Se puede perder
Tengo un buen amigo que tiene algún examen la semana que viene. Ayer me dijo que no podía suspender, y acabamos hablando sobre la cuestión del "no poder" y el "no deber". Creo que hubiera sido más preciso decir que no debía suspender, porque poder se puede. Esta aparente evidencia no lo es tanto si nos fijamos en cómo afrontamos nuestras propias situaciones.
Muchas veces he escuchado ese mismo planteamiento ante un examen, o ir a jugar un partido diciendo "no podemos perder", o un "no puedo equivocarme". Quizá ahí esté una buena parte de eso que llamamos presión.
Se puede perder, y es lo primero de lo que hay que ser consciente. Un examen se puede suspender. Cuando estudiamos tratamos de minimizar las posbilidades de hacerlo, pero desde luego siempre existirán. Cuando entrenamos estamos tratando de minimizar las posibilidades de perder, pero se puede. Cuantas menos haya pues mejor, pero las hay.
Hace tiempo que vengo creyendo que una norma fundamental para jugar a ganar es saber que se puede perder. Si uno no lo sabe, no quiere saberlo o cree que no es así, llegará el momento en que esa posibilidad aparecerá en el horizonte, y será fácil que note un peso enorme encima, cada vez más. Cuando un tipo pone 20.000 dólares encima de la mesa en el póker sabe que puede perderlos. Si estuviera obligado a ganar no los pondría, porque obligado a ganar no admite perder.
¿Cuando rendimos mejor? cuando sabemos que no tenemos nada que perder. ¿Cuándo lo hacemos peor? cuando hay poco que ganar y mucho que perder.
Muchas veces he escuchado ese mismo planteamiento ante un examen, o ir a jugar un partido diciendo "no podemos perder", o un "no puedo equivocarme". Quizá ahí esté una buena parte de eso que llamamos presión.
Se puede perder, y es lo primero de lo que hay que ser consciente. Un examen se puede suspender. Cuando estudiamos tratamos de minimizar las posbilidades de hacerlo, pero desde luego siempre existirán. Cuando entrenamos estamos tratando de minimizar las posibilidades de perder, pero se puede. Cuantas menos haya pues mejor, pero las hay.
Hace tiempo que vengo creyendo que una norma fundamental para jugar a ganar es saber que se puede perder. Si uno no lo sabe, no quiere saberlo o cree que no es así, llegará el momento en que esa posibilidad aparecerá en el horizonte, y será fácil que note un peso enorme encima, cada vez más. Cuando un tipo pone 20.000 dólares encima de la mesa en el póker sabe que puede perderlos. Si estuviera obligado a ganar no los pondría, porque obligado a ganar no admite perder.
¿Cuando rendimos mejor? cuando sabemos que no tenemos nada que perder. ¿Cuándo lo hacemos peor? cuando hay poco que ganar y mucho que perder.

2 Comments:
At 3:20 p. m.,
Anónimo said…
Sé que no quiero perder, porque he estado allí y no me gusta.
At 6:02 p. m.,
Anónimo said…
Me gustaría por una vez en la vida saber que es ganar.
Publicar un comentario
<< Home