No Somos Nadie

miércoles, junio 27, 2007

Las librerías

Hoy he leído la contraportada de EL PAIS, que cuenta la historia de cómo la gente del barrio se ha juntado para evitar que cierren una librería clásica en Madrid. Mientras curioseaba la noticia he recordado cuanto me gustan las librerias.

Seguramente será porque crecí en una de ellas, pero son lugares en los que me siento a gusto. Me gustan todas esas estanterías altas llenas de cientos, de miles de libros sobre casi cualquier cosa que te puedas imaginar. Me cuesta entrar en una y no comprarme ninguno, porque siempre hay unas cuantas cosas que me resultan imposibles de dejar allí, y me las llevo.

Desde hace años que mantengo mi ilusión de, algún día, tener mi pequeña librería. Cuando tenga mucha pasta (ejem ejem) montaré una librería y me dedicaré a ella. Para cuidar a los clientes, leer mucho y poder recomendarles cosas, tener las secciones bien cuidaditas...

Aprendí de un buen sensei lo bien que huelen los libros nuevos, abrirlos por la mitad y olerlos antes que leerlos. Cuando sea mayor, montaré una librería, aunque no sé si tengo yo olfato para los negocios...

domingo, junio 24, 2007

Joan Plaza, la coherencia en el banquillo.

Aún a sabiendas de que puede resultar un comentario ventajista, se me viene a la cabeza ahora hablar de este tío porque está en la noticia estos días más que nunca. Menos es nada.

Me gusta este tío, mucho. Me parece un tipo que sabe, y que está convencido de lo que hace. Un tipo paciente, analítico, que sabe de qué va el tema y sabe que esto es algo más que tirar la pelota a ver si entra.

Parece claro que en los deportes empieza a triunfar ya un modelo de deportista y entrenador de nueva ola. Esto de la nueva ola viene a cuento de los entrenadores que se preocupan de cosas nuevas, de saber día a día, de formarse constantemente, de ser conscientes que el deporte es de los deportistas y todas estas cosas. Estos entrenadores nuevos, se oponen al formato clásico del cascarrabias y del sabelotodo que tanto imperaba.

En deportes colectivos empieza a hacerse patente. En deportes individuales hace tiempo que lo saben, porque allí nadie se escabulle y si tú no corres el kilómetro en 2,53 pues te comes tú el marrón de no ir al Europeo o cosas así. Y por la cuenta que te trae ya mejorarás trabajando de todo. En deportes colectivos, decíamos, empiezan a afianzarse los entrenadores que saben del tema. Curiosamente, muchos de estos aparecen en los deportes "no fútbol", que en esto es el más anquilosado y más arcaico de los deportes. Juan de Dios Román, Juan Carlos Pastor, Javier Lozano, Pepu Hernández, Joan Plaza... todos ellos entrenadores que saben, que estudian a gente nueva, que tienen como mayor logro ser normales y hacer cosas normales. Nada de ser el protagonista ni historias. De esos que algún visionario dice que son de "perfil bajo".

Me gusta Joan Plaza, que resulta un tío tan normal que le quiero hacer un post y tengo que hablar de las demás cosas que le rodean porque de él solo se puede decir que hace bien su trabajo, y punto.

miércoles, junio 20, 2007

Va por ustedes

El piso huele a despedida. Nadie quiere decir nada, pero ciertos abrazos a las 6 de la mañana en el blaster, cierto proyecto de cena o incluso cierta dejadez al pro deja entrever que todos los sabemos y nadie lo dice. El piso se termina. Ya estamos pensando en cómo recoger y cómo desalojar, pero nadie se para a decirlo.

Estos cuatro mosqueteros que allí vivimos, acompañados de los grandes actores secundarios (alguno con mayor tiempo en pantalla que algún protagonista) hemos interpretado la película que hemos podido. Al final hemos sido tan típicos...

Estuvo el bohemio librepensador, que personalmente tanto me ha enseñado y tantas puertas me ha abierto para crecer, como ese Philip Nouaret en Cinema Paradiso con el pequeño Totó. Estuvo también el joven guapito ingenuo y sin malicia, cual Tobey Maguire en Spiderman, transformación nocturna incluida. Como no, tuvimos al Johhny Deep, ronco a veces, tierno por momentos, borde algunas otras, pero siempre sabe de qué va el tema como buen pirata.

