No Somos Nadie

miércoles, enero 17, 2007

Error fundamental de atribución

Hoy he estado hablando con un compañero en la facultad sobre los médicos. Él sostiene que los médicos son irresponsables, y que a los que la cagan deberían de "meterles un puro tremendo". Es cierto que el debate me toca de cerca, pero aún así creo que la razón está algo más de mi parte en esto. Mi argumentación es que los médicos tienen una responsabilidad altísima, y que su trabajo es muy delicado. También que ellos mismos piden a gritos hace mucho tiempo mejores condiciones para trabajar mejor. Y, sobre todo, que se deben de hacer miles de operaciones delicadas al día, y apenas conocemos que se haya metido la pata en poquitos casos cada año. Contra esto, mi amigo dice que ya se ve lo bien que lo hacen cuando aparecen casos de alguno que se deja un bisturí dentro del cuerpo de alguien, o que, por ejemplo, a su abuela le dieron unas pastillas cuando, en realidad, deberían haberle recetado la mitad de la dosis. Ahora está con unos problemas de circulación gordos.

No es que pretenda hacer una defensa a ultranza de los médicos aquí (creo recordar que ya fue un tema de hace tiempo), sino que me viene siempre a la cabeza uno de los conceptos más desarrollados y más básicos de la psicología social (para algo tenía que valer): el error fundamental de atribución.

Se llama así a la tendencia a hacer valoraciones de un tema global a partir de casos particulares. Es decir, a creer que todos los médicos son unos cazurros porque uno se deje un bisturí dentro de un paciente. O también a pensar que todos los camareros son unos bordes porque el del bar de la esquina lo es. Incluso a decir que los abogados son unos protagonistas porque hay uno en la tele que siempre defiende a los famosos y le gusta más la cámara que una piruleta a un niño. En realidad, lo que da la visión más cercana a la realidad es la valoración global. Casi podemos decir que es una cuestión de estadística, donde realmente lo que importa es aquello que nos enseñaron de la ley de los grandes números, que venía a contar que las probabilidades son más certeras con cuantos más casos trabajemos. Si yo tiro una moneda dos veces seguidas y sale dos caras, puedo pensar que me va a salir cara siempre "porque ahora llevas 2 de 2, machiño". Sin embargo todos sabemos que si la tiramos 10.000 veces el número de caras será próximo a 5.000.

Pues eso.

2 Comments:

  • At 5:59 p. m., Anonymous Anónimo said…

    es una faena. El público es cruel (y yo formo parte de él). Todo el mundo cree que es el ombligo del mundo, y que merece que todo los recursos (en este caso sanitarios) sean puestos a su disposición para que desaparezca el furúnculo ese del culo que tanto le molesta.
    Es cierto que meten la pata, y que van a tener más responsabilidad por ello que yo, caramba, pero también hay buenos profesionales muy diligentes(q tampoco están exentos de fallos)
    otro tema es la atención al público pura y dura, que si bien el público abusa a veces, los médicos deberían tener en cuenta que quien está al otro lado de la mesa es una persona preocupada, y no una fila de números.

     
  • At 3:25 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Como en todos los trabajos hay buenos y malos profesionales, pero la diferencia está en que en este caso tratan con vidas humanas. Esto conlleva a un mayor grado de responsabilidad y en muchas ocasiones es inexistente.
    Personalmente (hablo de la sanidad pública) creo que la mayor parte de las negligencias médicas son por falta de ética profesional. El tema me toca de cerca y se que hay muchos casos del tipo tomate estas pastillas y ya se te pasa, y a las dos semanas estás dentro de una ambulancia volando hacia Urgencias para que te metan corriendo en un quirófano (ejemplo un poco drástico pero real al fin y al cabo)
    Hay que ser consciente de que se trata con una vida y en muchas ocasiones no es asi.
    Pero como dije al principio hay de todo en la viña del señor...

     

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