No Somos Nadie

lunes, febrero 26, 2007

El Amigo Martin

Inevitablemente, este espacio va hoy dedicado al amigo Martin (que no Martín, el gran Martín del Bar Puerto, aunque sería también un gran honor dedicárselo...). El amigo Martin es otro de aquellos tipos que te hace salir del cine con una cara distinta de la que entraste, y no es tan fácil. Al igual que otros pocos, puede sacarse una película de la manga a partir de la cual cambias ciertas maneras de ver las cosas.

Se decía que la famosa Academia, la de Hollywood y no la de O.T., le debía un premio. Suponemos pues que no es más que confirmar que los premios son de todo, menos de cine. Sin embargo en el fondo creo que es una buena noticia.

Lo es porque el amigo Martin sabe como pocos contar las cosas. Bien es cierto que puede resultar cargante si uno no está dispuesto a ver una película suya, como pudo pasar en El Aviador, o alguna otra de sus películas cuasi-biográficas. Sin embargo son los personajes su gran virtud cinematográfica, a mi modo de ver. Las películas del amigo Martin estrujan un personaje (o varios) hasta que lo conoces como si fueras tu mismo. Por lo general son personajes de ira fácil, de vida oscura y malas costumbres. Sus películas han girado en torno a la construcción de una figura. Así se fraguó su gran relación con el mejor De Niro a quien hizo ser, en películas diferentes, personajes con un trasfondo común. Jack LaMotta, Johnny Boy, Travis Bickle, "Ace" Rothstein... son personajes con la misma mirada en mundos semejantes. Todos son Robert de Niro, acompañados en varias veces por un Joe Pesci cortado por el mismo patrón en Toro Salvaje, Casino o Uno de los nuestros. Y sin embargo tan diferentes, tan distantes. Me gusta el amigo Martin porque te cuenta lo que pasa ahí fuera desde lo que pasa dentro de su protagonista. Incluso se permitió el lujo de guardarse 3 minutos de cámara en "Taxi Driver" para bordar un personaje fantástico. "¿Ve esa mujer de ahí, en esa ventana? ¿Sabe quién es? Es mi mujer. ¿Sabe cuál es el problema? Que ésa no es mi casa."

Sin duda que una de las cosas que contribuye a su gran leyenda es formar lo que podríamos llamar "los cuatro grandes" (con perdón de muchos) que desde allá por finales de los 60 y los 70 decidieron que iban a mover el tema este del cine. el amigo Steven, el amigo George, el amigo Francis y el amigo Martin. Vaya cuarteto. Van los tíos y se juntan a comer en el rancho de George de vez en cuando para comentar unas cosillas y decidir en qué se van a meter en ese momento. La vida puede ser maravillosa...

Con estas, y con los tres restantes del cuarteto de cuerda subidos en el escenario, no podía pasar otra cosa que darle el premio al amigo Martin.

No es que sea reparar un daño, pero ahora supongo que se contará menos la historia de que Martin no tiene su Oscar porque "Rocky" se lo ganó a "Taxi Driver". Amigo Martin, señor Scorsese, que sea por Infiltrados o que sea por la que quieras, pero enhorabuena.

jueves, febrero 22, 2007

El cuarto de siglo

Por contra de lo que opina un buen amigo de los suyos, a mi me gustan mis cumpleaños. Procuro que mis amigos sepan cuando estoy porque me gusta celebrarlo. Cada vez más, uno se tiene que agarrar a menos ocasiones en que estar con su gente. Esta es una buena excusa. Me gusta que hoy salgamos todos juntos, me gusta echarme unas cuantas risas.

