No Somos Nadie

jueves, enero 31, 2008

Man of faith, man of science

Probablemente hay que estar ciertamente sugestionado para perderse en las implicaciones de esta serie. Viéndola con frialdad y sin ganas de sentirte embaucado por algo puedes caer en el inevitable pozo de la incertidumbre y abandonar su seguimiento. En ambos casos, sin embargo, esta serie de televisión / mito televisivo puede conseguir, sin levantar la voz, que haya una escena, un momento, una frase, una mirada que te acaricie la curiosidad y te haga ver el siguiente capítulo, y el siguiente, y el siguiente...

No es más que una serie de televisión, pero es realmente buena. A mi gusto es lo mejor que yo he visto aunque tampoco soy un gran seguidor de muchas series ni soy un buen criterio, probablemente. Nunca pensé que algo que fuera a durar años me pudiera tener enganchado de tal manera. Y sí. Sí lo ha conseguido. Es solamente una serie de televisión, pero han conseguido crear una situación tan cercana en lo abstracto a pesar de ser tan lejana en lo concreto que te incita a saber más. Siempre quieres saber más.

Uno de los aciertos de los grandes director de suspense fue siempre jugar con el miedo a lo desconocido. Lo que se ve puede dar miedo, lo que no se conoce da pavor, paraliza y, sobre todo, genera la necesidad de saber. Ahí nos han enganchado. Demasiados cables sueltos en una serie que no busca descubrir al asesino. Demasiado guión enrevesado para una serie en la que no se trata de jugar con los diálogos como una obra de teatro. Tantas coincidencias son la explicación de la esencia de la serie, pero cada uno busca una explicación distinta. Quizá porque la esencia de la serie no es más que el ansia de saber. La manera de hacerla, la información por cuentagotas, las preguntas sin respuesta y las muchas pistas lanzadas al aire conforman el sentido de esta serie.

Unas pocas decenas de personas en una isla han generado tanto misticismo a su alrededor que se puede uno perder en interpretaciones. Muchos se pueden perder con "su" escena, aquella que les enganchó a la serie. Algunos será porque quieren explicarse que hacía allí aquel animal que Sawyer mató. Otros querrán saber por qué hay seis números que cambian la vida de una persona fuera de esa isla y aparecen inscritos en una chapa de metal dentro de ella: 4-8-15-16-23-42. Otros querrán saber por qué la gravedad está alterada allí. Otros querrán saber, como Charlie, ¿Dónde están realmente? Quizá algún pequeño loco quiera meterse en la piel de los personajes y preguntarse si todo pasa por algo o no. Saber por qué parece que durmieron todos en el mismo hotel antes de subirse al avión. Saber por qué se habían cruzado antes sin conocerse. Saber por qué... Yo también tengo mi escena, aunque Blondie (gracias maestro) nunca lo supo. Sabiendo que unos tipos se habían caído en una isla desierta, vi una imagen en la que una cámara los enfocaba desde el fondo de un pozo con una escalera. Aquel día, por pura curiosidad, necesité saber qué había allí debajo si aquella isla estaba desierta. Lo que encontré...

¿Eres un hombre de fe o un hombre de ciencia?

martes, enero 29, 2008

Sin avisar

He comprobado últimamente como a alguna gente de mi entorno le han cambiado muchas cosas de la noche a la mañana. Uno siempre piensa que todo tiene un tiempo de gestación, que las buenas y las malas noticias vienen mascándose y que eso de que te puede cambiar todo en un momento se dice siempre pero se cree pocas veces.

Pues parece que no. En los últimos días han pasado por mi lado cosas buenas y cosas malas como balas en la batalla de Stalingrado. Volando. Evidentemente siempre es más grato vivir las buenas, pero la idea que a uno se le queda se la ofrecen casi más las otras.

