No Somos Nadie

jueves, mayo 31, 2007

Mucho pa´ ti, Pepe, mucho pa´ ti.

Como uno de esos jugadores que siempre están ahí, que van sumando números y acumulan partidos, convocatorias para la selección, jugar un mundial, una copa del rey, siempre titular aunque sin hacer ruido...

Pepe es uno de esos tipos que están ahí. Tiene la sangre suficiente para que puedas cabrearte con él, y mucho. Tiene la sonrisa precisa para poder reconciliarte. Pepe tiene de eso.

Son 5 años en Santiago, y ahora que se va parece que se acabe el mundo. Se va para aquí al lado. Seguiremos viéndole cada fin de semana en el puerto, y no dejará de venir un par de veces al mes para cerrar el Ruta. Pero todos sabemos que no es lo mismo. Santiago no es lo mismo sin Pepe. Porque puedes estar un mes sin verlo, pero está ahí. Y eso se nota.

Todavía recuerdo aquel 30 de diciembre en que estábamos los dos en Santiago y quedamos para tomar una, madrugando al día siguiente para entrar a las 9 cual relojes suizos. Creo que llegué a casa más tarde de lo que me levanté, por lo menos. Aquella barra de aquel bar donde no paraban de aparecer cubatas de ron. Muy grande Pepe. Recuerdo un día salir del Ruta y ver como cerraban la persiana detrás de nosotros, después de llevar un mes de morros uno con otro.

Pero lo simpático, es que recuerdo ayer, en uno de esos miércoles oscuros de las Crechas en los que Pepe está como en casa. Sin ir más lejos. Porque cuando te das cuenta, ves que Pepe siempre está ahí.

Desde los ya míticos días en que impuso su maestría en el centro de la defensa del "No lo sé", hasta las mil de la mañana de ayer... (y con Pepe nunca se sabe si el hoy también es peligroso...). Pasando por todos esos bailes en el Insomnia (Pepe siempre será un poquito Insomnia), por el Ruta, por los partidos de Pro en su casa, por las Funky Fiestas en Pepe´s home, por la bola de cristal, por el Mojo (claro que también por el Mojo), por mi primer miércoles de cuarto de carrera en que por un minuto pensé que no iba a salir hasta que marqué su número, por tantas y tantas cosas. Porque se lo debía, porque ayer se lo prometí y porque, sin dudarlo, dedicarle un espacio aquí a Pepe es dedicárselo a una manera de entender Santiago.

Pepe, mucho pa´ ti.

miércoles, mayo 30, 2007

Por no parar

Me resultan curiosos esos días en que te ha ocurrido algo fantástico y, sin embargo, la vida sigue igual. Es sorprendente como te sientes en en el centro de todo y tienes la sensación de que todo debiera girar alrededor, mientras que en realidad estás en tu burbuja, sin saber muy bien qué pasa alrededor.

Hay acontecimientos que te van ocurriendo que te generan esas sensaciones. Por ejemplo hoy en casa, pues apenas le hemos atendido 3 minutos al hecho de que Blondie es tío (incluso padrino, mamita querida...) de un nuevo Miguéns. Yo, ni conozco a la criatura, pero en realidad Blon es como un hermano y tampoco hemos hecho más que felicitarle y luego ponernos a jugar al pro. Y punto. Y eso a él le cambiará un poquito, digo yo.

Hace unas semanas estuve jugando una semana fuera, allá en Murcia. Me pasé una semana allá, jugando lo que se supone que es un torneo importante, y cuando volví me di cuenta de que tardé un par de días en coger otra vez el ritmo de aquí (léase levantarse para venir a la facultad, no ir a la playita y tal...) Sin embargo a las pocas horas de estar aquí estaba de vuelta en el club y tras las dos o tres preguntas de rigor ya estábamos en marcha con otra cosa.

Ya no digo nada de la importancia que puedan tener las elecciones que venimos de vivir, y que parece que a nadie le han variado lo más mínimo su quehacer. Tampoco digo sobre que un colega se te vaya a vivir 3 años a 1000 kilómetros, ni que a otro le pase cualquier cosa.