No hemos sido grandes galanes del cine, porque al final la chica siempre se va con los mismos (y no ha sido un reparto equitativo) y no fuimos nosotros. Quizá pudieramos ser los 7 magníficos, pero sería demasiado altivo y demasiado mentira. Nunca hemos sido los reyes del mambo. Si no fuera por el número yo me vería dentro de "La cuadrilla de los once". En realidad, creo que fuimos tan diferentes que más que Grupo Salvaje, o los intocables de Eliot Ness, nos acercamos más a los Cazafantasmas.

Nunca será el piso de 4 porque, sin poder dudarlo ni un instante, ha sido tan mágico gracias a los que lo habeis llenado de cosas. Sin vosotros sería como un circo sin leones, como el Madrid sin Raúl, como un cubata sin hielos. A los secundarios de lujo deciros que habeis sido tan piso como nosotros. Entre todos, el biólogo loco, el Caño Ibagaza de la noche o el motorista fantasma (tantas cosas jefe, tantas cosas...), habeis construido una idea, una ilusión.

Siempre seré, gracias a todos, el que lió a uno para salir cuando tenía 39 de fiebre, mientras liaba a otro que entraba a trabajar 7 horas después. El piso serán las cenas de Navidad, los karaokes de un colombiano y las torres gemelas, los partidos de pro (siempre los partidos de pro), el mundial de futbol (rianse ustedes de betandwin comparado con lo que hicimos nosotros) viendo un Angola - México como si nos fuera la vida en ello. El piso será una diana que tuvimos siempre y de la que rompimos un dardo el segundo día y allí quedó. El piso es la colección de jugos caribeños y segovianos que se acumulan en el salón. El piso es tantas cosas...

Gracias a todos, porque todos habeis hecho los dos años que allí llevamos. A Blondie, Xoan, Marti y a mi solo nos quedó poner el sitio. A los demás, vosotros y vosotras (aunque menos en número, fuisteis recibidas con más simpatía) gracias por estar.

Escribió Machado (y luego cantó Serrat) que "todo pasa y todo queda". Y así es, porque todo pasa y todo se va, todo se acaba. El piso se acaba. Pero todo queda, y que nos quiten lo bailao, y que apuren las vecinas que no saben lo que se pierden.

Señores, ha sido un honor, un orgullo y un placer. Va por ustedes.

martes, junio 19, 2007

Malos días

Por norma general, los días suelen ir pasando con cierta indiscreción. A veces tienen un poquito más de buenos que de malos, a veces lo contrario, y a veces son absolutamente neutros. Una pequeña parte de ellos, bastante pequeña diría yo, tiene la curiosidad de ser muy buenos o muy malos.

En esos días malos, empiezan a rodearte cosas que llega un momento que te cabrean. Porque otro día cualquiera las resuelves en mayor o menor medida, pero las sacas. O al menos pues las dejas hasta que puedas encontrarle una solución. Pero en estos días solo ves que se te ponen encima, y cuando te quieres dar cuenta entonces es peor. Empieza a correr el tiempo de forma despavorida cuando te queda bien poco para entregar algo, pero cuando ya lo has resuelto llega alguien con la potestad de decirte que está mal y te lo dice, tan tranquilamente. Y además la solución que te da es volver a arrancar porque cree (sin más argumento) que quizá sea interesante hacerlo de otra manera. Y allá le vas, cagándote en la pucha. Pero claro, de la otra manera empieza a dar problemas, y como te has comido todo lo que avanzaste por no preguntar cosas obvias, pues entonces las obviedades tienes que preguntarlas ahora. Y resulta que después de hacerte esto te quedas colgado en medio de todo porque no hay ni dios para preguntar. Y si tienes un pelín de iniciativa habrá quien lo vea bien pero la jefa de turno de reventará los huevos pretendiendo explicarte como se suman dos y dos.