Por las horas que llevo, esto del cuarto de siglo no es tan grave como decían. Más bien todo lo contrario. Y la que nos espera hoy a la noche. Seguro que alguno firmaría volver a él y otros, más jóvenes, preferirían tenerlo pensando que su edad es todavía muy pequeña y que ya quieren crecer. En el fondo supongo que nadie está contento porque somos ligeramente envidiosos y queremos lo que no tenemos. Hay que ser positivos. A mi me gusta el cuarto de siglo. Momento de cambios, de pensar en el qué vendrá pero no perder de vista lo que tienes. Buen momento para hacer cosas. Aunque lo diría de cualquier edad que cumpliera, eso no quita razón a la idea: "es la mejor edad posible".

Pues eso, que me gusta. Y que me gusta tener cerca a muchos de los míos y darme cuenta por un momento del privilegio que eso supone. Además, y para aumentar el ego personal, pues durante todo el día le van llegando a uno mensajes de felicitación (muchos de gente que ni te lo esperabas y es una alegría inmensa el detalle). Eso siempre es motivo de sonrisa. Al final, es un buen día para engañarnos y creernos alguien. Aunque mañana, que será otro día, tocará volver a la realidad de que no somos nadie.

martes, febrero 20, 2007

El Bayern son 4 amigos.

Iban dos minutos de partido y le mandé un mensaje a César. Decía: "Ésta es la nuestra, tenemos a Guti y Gago, está Raúl y están tres delanteros. Si así no funciona entonces es que Capello tendrá razón. Habrá que confiar."

A los pocos minutos ya habíamos amagado algo al tran-trán, y se vió que el Bayern son 4 amigos. Y en estas el 7 va y dice que no nos preocupemos por el entierro, de verdad, que lo agradece mucho pero que le apetece seguir jugando. Y gol, y punto. Y entonces uno piensa que lleva 4 en Champions, y en Liga le calzó uno al Barça, otro al Atlético (el que da el punto) y otro al Valencia (el que gana el partido en Mestalla, campo fácil claro...). Pero claro, eso es otro tema.

Minutos después llega Lucio y marca de cabeza, porque el Bayern son 4 amigos pero coño, si les das todo hecho pues te lo enchufan. Volvemos a las andadas. Raúl marcando pronto, Lucio empata a los 15 minutos... solo me falta que Zidane la ponga por la escuadra y sería como la final de Glasgow.

Seguí viendo que el Bayern son 4 amigos. Y llegó el segundo portero del Madrid, cabecea un balón y éste acaba entrando por la escuadra, gracias a que el 7 medio empuja al defensa y lo aparta, y que toca el balón con la punta del pelo. Un churri-gol. De esos que solo mete él, porque si los mete Ronaldo o Pipo Inzaghi son "el oportunismo que solo tienen los buenos". Si lo mete Raúl es un churri-gol.

Aún hubo tiempo para que Ruud engorde su cuenta en una buena jugada de estrategia que justifica en algo a Beckham. Es el segundo máximo goleador de la historia de la Champions. Sí, el segundo. Todo porque el Bayern son 4 amigos. Menos mal.

Y con éstas, con más fútbol del que se ha visto en todo el año llega el único al que no le gustaba el partido y les dice que todos para atrás. El amigo Fabio prefirió una segunda parte a su gusto que a la de los demás. Y así fue. El balón para ellos. Los blancos corriendo detrás, Robinho que tiene el don de fallarlo todo (¿qué pasó con el Robinho que disfrutaba con el balón?), Guti que no sabe qué hacer cuando el partido va más rápido de lo que jugamos nosotros en las pachangas... lo de siempre.

El Bayern son 4 amigos, pero si le dejas y le das el balón pues te enchufan uno en el 88 y te vas a Munich a ganar una eliminatoria que ya habías ganado. Hace unos días hice con Marti la broma de que el Madrid iba a empatar a 0 en Munich pasara lo que pasara en Madrid. Ojalá no me equivoque.

El Bayern son 4 amigos, pero a esos 4 les metimos 3-1 por un lado, y el amigo perdió 0-1 por el otro. Fabio, tienes un plan, pero espero que sea bueno.

sábado, febrero 17, 2007

La resaca

Malestar general, dolor de cabeza, desorientación, aturdimiento, bajada exagerada del umbral de resistencia al sonido...