Vale que vivimos rápido, que nos consume la actividad rutinaria y todas esas cosas que les gusta decir a los filósofos de cerveza y levantarse tarde. Pero claro, que a veces llevamos esto hasta el extremo y nos resbalan muchas cosas que son importantes, de las que nos vamos a acordar siempre. A veces se te pasa por el cuerpo la sensación de que no sabemos exactamente qué cosas nos pasan por no parar a mirarlas.

A cuidarse... poco.


P.D.: Y ya no digo nada de lo poco que le importó al resto del mundo que perdiéramos la final del Mundial con España, compañero Blondie...

martes, mayo 29, 2007

Preguntas electorales tras las noches electorales

- Si 4 de cada 6 personas no va a votar. ¿es que no les importa un carallo lo que pase, o es rechazo a los políticos? Si es por rechazo ¿por qué no votan en blanco?

- ¿Por qué luego son los primeros en quejarse?

- ¿por qué gustan los políticos que más gritan y van más de guay? Al final todos sabemos que para ponerse a cosas como gobernar más valdría tener tipos serios y que no se opongan a todo por sistema.

- ¿Por qué todo el mundo cree conocer las causas de los resultados breves minutos después de que ocurran? ¿No podían haberlo pensado antes si era tan fácil? ¿Por qué antes de las elecciones todos dicen saber lo que va a pasar y todos dicen cosas diferentes? ¿Por qué todos dicen: "ya lo dije yo", después de, evidentemente, haber dicho algo totalmente distinto?

- ¿Por qué todos ganan siempre?

- ¿qué fue de las frases: "son todos unos ladrones, que se vayan de aquí" en sitios como Andratx, Marbella o la diputación de Castellón?

- ¿Por qué unos no podrían presentarse porque alguien dice que tienen pinta de delincuentes, y otros sí que pueden aunque un juez les ha dicho que están en el grupo de los delincuentes?

- ¿Cómo puede salir un político y dedicar sus primeras palabras a algrarse de que otros hayan perdido?

- ¿por qué la gente usa la palabra democracia hasta para hablar de fútbol?

- ¿por qué gusta tanto decir que los jóvenes no nos interesamos por la política y luego los que no votan son los mayores?

- ¿Por qué el primer político de Coruña que salio a valorar los resultados fue Paco Vázquez desde el Vaticano? Acaso todavía no dejó la alcaldía... Y para lo que dijo...

- ¿Cómo puede alguien tardar menos de 24 horas en ofrecer intercambios de gobiernos como si fueran cromos? Yo te dejo gobernar aquí y tú me dejas esto para mi...


La jornada dio para mucho, los análisis caseros me los quedo para quien quiera tomar un café. Invito yo. A los de Vilagarcía puede que hasta os resulte curioso dado el guirigay que se va a montar...

jueves, mayo 24, 2007

El Milán (o el oficio de competir)

El Milán, el más inglés de todos los italianos, es el nuevo rey de Europa por encima del Liverpool, el más italiano de todos los ingleses. Dos años hacen hoy del día más duro para los Maldini, Ancelotti, Pirlo y compañía. Aquel día en que lloraron como mujeres lo que no supieron defender como hombres.

Ayer el Liverpool pudo ser mejor tácticamente, puede ser que manejara mejor los tiempos, puede ser que supiera cómo tapar al rival. Kaká apareció poco, Seedorf tampoco estuvo muy lúcido y el Milán tuvo difícil jugar. Pero el fútbol es de los futbolistas (una de las pocas sentencias de Aragonés que siguen siendo tan ciertas...), y el que tiene futbolistas es el Milán. Porque si uno le confía la suerte de jugarse la vida a que su delantero enganche un rebote en el área en la final de Champions, siempre se la jugará al "Pipo", y no a Kuyt. Porque si uno confía en que el único balón que le dejan controlar a su estrella a 10 metros del área y con espacios sea el decisivo, se lo dejará a Kaká. Porque ayer jugaban el Milán de Kaká contra el Liverpool de Benítez. Y claro, Benítez puede que sepa más de fútbol que Kaká, pero lo que no va a hacer el rascar un balón, porque el balón es de los que están en el campo.