Es totalmente cierto, como dicen los que ya saben, que esto va y viene. Es ciertamente curioso observar como uno se pasa tiempo y tiempo diseñando sus cosas para que pasen en los momentos más preparados, y al final todo ocurre a lo bestia y sin control, como la entrada de un elefante en una cacharrería. Hay que saber manejar los tiempos del baile, pero nadie te avisa de cuándo va a empezar la fiesta. Supongo que será porque no se puede controlar, porque lo máximo que tú puedes aportar a que algo ocurra es solo una pequeña parte. Quizá es que las cosas nunca son como uno las pensaba y hay que saber adaptarse. Quizá es que hay que estar siempre preparados para irse de fiesta, aunque confío en que eso no nos coja desprevenidos.

jueves, enero 24, 2008

Suena el despertador

Escribo desde la impotencia del que cree a veces saberlo todo y no se da cuenta de que no tiene ni idea. Aquí, desde el sabor de boca que te dejan las malas pesadillas hechas verdad, aquí escribo. Porque quiero hacerlo, y porque es mi manera de reventar con todo y decir que hasta aquí ha llegado, que la normalidad ha vuelto hoy, que el despertador vuelve a sonar y que no soy quien para dejar pasar la oportunidad de seguir bebiéndome una buena cerveza antes de ir para casa.

Que se vayan al carallo las ideas baratas, los malos cubatas y el llorar por receta. Que se pudra el abrazo obligado y el café sin sentido. Que se hundan las calles de otro y que llueva con ganas.

Tenemos muchas más de cien mentiras que valen la pena. Seguimos en pie.

domingo, enero 20, 2008

Robert James Fischer

Tanta repercusión periodística ha tenido la noticia porque la leyenda es más interesante que el juego en sí. A casi nadie le importa, realmente, que Fischer haya sido uno de los más grandes. Y supongo que es normal.

Fischer lo cambió todo. El ajedrez profesional le debe hoy a Fischer casi toda su existencia, y solo Kasparov puede compararse con él en la capacidad de conseguir que se hable de ajedrez en algunos bares o telediarios. Pregúntenle a alguien por ajedrez y les dirá que conoce a Kasparov, Karpov... y Fischer.

En un deporte donde el empate es el resultado natural en 2 de cada 3 partidas de la élite, él jugó las eliminatorias por el Campeonato del Mundo contra los mejores en 1971 y ganó 19 partidas seguidas. Mark Taimanov y Bent Larsen, dos enormes jugadores de cualidades indescriptibles perdieron la eliminatoria por 6-0 y 6-0 respectivamente. Tigran Petrosian, penúltimo escollo en la lucha por el campeonato (y que ya había sido campeón del mundo años antes) también sufrió el vendaval. Cuenta la historia que en ese enfrentamiento - en el escenario de un teatro delante de 1000 personas- se fue la luz. Ante la imposibilidad de ver bien, el árbitro decidió parar los relojes de los jugadores. Unos 15 minutos después volvió la luz, pero a Fischer le había dado igual. No se había movido y continuó pensando sobre una posición que no veía. Hizo una jugada brillante y ganó con facilidad la partida.

El último escollo, el más conocido, fue el ruso Boris Spassky. Tras 40 años de reinado de los rusos, un estadounidense (país con poca tradición ajedrecística hasta el momento) desafiaba al sistema soviético. Era 1972 y el enfrentamiento EEUU-URSS llegó hasta estos puntos. El match entre ambos se produjo en Reykjavik, porque era la capital de estado más cercana a la equidistancia entre ambos países. 24 partidas para decidir el campeón. El 12-12 mantiene el título a Spassky. En un deporte en el que cerca del 70% de las partidas son tablas (empate) cuando juegan los mejores entre sí, es evidente que una victoria es muy determinante. Spassky ganó la primera partida. Fischer, decían que "descolocado", inició una protesta sobre las cosas más absurdas del enfrentamiento. Dijo que su silla estaba manipulada para enviarle radiaciones negativas, que las piezas le reflejaban, que el público hablaba y miles de cosas. Las protestas le llevaron a no presentarse a la segunda partida. 2-0. Estaba a punto de marcharse y renunciar a la lucha. Pero nada más lejos de Fischer. Cuando se consiguió que volviera a sentarse, en la tercera partida, fue la máquina más demoledora que había visto el ajedrez. Tanto, que no hubo que jugar las 24 partidas. Spassky perdió la partida 21 y con eso Fischer ya fue matemáticamente campeón. Después de volver ganó 7 de las 12 que jugó. Imparable.

Y luego desapareció. Muchos dicen que estaba tan cerca del paraíso que no quería moverse de allí. Protestó contra la organización del ajedrez, contra los demás jugadores... contra todo. Renunció a volver a jugar. Fue desposeído del título en 1975, pero ya daba igual. En una entrevista a una televisión americana días después de conquistar el título dijo que "El ajedrez no es como la vida. El ajedrez es la vida."