Un "no vuelvo a beber", un "así no se puede", un "¿qué pasó ayer?", un "estoy fatal"...

Cansancio, sueño, desgana...

Pelis horribles después de comer, sofá, manta y ver pasar las horas, botellas de agua, muchas botellas...

martes, febrero 13, 2007

Carta a Samuel que Samuel nunca leerá.

Naciste en un lugar pobre, tan pobre que no sabemos dónde está la palabra en el diccionario para contarlo. Te fuiste de tu casa con 13 años para buscar un sueño en Europa. Te dejaste la piel cada día, en cada campo, por alcanzarlo. Y llegaste. Ahí estás, eres uno de los grandes, de los mejores. Cada día entrenas por hacerlo mejor. Sí Samuel sí, hasta tan arriba has llegado...

Sin embargo Samuel yo me pregunto cosas. Me pregunto por qué hablas con los demás y les atribuyes la palabra "hermano" como si estuvieras dando una bendición. ¿Acaso crees que es así? ¿Acaso te gusta sentir que tienen que apiadarse de ti y que eres mejor persona por lo que has pasado? ¿Acaso les concedes un bien preciado llamándoles "hermano"? ¿Acaso todos debiera de guardar cola y adorarte para que les llames así?. Me pregunto Samuel, si te han insultado en un campo de fútbol por ser negro ¿crees que lo hacen porque eres negro o porque eres tú? ¿crees que pueden llamarte negro con mala fe mientras aplauden a otro negro de su equipo?. Me pregunto, Samuel, si eso no tendrá que ver con decir que: "Quiero correr como un negro para vivir como un blanco". ¿Será que los negros no pueden vivir bien? Me pregunto, Samuel, si en el fondo no serás el primero en sentirse inferior. Me pregunto, Samuel, si está bien que pretendas resolver un problema fomentando las diferencias. Conozco algunas de tus contribuciones a tu país. Sé de tu interés por los chavales, porque quieres que tengan oportunidades. Sé de tus buenos actos con tu gente en tu país, para que tengan una vida decente. Por eso me pregunto tantas cosas Samuel. Y no me preguntaré por qué de ti se sabe todo eso y de otros no se saben las cosas buenas que hacen.

Me pregunto, Samuel, si no has metido la pata. Me pregunto si tienes razón al pensar que tú eres tan noble con tus compañeros, que siempre actúas de buena fe, que siempre lo das todo por ellos. Me pregunto si tienes razón al pensar que tú sí pero los demás no. Me pregunto si no es otra pataleta de niño pequeño, como cuando dijiste que no te daban el balón de oro porque no interesaba dártelo a ti, tan humilde tú. Me pregunto si no es otra pataleta como cuando abroncaste a Oleguer porque defendiera mal a Forlán y éste te quitara el pichichi. Me pregunto si de aquella también pensabas en el bien del grupo. Me pregunto si cuando le dijiste a Rikjaard que no salías a jugar pensaste en los Ezquerro o Jorquera, que matarían por 5 minutos. Me pregunto sin pensaste en Saviola, del que tantas cosas puedes aprender. Me pregunto si pensaste de verdad en el grupo cuando montaste lo que has montado. Seguro que ahora nos equivocamos todos los demás, y seguro que esto os viene muy bien porque, claro, tú siempre lo haces todo bien. Tú nunca eres personalista, lo de hablar de ti mismo en tercera persona como si fueras tan importante que hubiera que ponerse de pie al nombrarte debe de ser por una broma.

Seguro, Samuel, que tú no tienes que estar a las órdenes de Rikjaard. Tú no. Porque él es mala persona por no dejarte salir más tiempo. Y además por decir lo que pasó en rueda de prensa. Tenía que haber contado una mentira piadosa, porque los trapos sucios de un compañero se lavan en el vestuario, como tú has hecho ahora. Que pena que Rikjaard sea negro, porque si fuera blanco ya sabíamos que era por racismo.

