No Somos Nadie

miércoles, diciembre 13, 2006

Buscar lo mejor, buscar lo perfecto.

Muchas veces podemos observar que hay quienes nunca están contentos del todo con cómo han quedado las cosas. Siempre se podía mejorar. Creo que puede ser una buena perspectiva el hecho de no caer en la auto-complacencia, de buscar siempre la posibilidad de mejora. Pero sin pasarse.

Llevo horas y horas de mi tiempo (muchas de ellas quitadas del tiempo que no debiera) trabajando en cuestiones sobre mis niños del club. En este caso tengo que organizar unos grupos para los entrenamientos durante una concentración que haremos en estas Navidades. ¿Qué me va ocurriendo? que nada me convence, que todo tiene peros y problemas. Llevo una montaña de folios con tachones por todos los lados y miles de ideas. Quiero que cada chaval esté en el grupo adecuado, con los compañeros idóneos y con el monitor que mejor le venga. Quiero hacer encajar que todos tengan las horas de entrenamientos precisas y hasta a veces me encuentro intentanto que todos quepan, cuando en realidad hay que hacer una selección, porque hay que hacerla.

Al final, me voy dando cuenta de que no puedo pretender que todo salga genial. No puedo buscar que salgan los grupos perfectos porque, en realidad, los grupos perfectos no existen. Todos tienen problemas, y yo me preocupo en encontrar la manera de solucionarlos todos. Y no se puede. Además, al final son solo chavales, con los que tenemos que conseguir que, por encima de todo, se lo pasen bien. Eso lo sé, pero hay que ver la de horas que he dejado intentando encontrar el encuadre, el encaje, tener la visión y construirlo todo en segundos. Creo que se me está pasando. Ahora espero no decir que vale cualquier cosa y soltarlo de cualquier manera, que ya me veo...

"Ser perfecto es aburrido, lo digo por experiencia"

"Antes tenía el problema de ser demasiado presumido, ahora ya me curé. Ya soy perfecto"

1 Comments:

  • At 3:11 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Cuando buscas lo perfecto, te pierdes muchas cosas por el camino. Básicamente, porque la perfección no existe. Y cuando crees haberla descubierto, ocurre algo que hace que te plantees todo otra vez. En realidad, buscas tu idea de Perfección. Y depositas ahí tus ilusiones. Pase siguiente: la frustración... y el juego nunca termina.

     

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