No Somos Nadie

lunes, abril 30, 2007

Sofía y la cohorte

Por si alguien no se ha enterado, el grandote ese del Felipe y su novia la Leti han tenido un querubín. La cosita en cuestión se llama Sofía, como la abuela. Y hasta aquí la noticia.

A partir de aquí se ha generado una alegría, un alboroto, una vorágine de noticias tan periodísticas y de tanto calado como el listado de los regalos que le han llegado a sus altezas.

A mi eso de los príncipes y los reyes pues como que no me va. Ya no es cuestión de pose (que a veces hasta creo que sí), sino por el mero convecimiento de la necesidad de que todos tengamos las mismas oportunidades. Esto de la igualdad de oportunidades no quiere decir que todo el mundo tenga lo mismo y santas pascuas, pero sí que nadie nazca mejor que otros porque sí. Y esto de la monarquía pues se pasa ese principio por el forro del pantalón.

Me parece grotesco y hasta insultante vivir en un país monárquico. Me resulta todavía más indigna la cobertura informativa que se ha dado al nacimiento de esta niña, con un borreguismo y papanatismo absoluto. Me resulta tan desagradable que todos los programas conecten en directo con la ... clínica, tan desesperante que se hagan especiales del nacimiento que se centran en ver cómo una tipa se dedica a dar la enhorabuena a la Reina y a ser la que más grita: "¡Felicidades!" (supongo que creerá que eso le hace mejor persona).

Sin embargo, muy a mi pesar, y basándome en que tenemos lo que queremos (y lo que, por tanto, nos merecemos), pues será que en este país queremos (y como se nos llena la boca hablando de respetar a la mayoría pues en esto hay que apechugar y hablar también en primera persona) que haya una familia que esté por encima de los demás porque sí. Y que haya que rendirle pleitesía, y que le paguemos una vida padre. Será, pues, que queremos que nos llenen la pantalla de infames personajes haciéndose llamar periodistas que hablan de esta familia con formalidades dignas de épocas feudales. Supongo que, además, si alguno de ellos tuviera la mínima intención de meter algo de vacile, se le tacharía de irrespetuoso y, demagógicamente por supuesto, se criticaría una postura poco tolerante como la suya. Así ha pasado con un comentario del tal Paco González que da los deportes en la SER y que, tras parar el programa el domingo para dar la noticia durante unos minutos, supo (a mi juicio) sentenciar la cosa tan sencillamente como debe de hacerse: "Enhorabuena a los premiados y que la niña se llamará Sofía... como el CSKA"

martes, abril 24, 2007

Santiago desde dentro. Epílogo.

Debido a la catarata de peticiones al respecto, hay que abrir una postdata sobre la guía de Santiago. Una prórroga, un anexo.

¿Qué falta en todo lo dicho de la vida del estudiante? Pues sí, es cierto. Como dijo Pombo por aquí, entre otros, los buenos bocatas son tan universitarios como la facultad de Historia. Así pues, vayamos a reunir los grandes bocatas compostelanos.