Fue un partido malo pero intenso, como producto del dominio del Liverpool. Tampoco es que el Milán sea el Brasil del 50, desde luego. Todo según se esperaba. Jugando a ver quién era más perro de los dos, y ahí gana el que sea más listo.

El Liverpool, un equipo con todas las letras pero con futbol plano y previsible, no pudo más. Encomiable su labor, echando de la competición a los buenos (Barça y Chelsea), con dos finales en tres años con la plantilla que tiene. Pero no siempre es fiesta, y el Liverpool solo ganó su final cuando se olvidaron de Benítez y se fueron a por el partido. Ayer, el Liverpool volvió a lo suyo. Y eso le da para un meritorio segundo puesto, lo cual invita a la reflexión de los que se les llena la boca hablando de jugar bien (¿Qué es jugar bien?).

De ganar el Liverpool, dentro de 20 años nos acordaríamos de que lo entrenaba Benítez. Al ganar el Milán nos acordaremos de que tenían al Pipo, que si hubiera nacido en España se llamaría Raúl y lo criticarían todos los días, y de que tenían a Kaká que tuvo un solo balón y dio medio gol.

El Milán, después de estar al borde del colpaso por cuestiones berlusconianas, solo podía salvar el año con una buena actuación en la Champions que nadie auguraba. Le faltaba un 9, se fue Sheva, líos internos... ¿alguien se preguntaba durante el mundial lo que era competir? Eso es tener futbolistas, eso es competir. Força Milán.

lunes, mayo 21, 2007

El 9/1 - 6/4

A veces hace falta desconectar después de haber pasado por ciertos tragos. Desconectar de verdad y darle vueltas a algunos de tus pensamientos sobre ti mismo, y sobre lo que te rodea. Este fin de semana me ha cuadrado de cine para eso, como si estuviera todo predefinido. Pasarlo todo entero fuera con "mis niños" me ha servido para reflexionar sobre lo que algún sabio, con mucho oficio, me contó en una de esas conversaciones con pinta de película de holywood, con un helado de dulce de leche y a las 7 de la mañana.

EL 9/1 - 6/4

Hay dos tipos de personas en esta vida, en lo que a relaciones de pareja se refiere. Por un lado están los 9/1 y por otro los 6/4.

En tu relación, cuando todo va de cine, estás 9. Los días pasan mejor, te ríes, eres positivo. Tienes problemas pero los afrontas, confías en ti. Tienes a alguien con quien estar y eso te hace feliz. Compartes cosas, hablas de todo. Te gusta el sol para salir a pasear y también te gusta la lluvia para ponerte a tomar un café en la zona vieja con estampa invernal y abrazaditos. El cine se convierte una costumbre de pareja, y te encanta hacer las cosas mientras las hagas con ella. El 9 es es genial. Sabes que estas en un gran momento y no le ves final. Empiezas a pensar en cosas lejanas, y no te da vértigo, porque la tienes a ella. Te paras horas a mirar como sonríe, te pasas noches enteras mirando al techo mientras le hablas y le escuchas. Haces mucho el "conas" (como diría el bueno de Manu), y no piensas en quelo haces. Tus amigos te dicen que estás embobado y tú llega un momento en que ni lo niegas. Haces cosas increibles. Viajas, dejas de lado cosas importantes por estar con ella, todo es maravilloso si estais juntos. Pagas facturas de teléfono interminables, pero te da igual, porque las noches que no estaba contigo la oías al otro lado del teléfono, y eso no se paga.

