Pliego de descargo
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y vista mi tendencia a escribir pues intentaré recopilar mis "fotos" del año.
En lo académico guardo la foto de lo "nolosianos" acompañados de algún ajedrecista asistiendo a la exposición de un notas sobre la psicología, el deporte, el liderazgo y demás historias. No estuvo tan mal.
En lo familiar nunca se me irá de la cabeza esa foto que me quedó al ver a mi madre con su "regalo" de cumpleaños. A veces surgen oportunidades en la vida que uno no puede dejar escapar, y esta no se podía. Fueron 42 años sin verse expresados en un momento de sorpresa. A veces pienso que fue demasiado fuerte, pero que nos quiten lo bailao. Sin duda es la foto del año, y más allá.
El piso tiene sus fotos, muchas. Una fue foto de verdad y Toño demostró recientemente que es cierto que puede aguantar el vaso con la cabeza a las mil de la mañana. Muchas fotos están perdidas y disipadas a lo largo del año, pero me quedo con "la foto de las camisas" que, como no podía ser de otra manera, salió borrosa.
Lo ajedrecístico me ha mostrado este año que es cierto que estoy cambiando. Siempre fui una joven promesa, pero crecí. Ahora sé que es cierto, antes no quería creérmelo. Mis ilusiones ahora están en mis niños, y sé que todo lo que pueda intentaré dárselo a ellos. Como muestra un botón, hoy es viernes, navidades, mis amigos están de fiesta y yo en casa porque a las 8 de la mañanita nos llevamos a algunos a jugar a Ourense. Volveré tan cascadiño que igual ni doy salido mañana. Pero lo hago con más ilusión que ellos. Como decía aquel, los tiempos están cambiando.
Y cambiando estoy, mi ritmo de vida me deja menos fotos en noches extrañas y más fotos de las mañanitas llegando a la facultad. Me deja menos 9 de la mañana llegando y me deja más 9 de la mañana saliendo. Aún así, sigo conociendo los lunes del Malas con el bueno del Vichuco, y esa siempre es una buena foto. Todavía guardo mis armas y tengo mi foto saliendo de día (muy de día) del Ruta con Pepiño, o desayunando un bocata del Raíces con el galán del Marti. Todavía me quedan fotos al lado del crack que trabaja debajo de la moto. Aún seguimos peleando con el nolosé en esas canchas del señor, y nos fuimos a las vacaciones ganando, vaya leones.
Al final, uno hace balance y sale bien. Nos hacemos mayores...pero no tanto. Cada vez comprendo mejor a los grandes sabios del Bar Puerto, a mis mayores y a los que no lo son tanto.
La gente siempre pide que el año que le venga sea muy bueno, y que le de cosas y todo eso. Como siempre yo voy de moralista y digo eso de que las cosas hay que ganárselas y pedirlas sin hacer nada "eche como o carallo". Trataré de ganarme las cosas que me pasen, y cuando me pase algo que no me gusta, pues me tendré que comer con patatas el razonamiento y saber que me lo merezco. Y no hay más vuelta de hoja. Así pues, en previsión de lo que toca y de lo que venga, voy descargándome y os digo de antemano que todos mis berrinches, discusiones, torpezas, cabreos, cabezonerías y demás historias no tienen más intención que la de ser un cabezón y discutir. Nunca malicia, aunque a veces lo parezca. Si las cosas que uno tiene se las merece pues me alegra saber que tengo por ahí cerca a alguno que, aunque sonríe por lo tonto que me pongo cuando escribo, volverá a leerme. Resulta que creo, a riesgo de equivocarme, que alguno ha de pensar similar porque aquí no inventamos nada y tampoco somos tanto como para decir cosas demasiado interesantes. Será pues que, aunque lo intentemos y sea divertido pensar lo contrario, en el fondo... no somos nadie.
Parafraseando a un buen amigo, y ya que es época de brindis: "por un futuro con todos los gastos pagados".