Volvió 20 años después, solamente para jugar otro match. Otras 24 partidas, mismas condiciones, mismo rival. Spassky y Fischer, en Belgrado en 1992 revivieron un enfrentamiento que ocultó a los mejores torneos del mundo que se disputaban por aquel entonces. Nadie les hizo caso a los demás. Todos querían ver Fischer-Spassky. Fischer volvió a ganar. Y volvió a desaparecer.

Tras varias penurias y muchos desvaríos propios de una enfermedad, estuvo a punto de ser llevado a una cárcel americana hace un par de años. El único resquicio legal que le quedaba era conseguir la nacionalidad de un país que no le extraditara a EEUU. El primer ministro islandés salió a una rueda de prensa y dijo que concedían, de manera extraordinaria, la nacionalidad islandesa y la residencia al "no islandés" más importante de la historia de Islandia. Después de 35 años volvió al lugar donde alcanzó lo más grande. Si el ajedrez era la vida él había sido dios allí.

Estos días a uno le da para pensar si realmente Fischer no tendría razon. Si realmente él era mucho más que el mejor, quizá se debía a que para los demás el ajedrez era muy importante, pero para él era su vida. Por eso todos teníamos que habernos dado cuenta de que Fischer moriría este año. En marzo cumpliría 65 años. Claro que, entonces, ya no tendría 64. Uno por cada casilla del tablero. Quizá fue cierto, quizá el ajedrez y él tuvieron algo diferente. Cuando hace poco tiempo dijo que el ajedrez estaba muerto quizá él veía más allá. Quizá fueron como romeo y julieta. Quizá el ajedrez, tal como él lo entendió, está ya muerto. Por eso él, cuando llegó a sus 64 años, no tenía sitio aquí. Allá donde se subió a lo más alto, allá se fue. Ambos juntos porque quizá fueron los únicos que se entendieron de verdad el uno al otro. A los demás mortales siempre nos quedarán sus partidas. Gracias, maestro.

martes, enero 15, 2008

Nela

Nela nació hoy por la mañana, más de 15 días después de cuando le tocaba. Un poco de vagancia nunca viene mal. Mi primo Vicente, por fin, ya es papá. Y menos mal porque esto de la tardanza lo tenía peor a él que a Ángeles, y ella era la que cargaba con la criaturita que nació pesando más de 4 kilos.

Se llama Nela, no sé muy bien por qué pero es un nombre chulo. Tiene la carita redondita, con unos mofletes que dan ganas de comérselos. Con esto de las nuevas tecnologías pude ver su foto hace unas horas.

Llego con vagancia, regordeta y con mofletitos y lleva todo el día durmiendo. Sin duda me va a caer muy bien.

lunes, enero 14, 2008

El Rincón de Poíto

Debe ser la vorágine de ganas que entra con el año nuevo, que en cuestión de segundos ha habido doble candidato a ser "posteado". Dada la ilusión (léase como de uso no arbitrario) que me produce que Poíto vuelva a escribir por estos lares, pues irán los dos post seguidos

- Conectar los puntos (Poíto)
- Contradicciones II (el que escribe habitualmente)

Salud!

"CONECTAR LOS PUNTOS"


