No Somos Nadie

martes, diciembre 04, 2007

La mala leche

Hace unos días vi a un niño de 12 años, siempre más pausado que una película francesa, salir entre sollozos de una sala de juego porque había perdido una partida en la que tenía ventaja para haberla ganado. En menos de un minuto escuché un golpe bestial que sonaba a puñetazo a un armario. Tal cual.

Lo que el bueno de Andrés no sabrá es que, aunque no se va pegándole a los armarios por ahí, los jugadores que merecen la pena son los que sufren por perder. Hay que saber perder, sí, pero eso no quita que te duela. Porque perder jode, y mucho. Y esos son los jugadores que uno quiere, los que se comen el fallo y no les importa saber que es suyo. Otros, quizás, hubieran sido malabaristas de la excusa. Pero no él. Como Cesc cuando lo eliminaron del Mundial. Sí que hay que aprender a manejar la rabia, pero para eso, primero, hay que tenerla.

5 Comments:

  • At 6:11 p. m., Anonymous Anónimo said…

    No me entero que le había hecho el armario al niño?

     
  • At 1:40 a. m., Anonymous Anónimo said…

    pero que coño pasa con el armario??
    alguien se entera??

     
  • At 11:31 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Pues supongo que el chaval salió de mala ostia y el primer armario que vio le largó una buena galleta. Digo yo... non che era tan difícil...

     
  • At 4:59 p. m., Anonymous Anónimo said…

    bueno, coño, ya empezamos con los anónimos listillos. Mira que hay que ser... en fin julito, que yo sé a que te refieres.

     
  • At 11:09 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Que cabrón el armario!!!

     

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