- McPollo: Un grande en Santiago de Chile. Tan mítico como el propio Pepe que se pasa 26 horas al día en la plancha, siempre trabajando. Qué duro lo del tío este. El mítico McPollo de pechuga con quesito y cosas. Por supuesto en pan de bolla (si dan a elegir es porque hay gente que lo preferirá en pan de hamburguesa, sinvergüenzas!). Y cuando algún pajarito os cuente la opción "dos panes", entonces vereis abrirse el paraíso.
- Bocata del Raíces despues de salir: A las 8 de la mañana, no hay nada comparable a entrar en el Raíces, que el grande jefe detrás de la barra te salude como si fueras de casa y te pregunte por tus cosas ante la incredulidad de los que están por allí y te miran diciendo: Aquí hay un tío a las 8 de la mañana que habla con el jefe como si se conocieran de toda la vida. Y es que así es. Incluso al mítico Marti ya ni le pregunta, directamente le pone el pechuga completo de siempre. A mi me llama terrorista de la noche, qué tío...
- Nando: Poco hay que decir de esta grandiosidad santiaguesa. El chiquito, ese sitio que hace honor a su nombre, es un histórico. El jefe, Chiquito, detrás de la barra, se te pone a hacer el Nando que, básicamente, lo lleva todo. Y más. Mientras te lo hace se te pone a hablar de política (mira que es facha, pero facha facha eh!).Pero claro, el tío es simpático y tiene tu bocata al fuego, ¿qué le vas a decir?. Y cuando sale aquel bocata, entonces tú tienes que salir del local porque no hay sitio para los dos. Qué grande. Lo conocí en mis primeras salidas compostelanas, las primeritas de todo. Y desde aquella nos acompaña furtivamente. No os perdais el horario del tío, que puede estar tan tranquilamente un lunes a las 4 de la mañana abierto como cerrado el jueves a las 9. Qué grande.
- La Bomba: Claramente. Supe de él cuando uno que fue buen universitario compostelano me habló de la clásica bomba después de salir. Aquello parecía tan grandioso cuando lo contó que creo que hasta debí de salir una noche con el único objetivo de atacarle a una bomba al rematar. Y así fue. Según Xaco aquello daba para comer antes de acostarse y comer al levantarse. A mi no me llegó a la puerta de casa. Eso sí, recuerdo que era tal la expectativa que el hambre apareció de repente (no me suele costar mucho esto). En verdad hay que decir que la bomba es algo enorme, explosivo como su nombre indica. A la pregunta de ¿qué lleva? supongo que conocéis la respuesta...
- Kebabp: Ahora que hay tantos, pues merecen un sitio. A mi gusto, el de Rosalía de Castro enfrente de la parrilada argentina. otros hablan del de la plaza del Toural. Eso sí, dicen los que saben que si has probado uno en turquía o en alemania, no se te ocurra compararlos.
- Asado, queso y tomate del Latino: Es tan clásico que el bocata se describe por sí solo. En realidad a mi me gusta más el de otros lados (ej. Bocadiño) pero el del Latino es el orginial, el de toda la vida. Pasadito a la plancha, con el pan crujientito. Qué grande.

Hay otros clásicos. Por ejemplo el de calamares del Coruña, el de asado del Mariñeiro (recomendación Made in Vichuco, yo no lo he probado) o muchos posibles de entre los de tortilla. De todas formas estas son mir preferencias, o al menos los grandes clásicos. Seguro que me dejo muchos, pero aquí está la jet set.

Y me voy a comer algo que me ha entrado un hambre de cine...

lunes, abril 23, 2007

El día del libro

Hoy es San Jordi (o san Jorge, aunque es curioso que este santo siempre se haya conocido en su versión catalana). O lo que es lo mismo, el día del libro. Cierto es que también es el aniversario de un feliz día de hace no mucho tiempo, sin embargo aquello fue otra historia y recuerdo haber escrito sobre eso hace exactamente un año.

Dicho sea que no me gustan especialmente los "días de", pero no deja de ser un tema oportuno para escribir algo. Así pues, aunque ya he hecho alguna vez algo parecido, y en vista de que llevo un par de semanas enumerando sitios, me dedicaré este ratito a contaros cuáles son mis lecturas preferidas. Y de paso dejo (recojo) recomendaciones:

- 100 años de soledad (Gabriel García Márquez): Últimamente de actualidad, por la actualidad de su autor. Probablemente no lo entendí del todo bien cuando lo leí por primera vez, aunque yo creyera que sí. Algo más le cogí en lecturas posteriores. La historia de un pueblo, contada a través de la historia de una de sus familias. En realidad la historia de muchos, contada a través de unos pocos. Al final uno se va dando cuenta de que esos personajes de los que uno se apiada mientras lee el libro, son tan iguales a muchos de nosotros...

