La mala leche
Hace unos días vi a un niño de 12 años, siempre más pausado que una película francesa, salir entre sollozos de una sala de juego porque había perdido una partida en la que tenía ventaja para haberla ganado. En menos de un minuto escuché un golpe bestial que sonaba a puñetazo a un armario. Tal cual.
Lo que el bueno de Andrés no sabrá es que, aunque no se va pegándole a los armarios por ahí, los jugadores que merecen la pena son los que sufren por perder. Hay que saber perder, sí, pero eso no quita que te duela. Porque perder jode, y mucho. Y esos son los jugadores que uno quiere, los que se comen el fallo y no les importa saber que es suyo. Otros, quizás, hubieran sido malabaristas de la excusa. Pero no él. Como Cesc cuando lo eliminaron del Mundial. Sí que hay que aprender a manejar la rabia, pero para eso, primero, hay que tenerla.
Lo que el bueno de Andrés no sabrá es que, aunque no se va pegándole a los armarios por ahí, los jugadores que merecen la pena son los que sufren por perder. Hay que saber perder, sí, pero eso no quita que te duela. Porque perder jode, y mucho. Y esos son los jugadores que uno quiere, los que se comen el fallo y no les importa saber que es suyo. Otros, quizás, hubieran sido malabaristas de la excusa. Pero no él. Como Cesc cuando lo eliminaron del Mundial. Sí que hay que aprender a manejar la rabia, pero para eso, primero, hay que tenerla.

5 Comments:
At 6:11 p. m.,
Anónimo said…
No me entero que le había hecho el armario al niño?
At 1:40 a. m.,
Anónimo said…
pero que coño pasa con el armario??
alguien se entera??
At 11:31 a. m.,
Anónimo said…
Pues supongo que el chaval salió de mala ostia y el primer armario que vio le largó una buena galleta. Digo yo... non che era tan difícil...
At 4:59 p. m.,
Anónimo said…
bueno, coño, ya empezamos con los anónimos listillos. Mira que hay que ser... en fin julito, que yo sé a que te refieres.
At 11:09 p. m.,
Anónimo said…
Que cabrón el armario!!!
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