Por no parar
Me resultan curiosos esos días en que te ha ocurrido algo fantástico y, sin embargo, la vida sigue igual. Es sorprendente como te sientes en en el centro de todo y tienes la sensación de que todo debiera girar alrededor, mientras que en realidad estás en tu burbuja, sin saber muy bien qué pasa alrededor.
Hay acontecimientos que te van ocurriendo que te generan esas sensaciones. Por ejemplo hoy en casa, pues apenas le hemos atendido 3 minutos al hecho de que Blondie es tío (incluso padrino, mamita querida...) de un nuevo Miguéns. Yo, ni conozco a la criatura, pero en realidad Blon es como un hermano y tampoco hemos hecho más que felicitarle y luego ponernos a jugar al pro. Y punto. Y eso a él le cambiará un poquito, digo yo.
Hace unas semanas estuve jugando una semana fuera, allá en Murcia. Me pasé una semana allá, jugando lo que se supone que es un torneo importante, y cuando volví me di cuenta de que tardé un par de días en coger otra vez el ritmo de aquí (léase levantarse para venir a la facultad, no ir a la playita y tal...) Sin embargo a las pocas horas de estar aquí estaba de vuelta en el club y tras las dos o tres preguntas de rigor ya estábamos en marcha con otra cosa.
Ya no digo nada de la importancia que puedan tener las elecciones que venimos de vivir, y que parece que a nadie le han variado lo más mínimo su quehacer. Tampoco digo sobre que un colega se te vaya a vivir 3 años a 1000 kilómetros, ni que a otro le pase cualquier cosa.
Vale que vivimos rápido, que nos consume la actividad rutinaria y todas esas cosas que les gusta decir a los filósofos de cerveza y levantarse tarde. Pero claro, que a veces llevamos esto hasta el extremo y nos resbalan muchas cosas que son importantes, de las que nos vamos a acordar siempre. A veces se te pasa por el cuerpo la sensación de que no sabemos exactamente qué cosas nos pasan por no parar a mirarlas.
A cuidarse... poco.
P.D.: Y ya no digo nada de lo poco que le importó al resto del mundo que perdiéramos la final del Mundial con España, compañero Blondie...
Hay acontecimientos que te van ocurriendo que te generan esas sensaciones. Por ejemplo hoy en casa, pues apenas le hemos atendido 3 minutos al hecho de que Blondie es tío (incluso padrino, mamita querida...) de un nuevo Miguéns. Yo, ni conozco a la criatura, pero en realidad Blon es como un hermano y tampoco hemos hecho más que felicitarle y luego ponernos a jugar al pro. Y punto. Y eso a él le cambiará un poquito, digo yo.
Hace unas semanas estuve jugando una semana fuera, allá en Murcia. Me pasé una semana allá, jugando lo que se supone que es un torneo importante, y cuando volví me di cuenta de que tardé un par de días en coger otra vez el ritmo de aquí (léase levantarse para venir a la facultad, no ir a la playita y tal...) Sin embargo a las pocas horas de estar aquí estaba de vuelta en el club y tras las dos o tres preguntas de rigor ya estábamos en marcha con otra cosa.
Ya no digo nada de la importancia que puedan tener las elecciones que venimos de vivir, y que parece que a nadie le han variado lo más mínimo su quehacer. Tampoco digo sobre que un colega se te vaya a vivir 3 años a 1000 kilómetros, ni que a otro le pase cualquier cosa.
Vale que vivimos rápido, que nos consume la actividad rutinaria y todas esas cosas que les gusta decir a los filósofos de cerveza y levantarse tarde. Pero claro, que a veces llevamos esto hasta el extremo y nos resbalan muchas cosas que son importantes, de las que nos vamos a acordar siempre. A veces se te pasa por el cuerpo la sensación de que no sabemos exactamente qué cosas nos pasan por no parar a mirarlas.
A cuidarse... poco.
P.D.: Y ya no digo nada de lo poco que le importó al resto del mundo que perdiéramos la final del Mundial con España, compañero Blondie...

3 Comments:
At 12:38 p. m.,
Anónimo said…
Cuanta razón tienes, maestro, aunque depende para qué, está bien no darle importancia a las cosas, pero para lo que te refieres es una gran verdad. Es demasiado fácil continuar con la rutina, pero todo cambia queramos o no.
At 3:39 p. m.,
Anónimo said…
Buenas!!
Hace tiempo que no paso asiduamente por esta página... es una pena, porque parece que es la única forma de saber que es de tu vida... Gracias por la información del martes, la verdad es que fui y me acordé tanto de los años mozos de vivir en Santiago... se le echa de menos.
Saludos, Harry.
At 10:25 a. m.,
Anónimo said…
Gran Post, muy grande.
Como bien dices, a nadie le importa (lo cual es normal), pero algún día antes de que me vaya, ganaremos el Mundial.
Publicar un comentario
<< Home