Ver cosas, hacer cosas
El inigualable Homer Simpson dejó para la posteridad una auténtica declaracion de principios, en una de esos momentos brillantes que no por más frecuentes son menos apreciables. Ante la duda sobre ir a hacer algo o ver cómo lo hacían los demás su cerebro solo fue capaz de quedarse paralizado y hacerle balcucear: "mmmm ver cosas es mejor que hacer cosas". Enorme Homer. Sin embargo, y trayendo el tema a un lugar menos serio, en este caso voy a discutir al maestro.
Normalmente, las cosas van pasando. O al menos así se enfoca todo desde muchos puntos de vista. Sin embargo no suele ser tan fácil, a veces.
A mi manera de ver las "cosas grandes", los grandes momentos vitales, las grandes decisiones, todo el mundo las toma. Ante ellas todos tenemos que pasar, por el mero hecho de que son fácilmente reconocibles y tienes que enfrentarte a ellas sí o sí. Luego podemos decidir mejor o peor o, incluso, que no existan decisiones buenas o malas sino simplemente decisiones.
Por contra, en el día a día, donde uno puede circular cotidianamente sin involucrarse, es posible pensar que las cosas van pasando. Admiro y respeto a toda esa gente que no se sienta a ver las cosas pasar sin darse cuenta de que alguien las hace, a quien le busca tres pies al gato y se da cuenta cuando tiene que aportar, y que esa aportación nadie se la va a pedir. Hay quien no espera a que se lo pidan para echar una mano, y probablemente no sea quien te recuerde que te la echó. Hay quien, simplemente, no se queda mirando y actúa. Quien monta la pachanga sin tener que reunir a 15 tipos previamente para decidir si se monta o no. Al que le preguntas a donde vamos a cenar hoy y ya tiene reservado el sitio en la churrascada, al que te ofrece ideas antes de que se las pidas. Me gusta esa gente.
Hay unos cuantos chavales del club de ajedrez que esta temporada han empezado a entrenar a los niños de iniciación. Se lo propusimos al principio y no pensaron que pudieran hacerlo (tienen 15 años) pero les hacía ilusión. Así empezaron. Uno lo hace bien, llega puntual y es bueno con los chavales, enseña bastante bien, se lo pasan como enanos (que lo son) y los peques también, que es lo que importa al fin y al cabo. Otro ya me ha pedido que le deje material para saber cómo organizarse el trabajo, se ha montado uan estructura de lo que quiere enseñar en todo el año y ha pedido al club que le compremos algo de material a los niños para varias cosas. No creo que a día de hoy sea mejor dando clase, pero sin duda yo me quedo con el segundo.
Se puede estar por aquí viendolo todo venir de cara, pero ya que estamos... intentémoslo. Hagamos cosas. La indolencia no suele llevar muy lejos.
"Es más fácil decir las cosas que hacerlas, a menos que se sea tartamudo"
R. Lewton
Normalmente, las cosas van pasando. O al menos así se enfoca todo desde muchos puntos de vista. Sin embargo no suele ser tan fácil, a veces.
A mi manera de ver las "cosas grandes", los grandes momentos vitales, las grandes decisiones, todo el mundo las toma. Ante ellas todos tenemos que pasar, por el mero hecho de que son fácilmente reconocibles y tienes que enfrentarte a ellas sí o sí. Luego podemos decidir mejor o peor o, incluso, que no existan decisiones buenas o malas sino simplemente decisiones.
Por contra, en el día a día, donde uno puede circular cotidianamente sin involucrarse, es posible pensar que las cosas van pasando. Admiro y respeto a toda esa gente que no se sienta a ver las cosas pasar sin darse cuenta de que alguien las hace, a quien le busca tres pies al gato y se da cuenta cuando tiene que aportar, y que esa aportación nadie se la va a pedir. Hay quien no espera a que se lo pidan para echar una mano, y probablemente no sea quien te recuerde que te la echó. Hay quien, simplemente, no se queda mirando y actúa. Quien monta la pachanga sin tener que reunir a 15 tipos previamente para decidir si se monta o no. Al que le preguntas a donde vamos a cenar hoy y ya tiene reservado el sitio en la churrascada, al que te ofrece ideas antes de que se las pidas. Me gusta esa gente.