- El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien): Aunque sea tan recurrente. La única pega de este libro hoy en día es que será difícil que alguien lo lea sin haber visto antes la película. La verdad es que me fastidia por ellos porque leerlo con 15 años es una experiencia sorprendente. Maravilloso.

- Sostiene Pereira (Antonio Tabucchi): Una historia de un personaje, y conocerlo hasta que uno se siente parte de él. Pereira es un periodista anquilosado e inmóvil de la Lisboa de los años 30. Conoce a un joven con el que empieza a trabajar pero, sin quererlo él, se va involucrando en el entramado personal del joven, a través del cual Pereira comienza a conocerse a sí mismo. Guarda la curiosidad (al menos para mi), de haber recorrido algunos de los lugares que Pereira recorre en el libro, y que luego recorrió Marcelo Mastroianni en la película. Nostálgico.

- Sempre en Galiza (Castelao): Mi abuelo me regaló una edición del año 50, editada en Buenos Aires. Es un incunable, como se dice. Lo leí por cuasi-obligación en tercero de BUP. Me hubiera gustado no leerlo por "obligación", pero desde luego ahora sé que me alegro de haberlo leído. Evidentemente, es un libro político, así que al que no le guste pues nada, pero desde luego, como libro político, es brillante.

- El principito (Antonie de Saint Exuperry): Qué brillante manera de ver las cosas. A veces no somos capaces de quitarnos las "gafas" con que vemos las cosas habituales. Incluso nos creemos con capacidad de decir que somos objetivos, cuando no sabemos ni lo que es eso.

- Crónica de una muerte anunciada (Gabriel García Márquez): La más novela de todas, pura ficción y narración. Recomendaría que la empezaseis si sois poco asiduos de la lectura. La simple razón es que cuando yo la empecé eran las 10 de la noche y no pude parar hasta que acabé el libro. De un tirón. Engancha por cómo cuenta las cosas. Y eso que empieza contándote el final...

- Wilt (Tom Sharpe): Demostrando que las comedias buenas también pueden escribirse. LA historia de un tipo que está tan harto de su mujer que planea asesinarla. Con todo preparado y listo el tipo medio se raja, pero de repente ocurre algo... y el pobre de Wilt, cono todo lo que había montado, se las tiene que ingeniar para salir del paso.

Otros libros (se me viene a la cabeza el Quijote) me han parecido fantásticos y geniales, pero no son tanto de recomendar. En el caso del ingenioso hidalgo, por ejemplo, porque me cuesta pensar en la utilidad que puede tener para alguien el hecho de que yo le recomiende leer el Quijote (igual que llevarán diciéndoselo desde hace 25 años en el colegio), así por las buenas. Pues eso.

Es cierto que como lecturas preferidas también tengo otras: el periódico (trato de no perdonarlo todos los días) o "El jueves" en el baño (un clásico). Aunque como es el día del libro... pues eso.

miércoles, abril 18, 2007

Santiago desde dentro. V - La noche

Y al final, después de una dura jornada de universitario trabajador y disciplinado, después de tantas cervecitas, partiditos, muses y demás historias... llega la noche. La noche nos confunde, que diría aquel.

La noche, como podemos imaginar, tiene variantes. Quizás es el momento que más posibilidades ofrece. No es lo mismo encontrarte en plena vorágine nocturna un jueves a las 5 de la mañana, que darte cuenta de que es lunes, son las 4.30 de la madrugada y estás a pleno rendimiento en un local perdido y extraño después de tu 10ª cerveza. Es que no es lo mismo. Es por eso que habrá que dividirse, digo yo, y centrarnos por tipos de noches, o de compañías, o de días, o algo. Como quiera que es un tema largo y, espero, dado a la colaboración externa, confío en que sepáis aceptar la longitud del escrito que creo que será importante.