Este fin de semana ví, por consejo de una muy querida amiga, un vídeo que anda por internet en el que Steve Jobs, presidente de Apple, da un discurso a un grupo de recién licenciados universitarios. Por lo visto ya es mítico el asunto, pero yo me enteré de su existencia hace apenas unos días.
Seguro que muchos lo vísteis ya (yo se lo mandé por correo a muchos de mis amigos), y los que no lo hicísteis deberíais de echarle un vistazo, creo que merece la pena.
El asunto es que Mr. Jobs habla de "conectar los puntos", y se refiere más o menos a que todo tiene un sentido, y que las cosas que te ocurren que a lo mejor hoy te parecen horribles y una gran faena, en el futuro puedes verlas como necesarias para conseguir otra cosa mejor.
Esta idea puede parecer determinista, y el caso es que a mí el determinismo siempre me pareció que se comía con patatas la esperanza (que dicen que es lo que siempre nos queda). En este caso, la teoría de la conexión futura de los puntos me produce el efecto contrario, hace que me llene de esperanza, y que el estar con la cara en el barro ahora mismo no significa el fracaso absoluto, sino la antesala de un futuro todavía por escribir y que quién sabe si maravilloso.
Si nos ponemos a pensar, todos podemos ya a estas alturas "conectar" algunos puntos.
Por ejemplo, a mí me hubiese encantado estudiar medicina, y también me reprocho a mí mismo ser un estudiante mediocre en la universidad. Pues bien, a mi novia la conocí estudiando en la biblioteca en mi "sexto" año de derecho, con lo que si hubiera hecho cualquiera de aquellas dos cosas, nunca la hubiese conocido.
Otra de las cosas de las que habla Jobs es de la necesidad de aprovechar el tiempo. No malgastarlo haciendo lo que no queremos. Y habla de la proximidad de la muerte y su poder para relativizar lo demás. La idea de la muerte, dice el amigo, es la mejor manera de deshacernos de la falsa idea de que tenemos algo que perder.

No creo que todo lo que dice el hombre este en su discurso haya te asumirlo a pies juntillas, pero bueno, son un montón de ideas que, podemos estar de acuerdo o no con ellas, pero que por lo menos merece la pena reflexionar un rato sobre ellas (¿no?)"

Contradicciones (II)

Sabemos que "de ilusiones vive el hombre", pero también sabemos que cuanto más alto quieras llegar "más dura será la caída". ¿A qué nos agarramos entonces?

La ilusión es un bien tan apreciado como frágil. No es difícil que a los eternos soñadores, de esos que ven antes lo ideal que lo real, se les pida ser realistas y que se "quiten los pájaros de la cabeza". Es común ver como aquellos que más desean y más sueñan, también son los que caen más abajo. Como diría uno de los grandes, es la diferencia entre el 6/4 y el 9/1, post que recomendaría a cualquiera porque, entre otras cosas, como la idea no es mía pues es bueno.

Y entonces ¿qué?, ilusionarse o no ilusionarse. Partimos aquí de la idea de que eso se puede controlar, cuestión también discutible, pero si pudiéramos ¿lo haríamos? ¿Cuántos de vosotros habeis alcanzado algo por mantener la ilusión? ¿Cuántos os habéis comido un buen ostión por mantenerla cuando tantas señales os dicen que hay que ser realistas?

Al final, como siempre, aparecerán los multiples "ya te lo dije" y los "es que se veía venir" o algún sencillo pero matador "era obvio". A lo mejor, los que aparecen son los de "¿ves? hiciste bien en mantenerte ahí" o los "yo siempre le dije que había que intentarlo". En todo caso, cuando tenga que pensar sobre algo, supongo que acabaré haciendo lo que me apetezca y creyéndome que lo hago porque "está claro que hay que hacerlo así". El caso es saber si lo haces bien o no. El caso es saber si hay una manera que sea buena y otra no. El caso será saber si hay maneras de hacer las cosas. La cosa es complicada, pero algo de divertido tenía que tener esto.

jueves, enero 10, 2008

Contradicciones

Cuando uno duda para tomar una decisión o para saber qué punto de vista pudiera ser el más correcto ante algo, busca autoafirmarse en lo que cree más conveniente. Tomamos como referencia las actuaciones de otros, una supuesta valoración "objetiva" de los hechos o cualquier elemento que confirme que la posición que vamos a tomar es la correcta. Este fenómeno de "selección de la información" se ve, por poner un ejemplo, en las tendencias políticas (o futboleras) y los medios de información, donde podemos darnos cuenta de que tomamos como "mejor" información aquella que está más de acuerdo con nuestras posturas (El País - El Mundo, SER - COPE, AS/Marca - Sport / El Mundo Deportivo...).

En las decisiones diarias, aquellas que no están sujetas a las cuestiones macro sino micro, en las que nosotros depositamos nuestro ritmo de vida, hacemos exactamente lo mismo (o más exagerado todavía). Y uno siempre encuentra a qué agarrarse. Acudimos a la llamada sabiduría popular, esa que recoge refranes, dichos populares, citas de autores con algún criterio de importancia o todo aquello que siempre se dijo en tu casa (tu abuela, tu madre, etc.). Este amplio abanico de oferta, en realidad, tiene algo de engañabobos.

