ya sé que siempre vuelvo a los mismos temas, que si la gente no hace nada pero se queja, que si la gente se queda quieta esperando que las cosas pasen...
Sin embargo, por ser optimista contracorriente, humildemente opongo una cita a la cita anterior. Escribió Bakunin que "destruir es una pasión contructiva". Quizá sea cierto. A veces no vale con cambiar las cosas y poner parches, sino que hay que cambiarlo todo, tirarlo todo abajo y volver a empezar. Y para eso hay que saber tirarlo, no vale titubear y quedarse a medias, no vale tirarlo y volver a empezar como antes. Y para ello hay que tener curritos. En todo grupo hace falta quien cree cosas, quien genere actividad, y si bien nos encontraremos con los "quejones" oficiales, también hacen falta rompedores y destructores. No se puede construir el Guggenheim desde un despacho.
No pretende ser esto una oda a la tosquedad, sin embargo si pretende ser un recordatorio a quienes, si bien no montan la pachanga, siempre van aunque llueve o truene. A los que no deciden nunca donde vamos todos a cenar pero no se quejan y tratan de que todos se apunten. Un recordatorio a todos los integrantes de "fontanería, albañilería, 24 horas a su servicio". A los miembros destacados del club de "La intendencia". Con ellos sabes que si necesitas salir un día cualquiera, los puedes llamar a las 12 de la noche porque una ronda, como mínimo, la tienes asegurada.
No es esto un homenaje, porque tampoco te lo piden nunca. Pero que conste en acta.
Pasadlo bien... y no mireis con quien.
P.D.: Y no estoy hablando de fútbol (solamente), aunque mucho me temo que esta batalla la perdí en el primer párrafo.
Leo hoy la columna de Alfredo Relaño en el AS y habla de la polémica sobre el Balón de Oro al Cannavaro. Sin entrar en la discusión me quedo con una frase que cita: "es más fácil romper una silla que hacer una silla".
Me da pie a escribir porque tengo una especial curiosidad por el fenómeno destrucción - construcción. Vivimos en una sociedad (en concreto en un país) envidioso, y donde es muy recurrente intentar tirar por la borda las cosas que los demás crean. Quizá sin intención concreta, pero se hace. Ya sé que siempre vuelvo a los mismos temas, que si la gente no hace nada pero se queja, que si la gente se queda quieta esperando que las cosas pasen...
Sin embargo, por ser optimista contracorriente, humildemente opongo una cita a la cita anterior. Escribió Bakunin que "destruir es una pasión contructiva". Quizá sea cierto. A veces no vale con cambiar las cosas y poner parches, sino que hay que cambiarlo todo, tirarlo todo abajo y volver a empezar. Y para eso hay que saber tirarlo, no vale titubear y quedarse a medias, no vale tirarlo y volver a empezar como antes. Y para ello hay que tener curritos. En todo grupo hace falta quien cree cosas, quien genere actividad, y si bien nos encontraremos con los "quejones" oficiales, también hacen falta rompedores y destructores. No se puede construir el Guggenheim desde un despacho.
No pretende ser esto una oda a la tosquedad, sin embargo si pretende ser un recordatorio a quienes, si bien no montan la pachanga, siempre van aunque llueve o truene. A los que no deciden nunca donde vamos todos a cenar pero no se quejan y tratan de que todos se apunten. Un recordatorio a todos los integrantes de "fontanería, albañilería, 24 horas a su servicio". A los miembros destacados del club de "La intendencia". Con ellos sabes que si necesitas salir un día cualquiera, los puedes llamar a las 12 de la noche porque una ronda, como mínimo, la tienes asegurada.
No es esto un homenaje, porque tampoco te lo piden nunca. Pero que conste en acta.
Pasadlo bien... y no mireis con quien.
P.D.: Y no estoy hablando de fútbol (solamente), aunque mucho me temo que esta batalla la perdí en el primer párrafo.

6 Comments:
At 7:39 p. m.,
Anónimo said…
Estoy de acuerdo con lo que dices, aunque creo sin duda que reconforta más la construcción que la destrucción.
At 7:39 p. m.,
Anónimo said…
Ese j soy yo
At 8:38 p. m.,
Anónimo said…
"Es más fácil romper una silla, que hacer una silla". ¿Por qué me suena tanto a Hommer Simpson?
Me gusta tu frase esa de hay que saber romper las cosas. Normalmente cuesta una barbaridad borrar todo y empezar desde cero... es mucho más sencillo empezar algo por la mitad o volver a hacer exactamente lo mismo que habías hecho antes. Pero por lo general lo sencillo no es lo conveniente.
Para construir hay que saber primero destruir. Bonita reflexión la de hoy.
¿Qué le dice un muñeco de nieve a otro?
At 12:07 a. m.,
Julito said…
Aquí huele a zanahoria...
At 12:13 a. m.,
Anónimo said…
Muy bueno, me arrancaste la carcajada del día... ya pensé que hoy no llegaba. Aquí huele a zanahoria, jaja, es tonto, pero muy bueno, jaja, ya tengo chiste para contar el fin de semana, jaja.
At 8:13 p. m.,
Anónimo said…
Paganos...
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