Primera hora: ANTE TODO MUCHA CALMA

Uno empieza con calma, a veces hasta "solo bajo a tomar una", decimos a sabiendas de que será imposible. La primera hora es ya definitoria. Uno entra en una espiral demasiado complicada... y claro, así nos va.

- Modus Vivendi: Un clásico entre los clásicos. La parte de abajo da para mucho, y uno se puede perder en varias conversaciones estando rodeado de buena parte de los artistoides compostelanos. Cuenta la leyenda publicitaria del local que es el pub más antigüo de los que quedan abiertos en Santiago. Buen motivo para visitarlo. Eso sí, es algo más carillo que los demás.
- Atlántico: Para encontrarse con los artistoides que no estaban en el Modus. Muy al gusto de los compostelanos que se sienten mejor persona cuando toman una copa al lado de Luis Tosar. Aún así, es un buen local.
- Camalea: Corro el riesgo de que incluso esté ya cerrado. HAce tiempo que no voy. Más allá del Atlántico, del otro lado de la iglesia esa que hay ahí. Buen sitio de tranqui.
- Tupper: Zona nueva, en Frai Rosendo Salvado. Sofás cómodos, cervecitas y un ambiente brit-pop medio alternativo de pastel, aunque perfectamente pasable.
- Malas Pécoras: Mi preferido. La genial y encantadora Isa tras la barra. Es como estar en casa. Lo conocí en 2º de carrera y sigue siendo mi refugio de los lunes (normalmente acompañado de otro gran conocedor de estos temas). Ese día de la semana, tan extraño, el local se ve asaltado por varios clásicos que gustan de la música en directo pero muy en familia. Las canturriadas es algo inevitable durante una carrera, así que si no las conoceis, conocedlas por favor. Por allí he hecho pasar a todo cuanto ingenuo se ha acercado un lunes a nosotros. Ilusos. El más grande entre los grandes. Cuantas veces han cerrado el local y nosotros dentro... cuantas veces...
- Casa das Crechas: La sede oficiosa del BNG. Un sitio agradable, y que es algo más caro que los demás, pero de esto nadie se queja porque al que lo haga lo echan del partido por quejarse de las Crechas. Normalmente acoge a muchos erasmus (bueno, exactamente a muchas, que es lo que os interesa...)
- La Reixa: Ni voy, ni me gusta como es ahora. Pero los que fueron tan grandes siempre estarán con nosotros...

Si lo que queremos en esta primera hora es atacarle ya a los líquidos escoceses o los tostados caribeños, entonces habrá que seleccionar los míticos locales donde no te dejes el sueldo del mes en hacerlo.

- Tutto de mora: Metiéndote por ese callejón extraño y lúgubre que hay a la entrada del franco, llegas a este garito donde te puedes encontrar cualquier cosa (y digo bien cualquier cosa). Ya pasó su mejor momento, pero fue tan habitual que había que ponerlo.
- Entreportas: Tan clásico su 2x1 que no podía faltar. Un buen sitio y, sorprendentemente, suele tener el número de gente idea. Hay bastante pero se puede estar. Mucho mejor si hay buen tiempo que la gente se pone fuera y queda de lo más agradable.

Si queréis a vuestro estómago y no estáis tan apretados de cuartos, evitad a toda costa el Acme, el Gasteiz o locales semejantes. Aún así, una vez al año no hace tanto daño (a la mañana siguiente os podeis acordar de esta frase...). Yo no lo recomiendo, que conste...

Entre las 2 y las 4:
SE CUECE EL TEMA

Aquí llega la hora en la que los que bajaron a tomar una se dan cuenta de que han pasado el punto de no retorno. La cosa cambia de color y uno empieza a tener que gritar un poquito más para hablar y, por lo tanto, a hacer que l@s demás tengan que acercarse algo más, lo cual puede ser de mucho interés.