"Hermano" Samuel, creo que debieras de pensar menos en que tienes la verdad absoluta, y que dispones de ella lo suficiente como para repatirla a tu juicio. Creo que debieras de hacer un poco de autocrítica. Creo que debieras de caer en que no le haces ningún bien a nadie, y que si le pides a la gente que piense que no eres peor persona por ser negro, pues no debieras de creerte mejor persona que nadie por jugar mejor al fútbol, por cobrar mucho, o por ser del Barça. Pero claro, cuando va en tu contra es bonito ser la víctima. Cuando sopla a tu favor te lo mereces porque fuiste la víctima. Así es muy fácil jefe, así es muy fácil.

domingo, febrero 11, 2007

Los domingos

No me gustan los domingos. Nunca me han gustado. Seguro que mi confesor me diría que es porque no tengo novia. No pudiera estar más de acuerdo con él, pero el caso es que no me gustan.

Los domingos son el cansancio y la resaca (antes aún recuerdo jugar las pachangas después de salir, ahora olvídate...). Son las tardes sin hacer nada, de sentarse a ver pasar los partidos por la tele jugando unos muses, o unas partiditas con la gente del club. También son los días de quedarse en casa, leer y vaguear. Son los días de encontrar esas cosas frikis por internet que no sabes para qué te valen. Los días de ordenar, los días de revisar eso que le dijiste a alguien que mirarías y lleva allí apartado meses.

En la calle los domingos son cientos de parejitas mirando escaparates y tomando café porque "es domingo". Me da rabia, incluso, toda la bandada de gente que sigue usando "la ropa de los domingos" y que posturean porque hay que hacerlo. Aún así, trato de pensar en que, probablemente, curren 10 horitas al día toda la semana y tienen derecho a pasar su día libre como le venga en gana. Eso sí, me cuesta quitarme de la cabeza a un tipo que escuché una vez decir que no podía quedar un domingo porque tenía "que sacar a la novia que si no se me enfada". Pues vale, tú.

Me siento tan perezoso que ahora hasta ni me voy a Santiago, y lo hago los lunes tempranito. Todo por caer en ese tran - trán apesadumbrado que tienen los domingos. Ni escribo en este blog porque los domingos no tengo ganas de nada, ni motivos, ni ideas.

No me gustan los domingos, pero seguro que es porque no tengo novia. Seguro que tienes razón maestro.

viernes, febrero 09, 2007

Se puede perder

Tengo un buen amigo que tiene algún examen la semana que viene. Ayer me dijo que no podía suspender, y acabamos hablando sobre la cuestión del "no poder" y el "no deber". Creo que hubiera sido más preciso decir que no debía suspender, porque poder se puede. Esta aparente evidencia no lo es tanto si nos fijamos en cómo afrontamos nuestras propias situaciones.

Muchas veces he escuchado ese mismo planteamiento ante un examen, o ir a jugar un partido diciendo "no podemos perder", o un "no puedo equivocarme". Quizá ahí esté una buena parte de eso que llamamos presión.

Se puede perder, y es lo primero de lo que hay que ser consciente. Un examen se puede suspender. Cuando estudiamos tratamos de minimizar las posbilidades de hacerlo, pero desde luego siempre existirán. Cuando entrenamos estamos tratando de minimizar las posibilidades de perder, pero se puede. Cuantas menos haya pues mejor, pero las hay.

Hace tiempo que vengo creyendo que una norma fundamental para jugar a ganar es saber que se puede perder. Si uno no lo sabe, no quiere saberlo o cree que no es así, llegará el momento en que esa posibilidad aparecerá en el horizonte, y será fácil que note un peso enorme encima, cada vez más. Cuando un tipo pone 20.000 dólares encima de la mesa en el póker sabe que puede perderlos. Si estuviera obligado a ganar no los pondría, porque obligado a ganar no admite perder.

