El amigo Martín
Si hace unos meses, con motivo de que (por fin) le dieran un Oscar al amigo Martin, le rendí mi humilde tributo desde aquí, ahora lo hago con Martín (esta vez acentuado en la "i").
Martín es uno de esos tipos que tiene un púlpito desde el que observar. Detrás de una barra uno ve muchas cosas, según me dijo una vez. La noche es difícil incluso cuando te sientes en casa (en su caso literalmente). A veces uno tiene que escuchar y atender, ver y oir pero callar, callar y no escuchar o vete a saber tú que combinación de verbos. Sin embargo se puede hacer de muchas maneras y Martín, sin desmerecer a lo demás, lo hace con un cierto estilo. Es cierto que su estilo es peculiar, diferente, pero Martín es un tipo que tiene estilo.
Detrás de la barra del local en el que nadie se puede poner caretas, Martín observa pasar generaciones que cometen los mismos errores, y ríe con esa pose maliciosa estilo Clint Eastwood en el viejo oeste, con el aplomo que da el saber del tema. A pesar del cariño que ya le coges al hombre que te pone copas, que te deja entrar en su barra, abrir la nevera y cogerte las cervezas como si estuvieras en tu casa, te ofrece el guiño de un hermano mayor. Martín, el futbolista inconformista, el central que siempre quiso ser delantero, o el delantero que siempre quiso ser mediocentro (en todo caso Martín siempre se queja del sitio donde le toca) es uno de esos tipos que no se ve en los resúmenes de los partidos pero acaba la liga con unas estadísticas importantes. Un oscuro guerrillero, un leal soldado, un tipo de los que merecen la pena.
Martín, que nos ha visto crecer, me dice muchas veces "no tienes ni puta idea". Es una gran frase. Muchas veces me doy cuenta de la razón que tiene porque, aunque yo haya tardado en entenderlo, él siempre supo, muchísimo antes que yo, que no somos nadie.
Martín es uno de esos tipos que tiene un púlpito desde el que observar. Detrás de una barra uno ve muchas cosas, según me dijo una vez. La noche es difícil incluso cuando te sientes en casa (en su caso literalmente). A veces uno tiene que escuchar y atender, ver y oir pero callar, callar y no escuchar o vete a saber tú que combinación de verbos. Sin embargo se puede hacer de muchas maneras y Martín, sin desmerecer a lo demás, lo hace con un cierto estilo. Es cierto que su estilo es peculiar, diferente, pero Martín es un tipo que tiene estilo.
Detrás de la barra del local en el que nadie se puede poner caretas, Martín observa pasar generaciones que cometen los mismos errores, y ríe con esa pose maliciosa estilo Clint Eastwood en el viejo oeste, con el aplomo que da el saber del tema. A pesar del cariño que ya le coges al hombre que te pone copas, que te deja entrar en su barra, abrir la nevera y cogerte las cervezas como si estuvieras en tu casa, te ofrece el guiño de un hermano mayor. Martín, el futbolista inconformista, el central que siempre quiso ser delantero, o el delantero que siempre quiso ser mediocentro (en todo caso Martín siempre se queja del sitio donde le toca) es uno de esos tipos que no se ve en los resúmenes de los partidos pero acaba la liga con unas estadísticas importantes. Un oscuro guerrillero, un leal soldado, un tipo de los que merecen la pena.
Martín, que nos ha visto crecer, me dice muchas veces "no tienes ni puta idea". Es una gran frase. Muchas veces me doy cuenta de la razón que tiene porque, aunque yo haya tardado en entenderlo, él siempre supo, muchísimo antes que yo, que no somos nadie.

5 Comments:
At 5:34 p. m.,
Anónimo said…
Julito me haces sentir muy mayor
At 5:36 p. m.,
Anónimo said…
asi ya no puedo perrear con las de 18
jejeje
At 1:31 p. m.,
Anónimo said…
Mucho pa Martín...GRANDE !!!!.Y Julito,asi no se consiguen copas gratis
At 2:54 p. m.,
Julito said…
Cachis!, entonces lo borro... a ver si escribiendo a Arturo o Amalia...
At 7:57 p. m.,
Anónimo said…
ese Martín desde la distancia se echan cosas de menos.
Don Pombo.
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