Pero algún día, nadie sabe por qué, la cosa se empieza a romper. Y se gasta. Y se acaba rompiendo. Y entonces entras en barrena. Y llegas al 1. El 1 es muy jodido. Empiezas a preguntarte por qué. Y sales miles de días por semana. Se te acelera el corazón cada vez que puedes llegar a conocer a alguien qe un día la conoció, porque te hablará de ella. El 1 es conectarse cientos de veces al messenger para que a ella le salga cientos de veces el mensaje de que te acabas de conectar. Es buscar excusas para encontrarse. El 1 es despertarse por la noche y llorar. El 1 es no dormir. El 1 son las horas que te tiras pensando qué estará haciendo ahora. Son llamadas a sus amigas con excusas infumables, son muchos cafes para que ellas sepan también lo mal que lo pasas. Son las interpretaciones de todo lo que le pasa, como buscando un mensaje oculto. El 1 es no querer ver que se pasó, el 1 es la desidia por todo lo que no lleve su nombre. El 1 es una mierda. Y te jodes. Mucho. EL 1 es llegar a pensar si el 9 valió la pena, porque "claro que vale la pena". Y un huevo, piensas tú.

Por otro lado, están los 6. Los 6 son "cool", guay. Todo va bien, en la línea de lo debido. Estás bien, os llevais genial, hay un punto que os gusta el uno del otro. Compartís muchas cosas y teneis muchas conversaciones que te gustan y que solo tienes con ella. Estás muy bien, aunque no tienes que estar las 24 horas con ella. A veces sales con tus amigos. A veces pasas un día sin hablar con ella, eso puede pasar. Estais bien, la gente os ve a gusto y haceis una buena pareja, aunque nadie nunca os ha dicho que resultais empalagosos, aunque os lo digan sonriendo. No sabes donde está las 24 horas del día, y no te resulta lo más fascinante del mundo su conversación con el panadero. OS gustais, os gusta estar juntos. Y eso está bien.

Cuando esto empieza a decaer, y se pasa, pues te jode. Y estás 4. Estar 4 es fastidiado, porque tienes un tiempo malo. El 4 es unas cuantas borracheras, y saltarte algunas clases. Pero sabes que hay que seguir, y tu vida no ha caído por un agujero negro. Estás mal, claro que sí, porque ella es una tía que merece la pena. Pero las cosas pueden pasar, y sabes que pasó. El 4 es época de mala leche, pero pasará, y hay que joderse y aguantarse.


Y al final todo depende de si eres un 9/1 o eres un 6/4. Ni siquiera sé si son compartimentos estancos. Más bien creo, como el sabio que me explicó esta teoría (de elaboración propia), que vas evolucionando, buscando tu sitio. Yo creo que sé donde estoy, aunque no sé hacia donde voy a ir, o si acaso si me voy a mover. Supongo que dependerá de la experiencia. Eso sí, saber donde estás es uno de los mayores avances.

Gracias, maestro.

miércoles, mayo 16, 2007

Sentirse importante

Hablaba estos días con un buen amigo de la tendencia a sentirse importante. Surgió el tema a raíz de oir hablar a unos padres sobre sus chavales, compañeros de un equipo de fútbol. Estos padres pareciera como si jugasena ver quien hacía el comentario futbolero más típico de portada del Marca: "Es que estamos jugando con poca intensidad", "Tal equipo trabaja la presión doble" (literal), "hay que sumar 10 de los próximos 12 puntos y podremos aspirar a quedar séptimos" (literal).

Así las cosas, no es raro que algunos de los chavales saliesen del campo hablando de que si no sé quien les metía 4 goles a no sé cual, ellos estarían a 3 puntos de no sé qué sitio.

El equipo era de alevines y jugaban la liga local.

Luego no nos podemos sorprender de ver chavales que se tiran al suelo y piden penalty gesticulando como los buenos, sin darse cuenta de que para ojos de un adulto es casi irrisorio ver la exageración que le ponen... al tirarse. Los padres subidos a la grada insultan al árbitro y lo llenan de comentarios poco reproducibles.

Y es que solemos pensar que lo que hacemos es tremendamente importante, que nuestro trabajo es vital y que poco menos que tendremos que pulsar un botón cada 108 minutos para salvar el mundo, y todos dependen de nosotros. Así la gente se pelea en su trabajo para que su puesto tenga más palabras que el de al lado. ¿Cuántos darían una mano por ser subdirector adjunto de división interna de mantenimiento de infraestructuras? Con tal de no ser el que limpia las máquinas...