-Momo: Otro local del que puedes acordarte, y mucho, la mañana siguiente si no tienes suerte. El gran 3x2 es el mejor sistema de atracción de clientes que conozco. Te tomas una, te clavan. Entonces decides si te tomas otra en otro lado pero claro, te das cuenta de que si te tomas otra te regalan la tercera y entonces habrá salido por buen precio las 3. Si te vas a otro lado pues hay que moverse de allí y además no compensas la de allí. Y te tomas 3... o 6... y claro. Por otro lado tiene el mejor local de Santiago, y en verano la terraza es un placer. Es inevitable mencionarlo.
- Insomnia: ahora vuelve a estar en épocas de cierre. Confiamos en que, aunque vuelva a cambiar de dueños, no cambie el estilo. En el insomnia vuelven los 70, y los 80, y los 90. La moda retro y buena música. Siempre fue nuestro seguro de vida. Daba igual si había mucha gente o poca en otros sitios. El Insomnia nunca falló, ni miércoles, ni martes (fiestas erasmus...) ni cualquier día. Siempre a reventar. Qué grande el Insomnia.

De 4 a 6...:
LOST

Cuando la cosa ya se va fuera de control llegan los momentos de los jugones. Aquí hay de todo, y es donde la cosa se separa según estilos:

ÓS DA TERRA
Línea de juego: Tarasca - Curruncho - Avante - Ambigú: La música se puede escuchar y puedes, incluso, hablar de algunas cosas. La gente sale por salir, y por charlar, y por todas esas cuestiones más banales. Uno se encontrará en un ambiente más cálido, menos superficial y con mayor tranquilidad en lo que a postureo se refiere. En los últimos tiempos han asaltado estas rutas muchos "gafapastas" (Xoan dixit), pero sigue manteniendo la idea. Buena continuación si empezaste en las Crechas. Eso sí, cuidado de no acabar en lugares demasiado extraños con gente demasiado extraña.

DESDE LAS TRINCHERAS
Línea de juego: Meia (Le Blonde) - Blaster. Poco diré del Blaster, puesto que tanto se ha dicho ya que no se puede mejorar. Nunca podré explicar por qué un local en el que debiera de encajar tan poco me haga tanta gracia. Extraño, pero inevitable. El Le Blonde es el previo del Blaster, aunque ahora se está volviendo todavía más pijo de lo que era. Es la línea para los días de guerra, para ponerse el cuchillo en los dientes y la cinta en el pelo. Para echar las fichas que hagan falta, para tirar el listón. Y, por supuesto, para ver como decenas de gentiñas absurdas se crecen tanto que hay que abrirles un hueco en el techo para salir del local.
En otros tiempo tuvimos Capitol. Aquellos maravillosos años...

A partir de las 6:
AL FINAL DE TODAS LAS COSAS

Quedan tres opciones mayoritarias (excluyamos Apolo, Anubis y sitios de esos con la ley del club de la lucha: nadie conoce el club de la lucha. Pues eso.)
-Liberty: Olvídense del orgullo, despójense de cuestiones importantes, mírense a los ojos antes de entrar, pongan cara de "aquí nos conocemos todos" y déjense de historias. Con la recortada hay que entrar ahí. Muy grandes noches hemos cerrado allí. Cuántas guerras, cuántas historias.
-Ruta: El contrapunto. Tiene algo que me gusta más. En Ruta cobran a todo el mundo. En Liberty según les apetezca, y tal cuestión deleznable pues no es recibo. Aunque no hay explicación sobre Liberty. En Ruta mejora la música, y hay menos luz. No repetiré las palabras de Cris sobre las posibilidades de ejercer el noble arte del petroleo en ambos sitios, pero creo que acierta bastante. Ruta es más oscuro, más antro, más ...
- Maycar: Demasiado para contar. El Maycar es una canción de Los Suaves, con un cubata de gasolina con coca-cola en la mano y un fulano con pintas muy raras y un perro (sí, sí, un perro) por allí. El Maycar es otra cosa.

