No Somos Nadie

miércoles, mayo 02, 2007

Amor a primera vista

¿Se puede uno enamorar de repente de una chica que no había visto en su vida? Uno está tan tranquilo tomándose un cafecito en el centro con algún amigo, o en los pasillos de la facultad, o de compras en el supermercado. De golpe, así sin avisar, dobla la esquina una chica de la que uno no puede sino quedarse prendado. ¿Es así de fácil?

Te quedas con la cara menos preparada que tienes, no puedes hacer nada más que mirarla. Para cuando te ve ella a ti y te das cuenta de que te has quedado embobado ya es demasiado tarde. En realidad no te quedaste porque esté escultural, ni porque sea un cañón de mujer. Te quedaste así porque te gustó de verdad, de las que te quedas con su imagen de cuello para arriba antes que de cuello para abajo. Y ahí todo sigue como una cadena ineviable, todo lo que la rodea se vuelve maravilloso. La ropa le queda fantástica, es natural, sencilla, bella, linda, dulce. Tiene esas mejillas como los niños pequeños, que te dan ganas de mordisquearlas como a un bebe. Y seguro que es majísima, encantadora. De repente sonríe y ya te mató, porque esa manera de sonreir te puede tener enganchado por los siglos de los siglos. Ahí quedaste.

¿Es la mujer de tu vida? ¿Se te pasará la bobera o tienes que decirle algo antes de que salga por la puerta del supermercado? Preguntas complicadas.

Y en estas llega la ciencia y dice, como llevan años diciendo, que los humanos tendemos a escoger y preferir a nuestras parejas por cuestiones fisiológicas y de permanencia de la especie. Dicen que nos gustan más las mujeres que tienen mayor capacidad de reproducción, las caderas mejor adaptadas y el cuerpo mejor preparado para tener hijos. Dicen que, aunque lo adornamos todo de cuestiones culturales, los humanos tendemos a seleccionarnos mutuamente en función de nuestras similitudes. El amor es química, física y biología.

Supongo que no es una cuestión de fe, que si uno quiere ser científico y defender la ciencia pues ha de convencerse de que esto es así.

Pero claro, aunque a mi no me ha pasado la escena antes relatada (al menos en la última semana), prefieres no creer. Gusta más pensar que esa chica que has visto pasar delante del estante de los yogures va a sonreirte a ti pronto. Y es que hay cosas sobre las que es mejor no saber, que si no pierden mucho.

3 Comments:

  • At 8:49 a. m., Anonymous Anónimo said…

    joder que profundidad. Pero al final le has hablado o no?

     
  • At 12:40 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Julito pero si eso te pasa cada 3x4... eso sí que debía ser mirado por la ciencia.

     
  • At 1:09 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Yo me enamoro de lo que esconden. Que es peor...

     

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