Y a esto le suma uno que le duele el pie horrores por hacer el capullo el domingo a la noche, y le sumas también que tienes que resolverle los problemas a dos fulanos a los que les estás haciendo un favor y aún así te tocan los milindres. Y le sumas que te estás comiendo el problema de otro para no llegar a cosas peores, pero comértelo implica una solución que no tienes todavía. Y tienes que preparar un examen para el lunes, que no es mucho (es realmente poco) pero ahora empiezas a ver que no hay dios que pueda hacerlo. Y el dueño del piso te toca más los milindres portándose como un capullo (mítico capullo dueño del piso), y no sabes cuánto tiempo tendrás la semana que viene por culpa del capullo del piso y entonces no sabes cuanto trabajo puedes dejar para la semana que viene. Y te llama aquel fulano a decirte si le puedes hacer no sé qué. Y la que no sabe casi ni encender el ordenador te viene cada 3 minutos a preguntar como se pone un programa para escuchar música en el ordenador, y como no sabe te pregunta: y entro en google? y que pongo? y a donde lo doy? y lo instalo desde google? Y entonces te levantas y se lo haces tú porque si no le vas a reventar la cabeza contra el puto google. Y todo esto porque te cae bien, sino se la hubieras reventado a la segunda pregunta. Como te has levantado a resolverle esto aparece tu pseudo-jefa y te dice que si has avanzado con aquella historia que te ha hecho cambiar y que tan bonita crees que estaba, y le dices que todavía no. Y entonces se para y te dice, en un tono tan capullo que te está vacilando y hablándote como si tuvieras 5 años, que hay que intentar estar centrado porque nos queda poco tiempo y tenemos que estar a lo que hay. Y tú piensas que lo tenías más claro que ella cuando estabas a punto de acabar y te mando volver a empezar. Y te vuelves a sentar... y te rompe la silla. Y te cagas en la concha de la madre de todo el santoral hebreo, te sientas en otra silla y te pones a escribir en el blog para no romper cosas y no marcharte de aquí.

lunes, junio 18, 2007

Il Campione some noi

Habrá quien encuentre miles de razones para rajar, siempre las hay. Habrá quien trate de, hoy más que nunca, criticar a la afición por esto o por lo otro. Incluso en esto tendrán razón. Seguro que también están los que desmigajan tácticamente el partido y, curiosamente y a pesar de su capacidad ilimitada de análisis, siempre sacan las mismas conclusiones aunque el tipo del que hablen haga hoy una cosa y mañana la contraria. En ambos casos tendrán razón. Seguro.

Pero quizá hoy es el día de los que llevaban mucho tiempo, mucho, con la rabia a flor de piel por no poder celebrar. Hoy es ese día. Y lo es porque, curiosamente, se nos ha concedido lo que se nos prometió.

Por enésima vez, y aunque mis amigos futboleros seguirán sin tenerlo en cuenta cuando rajen de mi, habrá que repetir que no me gusta el juego del Madrid. Que mi entrenador que llevo dentro me pide más a Schuster, a Rijkaard... Que soy Menotista y no Bilardista. Pero cuando llega el amigo Fabio con su plan, pues es lo que toca y como a restar ya hay quien se apunte yo prefiero ponerme a sumar.

Sí, Fabio tenía un plan. Tuvo que dar más vueltas de las que está acostumbrado, porque era un equipo más raro de los que está acostumbrado. Pero tenía su plan. Y su plan era muy fácil: "yo vengo a ganar un título". Y lo ganó.

La suerte no existe. Y seguro que hay quienes dicen (la mayoría) que fue injusto, que no se mereció, que otros jugaron mejor. Pero la suerte no existe, y nadie puede defender que si uno gana la liga con 76 puntos es de suerte, y si la gana otro con 76 o con 74 pues es que se la merecían a muerte. No. Esto es un juego, con un reglamento y unas normas. Y dice que el que haga mejor tales cosas gana. Y poco queda por rascar. Que la manera de alcanzarlo no es la más bonita... pues de acuerdo, pero el premio de belleza lo dan en Mister España, aquí se viene a ganar. ¿Por qué? Porque la gente quiere ganar. Porque la afición quiere ganar. Y el que diga que no miente como un cosaco. Porque ayer todos querían celebrar el título, y el cómo no le importaba a ni dios. Porque ayer todos hubieran preferido ganar jugando mal que perder jugando bien. Porque los del Nástic, la Real o el Celta están jodidos por irse a segunda, no tanto por lo mal que han jugado. Y si no ofrézcanle salvarse, a ver si alguno dice que prefiere que no por no merecérselo en el campo. Milongas.