Hay unos cuantos chavales del club de ajedrez que esta temporada han empezado a entrenar a los niños de iniciación. Se lo propusimos al principio y no pensaron que pudieran hacerlo (tienen 15 años) pero les hacía ilusión. Así empezaron. Uno lo hace bien, llega puntual y es bueno con los chavales, enseña bastante bien, se lo pasan como enanos (que lo son) y los peques también, que es lo que importa al fin y al cabo. Otro ya me ha pedido que le deje material para saber cómo organizarse el trabajo, se ha montado uan estructura de lo que quiere enseñar en todo el año y ha pedido al club que le compremos algo de material a los niños para varias cosas. No creo que a día de hoy sea mejor dando clase, pero sin duda yo me quedo con el segundo.
Se puede estar por aquí viendolo todo venir de cara, pero ya que estamos... intentémoslo. Hagamos cosas. La indolencia no suele llevar muy lejos.
"Es más fácil decir las cosas que hacerlas, a menos que se sea tartamudo"
R. Lewton

3 Comments:
At 1:09 p. m.,
Anónimo said…
los toros desde la barrera
Así es como ve la vida mucha gente. y me refiero a la vida mismo, no a lo profesional o algo en concreto.
Conozco a grandes tipos, y en este momento estoy pensando en uno en concreto, que prefieren ver la vida como si fuera una televisión. Se limitan a dejarla pasar sin intentar conseguir lo que quieren.
ojo! esto no es una oda al trepa (repugnante especie), sino que creo que una actitud activa es la única manera de que te pasen cosas importantes.
en una peli alguien dijo el otro día: "correr el riesgo de hacer el idiota es la única manera de que te pasen cosas maravillosas".
pues eso. Dar un paso adelante y decirle las cuatro cosas a esa jaca que hace un tiempo que tiene comido el seso es arriesgado. Seguramente te vayas a casa con cara tonto y un calabazón debajo del brazo, pero si nunca das ese paso....amigo, eso es más grave. Directamente al baúl de las cosas que tenía que hacer y no hice. Y en ese baúl caben muchas cosas, creedme.
yo hace un tiempo que me decidí a dar pasos adelante. A veces lo consigo, a veces no. Pero lo que no estoy dispuesto es a ver mi vida pasar desde la barrera
lo siento por el peñazo
At 4:48 p. m.,
Anónimo said…
En el ordenador que está conectado a mi reactor hay una pegatina con una frase escrita, que dice algo así como que no tomar ninguna decisión, ya es una decisión. No recuerdo quién la dijo. Dónde metemos esto en tu comentario de hoy? Yo también estoy de acuerdo en que hay que tomar decisiones, sean buenas o malas después, he aquí la gracia de estar vivo.
Pero ver la vida pasar es igual a no tomar ninguna decisión... es decir, es elegir intentar no involucrarse en lo que sucede, algo realmente difícil, pues cada persona ocupa un lugar en el espacio-tiempo, y en cualquier momento simplemente el hecho de estar ahí, ya implica involucrarse en lo que pasa alrededor...aunque sea sin querer.
No creo que haya mucha gente que deje la vida pasar...
At 4:51 p. m.,
Anónimo said…
Ahora que me acuerdo, dicen que los gallegos somos muy indesivos. Y está demostrado científicamente. El semestre pasado éramos cuatro gallegos en nuestro grupito de espanholes (inevitable no tener un grupito de espanholes, por mucho que se intente...). Y siempre nos daba igual qué discoteca elegir o a qué restaurante ir a comer... si es que no conocíamos ninguno... por eso nos daba igual. Y no decidíamos.
Esto no viene a nada, no tiene nada que ver con lo que hablamos, pero me apetecía decirlo. Lo que sea con tal de no estudiar...
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