Y luego ¿qué?. Luego quedan cosas extrañas, como la Tita, el Anubis, o algo así. Pero claro, no lo podemos contar todo. Además, yo nunca he estado allí.

jueves, abril 12, 2007

Santiago desde dentro. IV Cenar.

En la misma línea que para comer, tenemos que dividirnos según el propósito de la cena que afrontemos. Lo que sí es para hacer notar es que tenemos una variedad importante por aquí.

Versión: pijito quedar bien

Si viene alguna gente desde hace tiempo, o hay que quedar más o menos bien.

- o 16: en la rúa de San Pedro, en el número 16 (evidentemente). Buenas carnes, sitio que suele estar muy lleno. La relación calidad - precio es excelente. Muy buen sitio, recomendable en todas las versiones de cenas pero en esta especialmente.
- Mesón Abelleira (no sé si se llama así, pero yo lo conozco así): Es una cervecería de la línea Iacobus, pero este dueño lo montón en plan mesón. Está al lado de Cervantes, delante de la bocacalle que te mete para el entreportas. Parte de atrás muy chula. Muy bien para cenarle cositas ricas. Muy bien calidad precio, y una atención fabulosa.


Versión: quedar bien con alguna (o alguno según cada quién)

Aquí hay que jugársela chavales, no hay que quedarse cortos. Si hay que quedar bien se queda bien, ir para nada son tonterías. La curiosidad de estos sitios es que no sé cómo se llama ninguno (y cada cual que de la explicación que quiera, ejem ejem.)

- El pijito de la zona vieja: queda encima del fuco-lois, en la cuesta de fontesequelo. Muy chulo, y muy buena zona. Buen ambiente y muy tranquilote, buena luz, esas cosas...
- El sitio crack de las afueras: lo he conocido hace poco, pero vale la pena. Cuando yo fui, comí en un patio interior pegado a una barandilla encima de un riachuelo. De cine. No es un sitio barato, pero la calidad merece la pena. No creo que sea recomendable para comer allí todos los días de tu vida, pero de vez en cuando uno se lo puede permitir y, desde luego, es un punto a favor seguro. Este es el jugón, el del crack (atentas vosotras, que si alguien os lleva a este sitio la cosa ya queda oficialmente declarada como de futuro ataque)

Versión: Todos a la tropa y luego que sea lo que dios quiera.

Es la típica cena del equipo de basket con Conde en plan crack, o las cenas a las que ya llegas perjudicado, etc. Las más habituales, claro...

- San Clodio: No puedo decir nada más.
- Santiso: Poco más se puede decir del amigo Santiso. Tienes que meterte en medio del monte, para ir a comer a la granja de un fulano, que te mete en los establos a comer sin cubiertos y sobre tablones de madera mal puestos. Luego al final te puede caer la suerte de que todas las luces se apagan (cuidado con los bichos) y aparece el mismísimo Santiso y monta una queimada de cine. Fabuloso, ¿no?
- Don Manuel: si alguien leyó el apartado de comidas, pues multiplicarlo por 2 en las cenas y ahí lo teneis.
- Forrest: En la zona vieja, debajo del Atlántico (para enganchar). La mejor croca que he probado en mi vida. Buenas tortillas. La atención es magnífica, la calidad es excelente y muy buen precio. Problema: Es un local pequeñito y puedes tomarte unas cañas y unos pinchos o raciones, pero es complicado que haya sitio para sentarse a cenar. Muy complicado.


Podría irme por las ramas, porque tenemos de todo para hacerlo. Pero claro, entonces no habría recomendaciones. Con esto podemos manejarnos un tiempo. Luego, cada cual a la aventura como quiera. Y a vivir...

lunes, abril 09, 2007

Santiago desde dentro. III Las tardes de "dispersión"

Después del parón de Semana Santa (y, a pesar de que muchos no se lo crean, esta vez fue por un poquito de trabajo y no por vacaciones), seguimos con nuestra guía compostelana. Esta vez nos dedicamos a una de las partes más habituales, y a la vez más simbólicas, de la vida universitaria. La experiencia es la que habla ahora. Quien cogiera de nuevo tercero de carrera...