La suerte no existe. Y mucho me alegró que ese africano negro oscuro metiera ayer ese gol inverosímil. Porque lo metió uno de los tíos a los que más se le ha pitado y más se ha asociado a Fabio, porque lo metió por rabia (no fue un cabezazo muy técnico) y lo metió en un córner y no en una jugada de tiralíneas. Porque el portero lo paró, pero lo metió un defensa con el culo. Me alegró que fuera así. Es la expresión máxima de que lo que vale, lo que pasará a la historia, es que el Madrid es campeón de liga. Y a los 80.000 tíos del campo y los que estábamos por televisión nos importa tres pares de cojones en ese momento que lo meta Pelé por la escuadra o Diarrá así como lo metió. Lo metió, y ganamos, y ayer poco más se podía pedir. Juegue usted bien de octubre a abril, que si no le criticaremos mucho. Eso sí, como usted en mayo no gane el título aquí no se va a acordar nadie de si jugó bien o mal.

La suerte no existe. Porque es demasiada coincidencia que ganes casi todos los partidos desde que te aferras a lo último que te queda. Porque, como dijo un buen amigo culé, desde que el Madrid cogió el liderato no lo soltó nunca. Porque para que Deco meta los goles de rebote tiene que tirar. Porque por mucha suerte que quisiera tener, Mauro Silva no le metía un gol a nadie, porque no.

Ayer el Madrid ganó la Liga. Fue el que mejor jugó a esto de competir. Curioso que tuviera a Capello en el banquillo, un italiano. Es evidente que yo prefiero otros caminos, el holandés, el argentino, el brasileño, incluso a veces el inglés, pero este ganó ahora. Y fue mi equipo, y yo me alegro y no lo cambio por haber jugado de puta madre y perder. Porque es muy difícil hablar de libertad cuando tienes hambre, y es muy difícil hablar de tocar la bola muy bien cuando necesitas ganar. Yo le abriría la puerta amablemente, y me traería otra cosa más lúcida. Pero no hay que negar la evidencia. Vino a ganar y ganó.

Ayer Pepe me mandó un mensaje de felicitación muy elegante, y me retó a que el año que viene veremos. De crack por su parte. El año que viene volveremos a vernos. Porque los títulos tienen la importancia de los rivales a los que se los ganas, y siempre será un placer encontrarnos con rivales buenos. Pero eso sí, con permiso de la palabra, este año el Madrid es campeón de Liga. Ha sido el mejor de esta competición, y a los que ayer lo celebramos nos ha devuelto algo que nos faltaba. El que quiera rajar, pues seguro que tiene razón, pero durante unos días me parece a mi que va a sonar a pataleta.

Lo dejo ya, que sino no paro. Somos campeones. We are the Champions. A los italianos les llegaban todas las críticas y las rajadas sobre su juego en el mundial. Cuando celebraron el título llevaban una pancarta que ponía: Il campione some noi. A buen entendedor...

viernes, junio 15, 2007

Aquellos maravillosos años...

En estos días en que se recuerdan tiempos tan intensos, compruebo que no tenemos el suficiente aprecio por nuestra historia como debiéramos. La transición, tal y como fue llamada, es desde hace mucho tiempo mi época preferida. A veces creo que debí haber nacido en otra época, pues me hubiera gustado vivir la transición o la movida madrileña de los 80, qué se le va a hacer.

En momentos en los que la política divide, y genera la tan manida repulsa hacia los políticos, conviene recordar tiempos como aquellos. De ello ya se preocupan quienes celebran lo mismo hoy que hace 5 años (cuando se celebraba el 25 aniversario), o el año que viene con los 30 años de la Constitución (seguro). Al fin y al cabo, es el recuerdo de quienes nos olvidamos continuamente, de que ayer mismo todo era diferente.