¿Cuando rendimos mejor? cuando sabemos que no tenemos nada que perder. ¿Cuándo lo hacemos peor? cuando hay poco que ganar y mucho que perder.

miércoles, febrero 07, 2007

Estamos todos locos.

He escuchado estos días (creo recordar que ayer) una noticia en la que se hablaba del acuerdo alcanzado en París sobre el uso de niños como soldados en los enfrentamientos bélicos. Parece que no sé cuántos países se han comprometido a perseguir esta práctica.

Me viene a la cabeza que hace ya mucho tiempo supe de la existencia de una ley internacional para presos de guerra. Es decir, que está regulado que no les puede torturar, ni se les puede hacer unas cuantas cosas.

También recuerdo oir hablar de la legalidad o no de las armas químicas. Es decir, que había un límite en función del tipo de armamento.

En realidad me parece algo espantoso, a la vez que me siento ciertamente incrédulo. Se abre una guerra en cualquier punto del mundo, y resulta que hasta en esto hay leyes. Es decir, que hay maneras y maneras de hacer la guerra.

Yo siempre creí que la guerra es algo tan inconcebible y horrendo por lo irracional. Como no nos entendemos y no quiero buscar otra manera, pues nos matamos a tiros hasta que mueran los suficientes como para que nos tengamos que volver a sentar para poner fin a esto con una solución que podíamos haber alcanzado antes. Y además es todo un éxito. Sin embargo me da la sensación de que está justificada. Lo digo porque si regulamos su funcionamiento será que la aceptamos. No sé yo hasta qué punto va a decir un fulano en medio de la guerra: "eh, al preso este no le tortureis mucho que no se puede. Podeis cargaros esa aldea con una bomba desde el aire, pero al preso tener cuidadito, no le hagais daño al pobre." Sabiendo lo del tipo de armamento permitido pues será que se puede matar, pero poquito ¡eh! que si no no vale. Con los niños será lo mismo, podemos matarlos pero no dejar que maten ellos.

No dudo de las buenas intenciones de todo esto, pero me cuesta creer que no estamos haciendo el gilipollas. Hemos aprobado que ahora solo me pueden matar los mayores de 18, como si fuera el carné de conducir. Espera tú a Farruquito en la guerra, a ver si le echa la culpa al hermano. No me toques los pies...Estamos todos locos.

jueves, febrero 01, 2007

Como un león

Me he sorprendido a mi mismo con el trabajo de hoy a la tarde. Creo que he conseguido hacer cosas a un ritmo y calidad que hacía tiempo que no conseguía. Vale que soy yo el que lo dice, y pensareis que soy un presuntuoso de huevos, pero qué quereis...

Normalmente siempre estoy diciendo que no curro nada, que soy un vago. Sé que algo hago, realmente sí que aporto y que lo digo por la coña. Aún así también sé que siempre vagueo algo más de lo que debiera y que hago el avión cuando puedo. Es un eterno equilibrio en el filo de la navaja. Ni tanto ni tan poco.

Sin embargo hay días en que uno, no se sabe bien por qué, arranca y le pueden poner y poner cosas que da igual. A mi hoy me ha pasado. En mi afán por encontrar patrones de comportamiento (defecto profesional) creo que trabajo a muy bien ritmo cuando estoy algo mosqueado por algo, por ejemplo. Cuando hay algo que te cabrea un pelo, aunque no lo suficiente como para desviarte, pues ahí le doy. También creo que trabajo mejor por las tardes que por las mañanas. Incluso mejor por las noches, pero eso no lo digo para no provocar chistes fáciles...

En definitiva, hoy he trabajado como un león, y me alegro de ello. Se siente uno productivo como el que más. Eso sí, también se da cuenta uno de las cosas que tarda la leche en hacer el resto de días que se vaguea de lo lindo, que son muchos...