Pasadas las horas del almuerzo, hay que tomar un cafetito pijo. Un clásico. Para este tipo de café hay que reunir solo dos condiciones para elegir el sitio. Poder ver y poder ser visto. Si no fuera así valdría el café en cualquier lado, pero la clave es el postureo. Como recuerdo haber hecho un post (en el ya lejano fotolog) sobre este tema me limitaré a señalar los más clásicos entre los clásicos:

- L´incontro: en plena rúa nova, en el meollo de la cuestión. El café pijo por excelencia. Buen café y buenas vistas. Impecable elección.
- Iacobus: el que está a 20 metros del anterior. Abierto hace unos 3 o 4 años, se ha convertido en el aspirante que busca el título. La sección femenina lo prefiere, así que a nosotros nos toca seguir la corriente. Postureo absoluto desde los ventanales que tiene. Incluso, si tienes suerte, te llegan unos tíos y te regalan una caricatura.
- SEU: sobre todo para los nostálgicos. Todo derecho y toda farmacia se pasean por aquí. Y ya sabemos lo que eso significa mis queridos camaradas...

Aprovechando que el SEU es un buen lugar para jugar el primer mus de la tarde, nos dedicamos ahora a revisar los grandes sitios para tomarse las cañas de media tarde, esas que llegan hasta la hora de partido (las tardes ociosas de universitario dan para mucho).

-Volga: Ya tuvo mejores años, pero sin duda tiene que encabezar la lista. Probablemente uno de los establecimientos más conocidos de Santiago. Su clásico torneo de mus trasciende ya todas las fronteras. Local universitario por excelencia, en Santiago de Chile.
-La Meca: Muy grande el Luis detrás de la barra. Qué gran tipo. Merengón hasta lo más profundo. Un lugar emblemático para ver la Champions, a pesar de que se llene de una pandilla de individuos entre los cuales hay alguno que discute con pruebas palpables la teoría de la evolución. Aún así, grandes pinchitos y es un seguro de vida para el mus y el partido. República Argentina en el cruce con Santiago de Chile.
- La Gallina Estrella: Haciendo honor a la zona universitaria por excelencia. Estos tres locales se encuentran en una redonda de 25 metros de diámetro. Para ver partidos es impecable. Innumerables pantallas a cada cual más grande, y cerveza a dividir. Pena del servicio, que es lento y algo tosco. Además tienen la extraña manía de, a pesar de tener algo así como 3 televisores grandes y una pantalla con proyector, poner en todos el mismo partido.
- Malandro: No suele poner fútbol, tampoco tiene para el mus, pero ponen unos pinchos caralludos y tienen una camarera tan simpática... Santiago de Chile arriba de todo. No hay fallo.
- Cervecería Estrella: Nunca sé como se llama, pero así la conoce todo el mundo. Enfrente de L´incontro. Abierta a la calle, para que el posado sea absoluto. Un escaparate. Si quieres ser alguien en Santiago hay que pasarse por allí algun día de la semana. Claro que nosotros no somos nadie...
- La Liga: en la zona vieja, un gran lugar para ver el fútbol. Pides un bock de cerveza (fundamental) y te tiras allá atrás. Problema: para ver un partido hay que llegar el día antes por lo menos. Se llena como el metro de Tokio.

Podríamos tirarnos miles de horas hablando de esta franja horaria. A fin de cuentas debe de ser la que más locales tiene dedicados esta ciudad. Eso sí, para el mus y el partido (los dos grandes momentos de la vida universitaria... de día) son los básicos. Espero vuestras recomendaciones.

A cuidarse!