Tiempos intensos aquellos donde se votó por primera vez un presidente del gobierno desde hacía tanto... Hoy tal celebración pasa ciertamente desapercibida en la población a pesar del bombo informativo. Quizá por la tendencia de nuestros políticos a olvidarse de la gente y, más aún, por la tendencia (más peligrosa todavía) de la gente de olvidarse de los políticos y solo acordarse de ellos para insultarlos.

"Hicimos lo que se nos pedía, lo que nos tocaba hacer, lo que se debía de hacer". Frase que, de una u otra manera, ha pasado por boca de tantos políticos de la transición española. Y cierta es. Recuerdo a Carrillo, en uno de estos homenajes lustrales a algún evento transicional, encontrarse de frente con el rey y, tras quedarse mirando uno al otro, darse un abrazo sentido. Recuerdo hablar a Felipe acerca de Suárez llamándole, tranquila y sencillamente, Adolfo. Algo habrá pasado cuando, en el momento más delicado de la historia moderna de este pais, tantos se quisieron sentar a rehacerlo, tantos quisieron aportar, y tantos lo hicieron. Suele ser tan difícil encontrar normalidad, que cuando aparece resulta sorpresiva.

Hace unas cuantas generaciones, este país vió a hermanos matarse. Luego vino la penumbra, vivir entre escombros y las cartillas de racionamiento. Nuestros abuelos y nuestros padres supieron entender que el aprobado común era mejor que el sobresaliente parcial. A nosotros nos toca la responsabilidad de que nuestros hijos se sientan tan orgullosos de nuestra labor como nosotros de la de nuestros predecesores. En nuestra mano está.

jueves, junio 14, 2007

Alonso es como la lamprea

Curioso personaje. O se le adora o se le odia, como a la lamprea. A mi, personalmente, me parece odioso.

Me resulta intragable un tipo que piensa que el mundo se porta mal con él y por eso tiene derecho a portarse mal con el mundo. Me molesta la gente que habla de sí misma en tercera persona. Creo que hay algunas cosas que no le enseñaron de pequeñito, aunque puede que no le haya hecho falta para triunfar en lo que hace.

En realidad puede que me moleste también el revuelo de papanatismo que se monta a su alrededor. Ahora resulta que en este país seguía la fórmula uno más gente que la que ve el fútbol. Y todos dicen que ellos sí, ellos desde pequeñitos. Estoy casi convencido que hay gente que dice haber visto carreras que nunca se emitieron. Todo el mundo maneja términos como "piano", "pit lane", "boxes", "safety car"... El otro día escuché a un fulano decir algo así como "... iba cajando ostias e comeuse un muro, por eso sacaron o safety car". Muy glamuroso. Del Lobato ya ni digo nada, que hacer burla de un tipo cuya vida depende de la hora en la que otro va a cargar me parece abusivo...

El caso es que Alonso me cae mal. Me parece chulesco, altivo y demasiado orgulloso. Cuando él gana, entonces saca a pasear la falsa modestia (lo hace muy bien) y todos adoramos al piloto que va en cabeza ganando. Cuando no gana, la cohorte de fulanos que le adoran (Lobato, de la Morena...) le tiran preguntas sobre si no le hacen caso en el equipo, sobre si el mecánico se equivocó... Y él no las afirma para no quedar mal, pero no las niega para conseguir el efecto del pobre desvalido. Yo no veo fórmula 1, pero me han contado que en la última carrera pasó por una curva varias veces al principio sin cogerla bien y resulta que la culpa es de los neumáticos o no sé qué. Y por si fuera poco, ahora que su compañero es líder, resulta que dice que le ayudan más a él. Llorón.

Supongo que, en realidad, se comporta como la mayoría de futbolistas de élite, por poner un ejemplo. Igual que muchos músicos famosos, o gente del estilo. Sí, eso seguro que es cierto. Y en ese caso pues también hay que decir lo mismo de ellos.