Luego vienen los artistas de las corbatas. Esos a los que les obligan a vestir en su trabajo de traje impoluto "por imagen de la empresa". Es decir, donde hay muchos que no cobran un carallo pero la empresa no quiere que se sepa y aparenta que son fantásticos. El tema está en que los trajes deben de ejercer una influencia especial sobre los tipos esos, pues muchos luego te hablar en términos extraños y fascinantes sobre su increible trabajo y tú solo piensas: "si es que en una de estas me dice lo del botón y los 108 minutos...".

Nos gusta creernos importantes, a mi el que más, pero visto desde fuera suena tan ridículo... Eso sí, el más divertido es el que lo dice sobre los demás, porque no solo es que se crea importante, sino que se cree con capacidad para criticarlo en los demás. Como yo ahora, si es que es un círculo vicioso...

lunes, mayo 14, 2007

El rincón de Poíto

Después de un buen tiempo sin su colaboración por problemas técnicos, tenemos de nuevo un post de Poíto. En sus propias palabras, "escrito con las tripas". Ahí va.

PUNTO Y FINAL

Hasta aquí hemos llegado. No soporto un minuto más esta situación. Anuncio oficialmente que dejo de ser hincha de fútbol.
Evidentemente no me va a dejar de gustar el balompié, y voy a seguir prefiriendo las victorias de Celta y Barça, como hasta ahora, pero todo va a cambiar. Lo vivido ayer es la gota que colmó vaso.
Viaje a Vigo, el agua al cuello, tensión en el ambiente, chaparrón tremendo en los aledaños del estadio que nos cala hasta el fondo (presagio), y una pequeña lucecita de esperanza allá en el fondo de nuestro subconsciente.
Empieza el partido, típico partido a vida o muerte sin muchas concesiones. El Celta logra llevar la manija y de vez en cuando cae una ocasión de gol bastante potable. Remate de volea de Borja y parada de Molina. Uy.
Minutos después, penalty inexistente, gol. 0-1. Hasta luego. Descanso. Pinta mal, se reanuda la cosa, 0-2. Adiós muy buenas, a pesar del gol de Baiano. Caras largas en el coche de vuelta (por no perder la costumbre).
Llego a Vilagarcía y decido ver la segunda del Barça-Betis, que dicen en la radio que pinta bien, 1-0 y el barça jugando como dios manda. Vale, minuto 89, segundo tiro del betis, 1-1. hala, pa vosotros. Mensajito de un amigo talibán madridista "TOMA, TOMA, TOMA!!!"

Pues aquí me planto, os lo juro. A mí no me merece la pena todo esto. Los subidones me duran apenas unos minutos, pero los disgustos me los llevo a la cama, la madre que me parió!
Yo quiero ver el fútbol como veo la Premier, o la Champions cuando juegan el Milán y el Manchester!!!
quiero pasármelo bien, disfrutar del deporte, estoy pidiendo tanto???
Nada, un tiempo de desintoxicación , y después soy un hombre nuevo, moderado, que ve el fútbol para divertirse y al que los rabietas de un niñato adinerado y caprichoso o la lesión de un futbolista sólo le suponen cosas nuevas que comentar tomando unas cañas.

Lo bueno es que la prensa deportiva de este país me lo pone fácil. Es basura amarilla. No hablan de fútbol, sino del club al que le rinden tributo. Eso no me va a costar.

esta vez lo voy a hacer de verdad, os lo juro.
En fin, como dicen unos amigos míos, no somos nadie......y menos cuando rueda el balón.....



P.D: a partir de ahora , en este blog sólo voy a hablar de cine, música y cosas así. Nada de fútbol, nada (salvo un post sobre el plan de Fabio, que le debo a nuestro anfitrión, y que preferiré escribir ahora, en los días de vino y rosas)

Los guiris de vacaciones

Por cuestiones ajedrecísticas he estado de viaje durante la semana pasada. Por ello no he actualizado desde aquella. Curiosamente, este viaje me ha dado una idea que contar aquí: los guiris de vacaciones.

