Salvarse de la quema
A raíz de los comentarios al anterior tema, me veo forzado a escribir sobre estas extrañas relaciones que se me presentan con el más allá, el más acá, o el más de algún sitio.
¿Cuáles son mis relaciones con el misticismo religioso? me pregunta el amigo Saru. En realidad, compañero, no lo sé a ciencia cierta. La cuestión que planteas no es baladí. Descarto la idea de que compartir una semejanza tal en la dirección web con un lugar tan extraño tenga una razón coherente. A pesar de todo, sirve para plantearnos si estamos a tiempo de salvarnos, como tú bien dices.
La pregunta es: ¿salvarnos de qué? Parafraseando a un personaje de una deliciosa película argentina, "no creo que tengamos que salvarnos de nada, porque no nos perdimos." Quizá pueda parecer, por momentos, que nos perdemos en ciertos menesteres pero, sin duda alguna, son precisamente esas "pérdidas" las que nos salvan. Paradójicamente, solemos deambular perdidos y son las cuestiones banales y más infernales las que nos liberan de una aburrida perdición.
Quizá un día, tarde, descubramos que todo esto está orquestado por alguna cuestión superior celestial y que muchos dejarán de lado una "Starway to heaven" para escoger forzosamente una "Highway to Hell". Si así ocurriera no dudes, compañero Saru, que yo me cagaré en la leche porque nadie me hubiera avisado antes pero, más temprano que tarde, me encontraré allí a algún buen compadre con el que ajustar risas con una caña canalla. Si se me permite la comparación, esto es como tener una botellita de Brugal en casa antes de salir; hay quien se toma una sola para luego no ir vendido, pero a mi ponme ya unos hielos y luego discutimos lo que quieras...
Puede que todavía esté a tiempo de no equivocarme, como me dices sabiamente. Sabes, seguro que sí, que siempre he apreciado tus consejos. Tu visión me parece lúcida y cristalina. Discúlpame esta vez, en la que te pido permiso para equivocarme y sigo por los caminos que no llevan a ningún sitio. Si me hiciera falta, que lo hará, aparecerás con la escoba para recoger los restos. Aún así, y repitiéndolo una vez más (se hace un pequeño clásico), ya dijo Oscar Wilde que "la mejor manera de evitar la tentación, es caer en ella".
¿Cuáles son mis relaciones con el misticismo religioso? me pregunta el amigo Saru. En realidad, compañero, no lo sé a ciencia cierta. La cuestión que planteas no es baladí. Descarto la idea de que compartir una semejanza tal en la dirección web con un lugar tan extraño tenga una razón coherente. A pesar de todo, sirve para plantearnos si estamos a tiempo de salvarnos, como tú bien dices.
La pregunta es: ¿salvarnos de qué? Parafraseando a un personaje de una deliciosa película argentina, "no creo que tengamos que salvarnos de nada, porque no nos perdimos." Quizá pueda parecer, por momentos, que nos perdemos en ciertos menesteres pero, sin duda alguna, son precisamente esas "pérdidas" las que nos salvan. Paradójicamente, solemos deambular perdidos y son las cuestiones banales y más infernales las que nos liberan de una aburrida perdición.
Quizá un día, tarde, descubramos que todo esto está orquestado por alguna cuestión superior celestial y que muchos dejarán de lado una "Starway to heaven" para escoger forzosamente una "Highway to Hell". Si así ocurriera no dudes, compañero Saru, que yo me cagaré en la leche porque nadie me hubiera avisado antes pero, más temprano que tarde, me encontraré allí a algún buen compadre con el que ajustar risas con una caña canalla. Si se me permite la comparación, esto es como tener una botellita de Brugal en casa antes de salir; hay quien se toma una sola para luego no ir vendido, pero a mi ponme ya unos hielos y luego discutimos lo que quieras...
Puede que todavía esté a tiempo de no equivocarme, como me dices sabiamente. Sabes, seguro que sí, que siempre he apreciado tus consejos. Tu visión me parece lúcida y cristalina. Discúlpame esta vez, en la que te pido permiso para equivocarme y sigo por los caminos que no llevan a ningún sitio. Si me hiciera falta, que lo hará, aparecerás con la escoba para recoger los restos. Aún así, y repitiéndolo una vez más (se hace un pequeño clásico), ya dijo Oscar Wilde que "la mejor manera de evitar la tentación, es caer en ella".

2 Comments:
At 6:29 p. m.,
Anónimo said…
Supongo que mi post es obligado por alusiones. Espero que al menos el equivocarte te sirva para algo más que para que yo aparezca de barrendero, porque la verdad no me gusta la idea, nunca me gustó barrer, y menos en casa (que no para casa). Tu quieres equivocarte y yo espero equivocarme.
PD: siguiendo con las señales y tomando prestada una frikada de números, la hora a la que hiciste este blog, se relaciona conmigo directamente, ahí lo dejo.
At 11:11 a. m.,
Anónimo said…
Joder,que curioso lo de la hora!!!
Va a ser verdad que estais conectados de algún modo.
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