Cuando pase el tiempo, si no gana más, y se acaben las excusas y los balones fuera, terminarán por criticarlo y sacarle la sangre. Y lo freirán a críticas en su sangre, como a la lamprea.

martes, junio 12, 2007

Primas a terceros

Con esto del final de Liga vienen las historias de los maletines y las primas a terceros y cosas de esas. Que si existen, que a ver quien dice la frase con más morbo, que si a ver si alguien reconoce haberlas cobrado...

Legalmente estarán prohibidas, según nos cuentan. Pero entonces también debieran de prohibir que una casa publicitaria reparta un coche a cada jugador si ganan un título, o al tipo ese de Albacete que regalaba al pichichi del equipo en el año su peso en queso. También debieran de prohibir, entonces, que una abuela le diga a su nieto que si saca plaza en la oposición le regala un coche (este caso le he visto yo con mis ojitos...).

A los jugadores se les paga por que hagan su trabajo, y parte de su trabajo es ganar partidos. Por lo tanto, si alguien les da más dinero por eso pues genial. No les pagan por perder, que eso sí sería punible. En este caso es un incentivo por hacer un trabajo que ni siquiera pueden asegurar cumplir. No depende de ellos, como lo sería dejarse perder, simplemente hacen lo que debieran de hacer sin que les pagaran de más. No altera la competición.

Es más, cuantas veces le he dicho a algún amigo que si ganaba tal o cual partida le invitaba a una copa. Y todo esto con su próximo rival delante, que también es amigo!. ¿por qué? porque así nos reimos más, porque quizá me venga bien a mi o porque quizá gane una apuesta mayor. El que está fastidiado soy yo que dependo de que otros pierdan. Si yo hubiera hecho mi trabajo no dependería de que mi colega ganase o no.

Solo hay que darle a cualquier trabajador la oportunidad de escoger: haces tu trabajo por el dinero de siempre, o lo haces por más dinero. Y claro, si les toca a otros es punible, pero si me toca a mi pues claro "esto no es lo mismo, es que hay que entenderlo, es que..., es que..., es que..."

Cuidense!

lunes, junio 11, 2007

Tener fe.

A veces sí, a veces hay que tener fe.

lunes, junio 04, 2007

20 años no es nada.

Dice que tiene muy claro que fue su mujer quien le salvó, que lo despertó del coma a base de seguir a su lado. El hombre de la noticia

http://www.elpais.com/articulo/gente/Despertar/futuro/elpepugen/20070603elpepuage_1/Tes

se ha despertado de un coma tras 19 años. Sin dejar de pensar en que miles de casos siguen en coma, es simpático ver estas noticias. Me pregunto qué puede pensar ahora este hombre del mundo que ve. Es más, me pregunto cómo de extraño debe de ser despertarte 20 años después. Si a mi me pasara creo que me volvería loco a las primeras de cambio.

¿Qué será de nosotros dentro de 20 años? Imaginaos despertar y que se pueda comer por comprimidos preparados en pequeñas pastillas, que la gente vaya a clase donde tengan ordenadores en cada mesa, que graben las clases y que te las manden al email, que podrás consultar mientras vas al baño en tu casita. Quizá podremos viajar virtualmente, o incluso el pro-evolution será un juego tan avanzado que con unas gafitas que te pongas te verás dentro del partido, y podrás darle un pase al brasileirinho de turno (quizá de aquellas el mejor del mundo sea un tal Ongenga, del África negra). Ir al cine serán 20 eurazos, aunque ya nadie llevará monedas ni billetes porque todo irá por tarjeta.

Espero, sin embargo, que el San Clodio siga allí para evitar las dietas forzadas, que no me tiren la zona vieja de Santiago para una megaurbanización, que Vilagarcía siga teniendo mar y no tengamos que caminar 5 kilómetros para encontrarlo y el bar Puerto... no quiero ni pensarlo.

Aún así, al final todo se quedará en poco. Este buen hombre polaco dice que cuando él tuvo el accidente en las tiendas había solo te y vinagre, y había colas para las cartillas de racionamiento. Ahora ve los supermercados llenos y la gente habla por teléfono con sus móviles por la calle. Al menos las cosas avanzan aunque, por lo visto, cada vez más rápido. Será que, en estos días, 20 años ya empiezan a ser algo.