No Somos Nadie

lunes, noviembre 19, 2007

Chove en Santiago

Vuelve a llover en Santiago. No es que echara de menos la lluvia en sí, pero volver a pisar sobre piedra mojada de noche es siempre un motivo de sonrisa cómplice en esta ciudad. Es precioso el sol de primavera y mucha luz iluminando la Quintana, para poder sentarte a leer durante horas, a charlar con una buena amiga sobre lo humano y lo divino o a ver jugar a los niños. Despertarte y ver el cielo azulón alegra cualquier cabreo. Sin embargo, Santiago no es lo mismo sin lluvia. A veces te olvidas de que es así, hasta que llueve.

Ayer llegué mojado a casa tras subir de la estación en un domingo como tantos. Esta vez, por esa fortuna que me da algún privilegio, la zona vieja me retuvo algo más de lo normal. Los soportales para cobijarte, los cafés en los ventanales, los charcos que te empapan el pantalón, los paragüas cruzándose y los gorros para no enfriar las ideas... recuerdos de cuando la zona vieja era nocturna por siempre y la lluvia era la excusa para tomarse la última antes de marchar.

Será cierto, pues, que la lluvia en Santiago es arte. Al menos, si no lo fuera, es una parte inevitable del paisaje. Ese cambio climático que tanto amenaza, quiere romper ciertas rutinas y nos dejará con menos lluvia y más mañanas de solecito de otoño. Quizá nos permita disfrutar más de los paseos y de las cañas canallas que no te dejan subir a cenar. Aún así, aunque nos pongamos pingando las cazadoras y nos entre agua en los zapatos, sentir esa morriña en forma de agua rozándote la cara, ver como los guiris te miran desde debajo del paragüas mientras tú te dejas mojar como si nada pasara y sentir que Santiago y la lluvia son parte indisoluble de una manera de vivir la zona vieja serán, siempre, suficiente argumento para no entristecer y tener otra excusa diferente para tomarle otra. "Tómale la última a ver si escampa que si no te pones perdido al ir para casa". Y así nos va.

2 Comments:

  • At 4:47 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Qué fácil nos liamos!!!

    Santiago no sería lo mismo sin la lluvia y los turistas que vienen a visitarlo quieren ver la estampa que se imaginan de la ciudad.

    Pero bueno,la verdad es que se agredece que llueva después de tanto tiempo y más aún después del frio que hizo este fin de semana.

    Saludos meu rei, me iré mañana al mediodia para Santiago.

     
  • At 7:14 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Dicen que Santiago cheira a pedra mollada pola chuvia e pola historia. que sería de todos nos se non nos mollásemos algunha vez pola auga compostelá que nos manda de tan bo agrado o Apóstolo Santiago.

    Don Pombo.

     

Publicar un comentario

<< Home