Serafín
Serafín es un cura griego que ha hecho el camino de Santiago desde su pueblo natal, todo a pie (¡¡!!). El tipo arrancó el 11 de mayo y llegó el jueves, 11 de octubre, a Santiago. Fueron 5 meses caminando muchos kilómetros.
No es una historia de los periódicos, Saru y yo lo conocimos ayer tomando unas cervezas en el Franco. A decir verdad, él se tomaba las cervezas por nosotros. Su ilusión era hacer el camino para celebrar la unión entre protestantes evangélicos, católicos y ortodoxos en Grecia. Al parecer, las iglesias están trazando lazos de unión, y este bueno hombre ha querido ser el primer peregrino de la iglesia de la unión que alcanza Santiago. Su viaje le hizo, entre otras cosas, ir por el Vaticano (como quien pasa por el quiosco a comprar el periódico) para visitar al Papa. Y lo hizo, lo saludó y éste le bendijo el camino a cambio de que volviera también a pie. Y así lo va a hacer. Serafín partirá uno de estos días para Grecia a pie, de vuelta. No es su primera peregrinación. Años atrás, según nos contó, caminó hasta Jerusalén. Y volvió.
Llegado un momento, se me escapó un "you are so crazy..." sin malicia, que él se tomó muy bien. Asintió y repitió "Yes, I´m crazy, I know.". En realidad, todo un personaje como él, que se estaba cociendo a base de bien con un amigo alemán que conoció en el camino, que fue asaltado y atracado por una compañera del viaje que le abrió la cabeza y le rompió una costilla para llevarse una cámara de 1000 euros, que se negó a operarse en ese momento porque suponía dejar el camino, que ha conseguido llegar a Santiago con todos los sellos de los albergues del camino (vaya cantidad de ellos)... Serafín es un tío que tiene un objetivo. Y como dijo alguien una vez: "el mundo se aparta ante un hombre que sabe a donde va".
Puede que yo crea que Serafín esté loco. Definamos locura, pues, y entraremos en terrenos donde otros se mueven mejor que yo. Puede que, en realidad, la diferencia entre las personas sea los que encuentran algo por lo que hacer las cosas y los que se quedan amagando y al final nada. Como los futbolistas, vale que tires un amago pero si luego en vez de llevarte al tío y zumbarla a puerta das un pasecito atrás pues estamos como al principio. Serafín sabía lo que quería y allá fue. A veces tengo la sensación de que creo que sé lo que quiero, y sin embargo mis acciones delatan lo contrario. Quizá sea yo el que esté un poco loco.
No es una historia de los periódicos, Saru y yo lo conocimos ayer tomando unas cervezas en el Franco. A decir verdad, él se tomaba las cervezas por nosotros. Su ilusión era hacer el camino para celebrar la unión entre protestantes evangélicos, católicos y ortodoxos en Grecia. Al parecer, las iglesias están trazando lazos de unión, y este bueno hombre ha querido ser el primer peregrino de la iglesia de la unión que alcanza Santiago. Su viaje le hizo, entre otras cosas, ir por el Vaticano (como quien pasa por el quiosco a comprar el periódico) para visitar al Papa. Y lo hizo, lo saludó y éste le bendijo el camino a cambio de que volviera también a pie. Y así lo va a hacer. Serafín partirá uno de estos días para Grecia a pie, de vuelta. No es su primera peregrinación. Años atrás, según nos contó, caminó hasta Jerusalén. Y volvió.
Llegado un momento, se me escapó un "you are so crazy..." sin malicia, que él se tomó muy bien. Asintió y repitió "Yes, I´m crazy, I know.". En realidad, todo un personaje como él, que se estaba cociendo a base de bien con un amigo alemán que conoció en el camino, que fue asaltado y atracado por una compañera del viaje que le abrió la cabeza y le rompió una costilla para llevarse una cámara de 1000 euros, que se negó a operarse en ese momento porque suponía dejar el camino, que ha conseguido llegar a Santiago con todos los sellos de los albergues del camino (vaya cantidad de ellos)... Serafín es un tío que tiene un objetivo. Y como dijo alguien una vez: "el mundo se aparta ante un hombre que sabe a donde va".
Puede que yo crea que Serafín esté loco. Definamos locura, pues, y entraremos en terrenos donde otros se mueven mejor que yo. Puede que, en realidad, la diferencia entre las personas sea los que encuentran algo por lo que hacer las cosas y los que se quedan amagando y al final nada. Como los futbolistas, vale que tires un amago pero si luego en vez de llevarte al tío y zumbarla a puerta das un pasecito atrás pues estamos como al principio. Serafín sabía lo que quería y allá fue. A veces tengo la sensación de que creo que sé lo que quiero, y sin embargo mis acciones delatan lo contrario. Quizá sea yo el que esté un poco loco.

3 Comments:
At 3:44 p. m.,
Anónimo said…
Eso de que estás un poco loco sin dudarlo todos lo estamos y eso de que vino desde Grecia para celebrar la unión entre iglesias me parece en cuento, el tio vino a tajarse a Santiago que eso llama más.
At 6:33 p. m.,
Anónimo said…
Visto como le daba a la cerveza, y contando que Saru y yo "escapamos" de allí para no ser invitados a un submarino (Cerveza + whisky todo de un trago y para dentro), pues todo es posible...
At 9:53 p. m.,
Anónimo said…
Puedo confirmar y confirmo que lo cuenta julito fue real. Existe gente así, es más, creo que hace falta que exista.
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