Sofía y la cohorte
Por si alguien no se ha enterado, el grandote ese del Felipe y su novia la Leti han tenido un querubín. La cosita en cuestión se llama Sofía, como la abuela. Y hasta aquí la noticia.
A partir de aquí se ha generado una alegría, un alboroto, una vorágine de noticias tan periodísticas y de tanto calado como el listado de los regalos que le han llegado a sus altezas.
A mi eso de los príncipes y los reyes pues como que no me va. Ya no es cuestión de pose (que a veces hasta creo que sí), sino por el mero convecimiento de la necesidad de que todos tengamos las mismas oportunidades. Esto de la igualdad de oportunidades no quiere decir que todo el mundo tenga lo mismo y santas pascuas, pero sí que nadie nazca mejor que otros porque sí. Y esto de la monarquía pues se pasa ese principio por el forro del pantalón.
Me parece grotesco y hasta insultante vivir en un país monárquico. Me resulta todavía más indigna la cobertura informativa que se ha dado al nacimiento de esta niña, con un borreguismo y papanatismo absoluto. Me resulta tan desagradable que todos los programas conecten en directo con la ... clínica, tan desesperante que se hagan especiales del nacimiento que se centran en ver cómo una tipa se dedica a dar la enhorabuena a la Reina y a ser la que más grita: "¡Felicidades!" (supongo que creerá que eso le hace mejor persona).
Sin embargo, muy a mi pesar, y basándome en que tenemos lo que queremos (y lo que, por tanto, nos merecemos), pues será que en este país queremos (y como se nos llena la boca hablando de respetar a la mayoría pues en esto hay que apechugar y hablar también en primera persona) que haya una familia que esté por encima de los demás porque sí. Y que haya que rendirle pleitesía, y que le paguemos una vida padre. Será, pues, que queremos que nos llenen la pantalla de infames personajes haciéndose llamar periodistas que hablan de esta familia con formalidades dignas de épocas feudales. Supongo que, además, si alguno de ellos tuviera la mínima intención de meter algo de vacile, se le tacharía de irrespetuoso y, demagógicamente por supuesto, se criticaría una postura poco tolerante como la suya. Así ha pasado con un comentario del tal Paco González que da los deportes en la SER y que, tras parar el programa el domingo para dar la noticia durante unos minutos, supo (a mi juicio) sentenciar la cosa tan sencillamente como debe de hacerse: "Enhorabuena a los premiados y que la niña se llamará Sofía... como el CSKA"
A partir de aquí se ha generado una alegría, un alboroto, una vorágine de noticias tan periodísticas y de tanto calado como el listado de los regalos que le han llegado a sus altezas.
A mi eso de los príncipes y los reyes pues como que no me va. Ya no es cuestión de pose (que a veces hasta creo que sí), sino por el mero convecimiento de la necesidad de que todos tengamos las mismas oportunidades. Esto de la igualdad de oportunidades no quiere decir que todo el mundo tenga lo mismo y santas pascuas, pero sí que nadie nazca mejor que otros porque sí. Y esto de la monarquía pues se pasa ese principio por el forro del pantalón.
Me parece grotesco y hasta insultante vivir en un país monárquico. Me resulta todavía más indigna la cobertura informativa que se ha dado al nacimiento de esta niña, con un borreguismo y papanatismo absoluto. Me resulta tan desagradable que todos los programas conecten en directo con la ... clínica, tan desesperante que se hagan especiales del nacimiento que se centran en ver cómo una tipa se dedica a dar la enhorabuena a la Reina y a ser la que más grita: "¡Felicidades!" (supongo que creerá que eso le hace mejor persona).
Sin embargo, muy a mi pesar, y basándome en que tenemos lo que queremos (y lo que, por tanto, nos merecemos), pues será que en este país queremos (y como se nos llena la boca hablando de respetar a la mayoría pues en esto hay que apechugar y hablar también en primera persona) que haya una familia que esté por encima de los demás porque sí. Y que haya que rendirle pleitesía, y que le paguemos una vida padre. Será, pues, que queremos que nos llenen la pantalla de infames personajes haciéndose llamar periodistas que hablan de esta familia con formalidades dignas de épocas feudales. Supongo que, además, si alguno de ellos tuviera la mínima intención de meter algo de vacile, se le tacharía de irrespetuoso y, demagógicamente por supuesto, se criticaría una postura poco tolerante como la suya. Así ha pasado con un comentario del tal Paco González que da los deportes en la SER y que, tras parar el programa el domingo para dar la noticia durante unos minutos, supo (a mi juicio) sentenciar la cosa tan sencillamente como debe de hacerse: "Enhorabuena a los premiados y que la niña se llamará Sofía... como el CSKA"

4 Comments:
At 9:45 p. m.,
Anónimo said…
Pto 1 : éste es el post más demagógico que has escrito en el sitio este.
Pto 2: yo para nada soy monárquico, pero es que estás rajando de la familia real por hacer lo mismo que hace un tipo al que admiras.
pto 3: y qué es lo que tienen en común?
Vivir de rentas.
pto4 : quién es el susodicho al que idolatras?
Raúl ( de España capitán)
jejejeje (sonrisa de hijodeputa)
At 1:14 a. m.,
Anónimo said…
Supongo que la única diferencia es que ese tipo (como cualquier otro futbolista, ya que ese es el ejemplo) ha llegado hasta ahí y no le han puesto por no hacer nada.
Puede que sea demagógico, cierto es, pero me cuesta encontrar razonamientos más argumentados que demagógicos para algo tan exagerado como el tema monárquico.
P.D.:Ah! por cierto, lo de admirar me parece muy fuerte. Yo no usaría ese verbo.
At 7:54 p. m.,
Anónimo said…
Sin comentarios.
Don Pombo.
At 12:36 p. m.,
Anónimo said…
julito se te ve el plumero
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