Estuve toda la semana en La Manga del Mar Menor, en Murcia. Allí teníamos un bonito campeonato como es el Universitario, que a todos nos gusta jugar porque te llevan por ahí una semana medio de vacaciones como un rey. En esta vez nos fuimos a esta zona, menos atractiva desde luego que la primera candidata de este año a organizarlo: Córdoba. Otro año será.

Y ¿qué hay en La Manga? Pues cuatro cosas: playa, sol, hoteles y guiris. Y nada más.

Cierto es que no me voy a quejar de haber estado una semana en ese plan mejor que estar madrugando, pero claro que ya puestos pues nos quejamos.

La Manga sería un paraje natural excepcional. Algo inigualable. Pues en este país, cómo nos gusta mucho que vengan los guiris a dejarse la pasta, lo llenamos todo de edificios altísimos y hoteles horteras, de los que les gusta a ellos. Y así queda la zona esa, con 50 metros de ancho y 10 kilómetros de largo llenos de hoteles, apartahoteles, urbanizaciones privadas...

Uno se queda unos días por allí y ve como los guiris lo invaden todo. Ya no hablamos de que la mitad de los empleados de la hostelería no es que hablen inglés o alemán, es que lo son directamente.

Me pregunto yo como les puede gustar ese plan de madrugar (tal cual) para ir a la playa. Que a las 9 ya hay quienes se están tostando allí al sol. Llegan a la 1 para comer todos rojos camarones, se dan un paseo y otra vez a la playa. A las 3 están allí otra vez tirados. A las 7 están de compras porque todo es baratísimo para ellos, con su cámara de fotos, su visera y sus gafas de sol totalmente guiris. Pagan todo con ese dinero que sacan de las riñoneras (el guiri con la riñonera es un especimen espectacular) y de sus pantalones con miles de bolsillos estilo boy-scout. A las 8 cenan, encantados con el día que han tenido. Y así son sus vacaciones. Como culmen, se les montan bailes Typical Spanish, o las cervecerías cuelgan carteles de Spanish Party, donde la peculiaridad es que los camareros te sirven cerveza igualmente pero vestidos de sevillanos o algo así.

Realmente estos tipos, esos guiris, lo que les pasa es que nunca han tenido este plan de vida nunca y ahora se lo montan aquí así porque tienen pasta a mansalva comparado con lo que ganamos aquí. Y entonces se montan sus ciudades de vacaciones en España para jodernos a nosotros con la construcción a lo loco. Y ellos en su país tan tranquilos.

No sé si son muy listos por hacer que en otro país les atiendan a ellos primero, o muy tontos por ese estilo de vacaciones que se gastan. La verdad es que no lo sé.

jueves, mayo 03, 2007

Segundas oportunidades

No es usual que las grandes oportunidades perdidas se presenten dos veces. De hecho es tan poco común que las buenas segundas partes se citan entre suspiros, para no gastarlas demasiado. El fútbol, otra vez el fútbol, crea a veces situaciones de cierto misticismo. Y la verdad es que a mi me gustan mucho estas cosas.

La Champions, esa competición que guarda el tarro de las esencias, esa que gusta por su magia sin dosificar, esa que todos quieren jugar, vuelve a entregar un partido de los que ya ha pasado a la historia antes de jugarse.

Liverpool y Milán siempre serían ya Estambul. Y eso dolía en Milán más que la caída del imperio romano. Aquel partido fue épico para cualquier ojo que lo viera (e incluso para los que no), trascendió al hecho futbolístico y al juego en sí. El gran partido del año, la final de la mejor competición del año. Un partido, 90 minutos. Milán fue la única ciudad representada durante la mitad del partido. Todos asumimos que era ya una final sin historia, pero la Champions es como una película de las que te queda un resabor soso hasta que la entiendes. Algún día le contaré a mis nietos aquel partido.

Y como un ciclo vital, de los que se acaban cerrando con el paso de los años, se vuelven a encontrar en la misma situación. Ayer Gattuso, ese guerrero del siglo XXI, enaltecía lo más rudo de los suyos porque es consciente de que llevaba dos años arrodillado impotente ante la gran afrenta. Nadie quisiera ser la Armada Invencible, que fue como ejército imbatible y acabó naufragando. Nadie quisiera ser Goliath. Nadie quisiera ser el que lo tuvo todo ganado y lo perdió. Todos querrían una segunda oportunidad porque saben que de mil veces solo perderían una, pero fue la que tocó. Si en Milán supiesen desde el principio que el Liverpool llegaría a la final, hubieran arrasado con todo sin dejar ni jugar a los rivales. Porque saben que las segundas oportunidades no suelen existir. Es su oportunidad de levantarse, de sacar la cabeza del pozo donde metieron su orgullo.

Liverpool, una plantilla menos valorada que muchas de las favoritas, llega a la final otra vez sin que nadie hubiera apostado por ellos. Milán, un equipo deshauciado al principio de temporada, vuelve a la final porque, como escribe hoy algún diario "hay equipos que acuden a las citas aunque sea en harapos". ¿Cómo puede ocurrir esto cuando tantos otros rivales parecían mejores? Simplemente porque la Champions quiso dar una segunda oportunidad a Milán. Y evidentemente la quieren, porque los grandes son así. Porque es la única oportunidad de levantar la cabeza. Nadie que lo sufriera en el campo habría podido conciliar el sueño desde aquella.

Alea jacta est. Milán vuelve a ser el gran favorito. Milán tiene una segunda oportunidad. Pero que tengan cuidado, porque no he visto a nadie tener una tercera. Y hay quien cree que esto son solo 22 tíos corriendo detrás de un balón...

miércoles, mayo 02, 2007

Amor a primera vista

¿Se puede uno enamorar de repente de una chica que no había visto en su vida? Uno está tan tranquilo tomándose un cafecito en el centro con algún amigo, o en los pasillos de la facultad, o de compras en el supermercado. De golpe, así sin avisar, dobla la esquina una chica de la que uno no puede sino quedarse prendado. ¿Es así de fácil?

Te quedas con la cara menos preparada que tienes, no puedes hacer nada más que mirarla. Para cuando te ve ella a ti y te das cuenta de que te has quedado embobado ya es demasiado tarde. En realidad no te quedaste porque esté escultural, ni porque sea un cañón de mujer. Te quedaste así porque te gustó de verdad, de las que te quedas con su imagen de cuello para arriba antes que de cuello para abajo. Y ahí todo sigue como una cadena ineviable, todo lo que la rodea se vuelve maravilloso. La ropa le queda fantástica, es natural, sencilla, bella, linda, dulce. Tiene esas mejillas como los niños pequeños, que te dan ganas de mordisquearlas como a un bebe. Y seguro que es majísima, encantadora. De repente sonríe y ya te mató, porque esa manera de sonreir te puede tener enganchado por los siglos de los siglos. Ahí quedaste.

¿Es la mujer de tu vida? ¿Se te pasará la bobera o tienes que decirle algo antes de que salga por la puerta del supermercado? Preguntas complicadas.

Y en estas llega la ciencia y dice, como llevan años diciendo, que los humanos tendemos a escoger y preferir a nuestras parejas por cuestiones fisiológicas y de permanencia de la especie. Dicen que nos gustan más las mujeres que tienen mayor capacidad de reproducción, las caderas mejor adaptadas y el cuerpo mejor preparado para tener hijos. Dicen que, aunque lo adornamos todo de cuestiones culturales, los humanos tendemos a seleccionarnos mutuamente en función de nuestras similitudes. El amor es química, física y biología.

Supongo que no es una cuestión de fe, que si uno quiere ser científico y defender la ciencia pues ha de convencerse de que esto es así.

Pero claro, aunque a mi no me ha pasado la escena antes relatada (al menos en la última semana), prefieres no creer. Gusta más pensar que esa chica que has visto pasar delante del estante de los yogures va a sonreirte a ti pronto. Y es que hay cosas sobre las que es mejor no saber, que si no pierden mucho.