Si uno tiene un día malo, se pone en plan conservador, realista y frío, siempre puede acudir a la ponderación, la pausa y la cabeza fría. "La paciencia es la madre de la ciencia", te cuentan algunos. Te viene a la cabeza aquello de que "un soldado valiente para una guerra, pero uno cobarde vale para dos", e incluso los más futboleros te pueden decir que España jugará muy bien pero los que ganan son italianos. El riesgo y el romanticismo son muy bonitos, pero si lo que quieres es eficacia dedícate a otra cosa.

Si por la mañana luce el sol y te encuentras animado, recuerdas que "no gana el que puede, sino el que quiere", que "sólo se gana si se juega", que "para coger peces hay que mojarse" y que "el que tiene miedo a perder, pierde". Uno se cree Aragorn allí con 300 enemigos por cada uno de los nuestros diciendo que "... hoy no es ese día". Y claro, te creces.

Y al final piensas y te cagas en la maldita manía de apoyarte en lo demás, porque de repente no sabes muy bien ni donde estás y solo recuerdas que tu abuela te dice siempre que "algunhas veces sí e outras non" casi a todo lo que le preguntas. Y al carallo.

martes, enero 08, 2008

Radiohead, el canon digital y la madre del gallo

Discutía Blondie con intención y astucia sobre la imposición del canon digital por la compra de los DVD, CD y demás cuestiones tecnológicas. El razonamiento parecía imponente: "Si al final, no nos engañemos, aquí todos pirateamos de una u otra manera, y es una cuestión de pagar por ello. Al final nos dará igual pagarlo porque lo rentabilizamos igual." En su contra un Xoan que defendía otr buen argumento: "non me poden cobrar por algo que non fago." Tan contundente como preciso.

Con ganas de polemizar, yo me siento más cercano a Xoan en este tema. Varias razones para ello:

- No es cierto que todo el mundo piratee. Sí lo es en nuestro entorno, en el del Blondie que se enchufa al emule y se baja todo lo que se menee (y los demás que le copiamos sus DVD´s). Sí puede ser cierto en las pequeñas empresas donde se pirateen unos buenos programas para gestión de datos, facturación, etc. En todo caso, no debieran cobrarle por ello a mi madre que se compra un DVD para meter sus fotos, a las empresas grandes que manejan datos a diario en CD, pendrives y demás aparatos...

- A modo de pregunta. ¿Sólo la SGAE se lleva los beneficios del famoso canon? porque si es así (que yo no lo sé a ciencia cierta) los que tengan la licencia de los programas brutísimos para otro tipo de historias (Office, Windows, programas estadísticos o de contabilidad...) se quedan a dos velas cuando también les deberían de dar una parte, entonces.

- No me pueden cobrar "por si acaso". Razón de peso. Es como si el Vichuco me cobra a mi la copa más cara porque hay un tipo que ayer se le fue sin pagar. Es como invadir Irak y cargarse a Sadam... por si acaso. Si no hay otras maneras de hacer las cosas, malo.

- Presunción de inocencia. En relación con la anterior. Estoy casi convencido de que alguien denunciará al Tribunal Constitucional la ley que se apruebe porque ataca el derecho a la presunción de inocencia. Acepto apuestas.

- No es la solución. Esto no deja de ser una opinión. Estás "justificando" algo, casi dando la tranquilidad de que se puede hacer. "Ya que me cobran el canon, ahora puedo piratear porque ya es casi legal". Tentador. Peor el remedio que la enfermedad.

Supongo que la ley tiene mucho de politiqueo absurdo, donde ahora la izquierda se posiciona al contrario de donde dirían sus principios básicos... pero ya se sabe que los músicos, cineastas y demás siempre echan una mano en la campaña. Y claro, ahora toca devolver favor. La derecha, evidentemente, está en contra de lo que haga la izquierda. Y si fuera al revés me temo que igual pasaría. Y al final, un mamoneo.

Como anécdota (y por lo tanto probablemente lejana a la realidad), bromas varias con que Radiohead puso su CD en internet "por la voluntad" y lo tuvieron que quitar porque había mucho lura. En realidad parece que lo quitaron para ponerlo a la venta tradicional y, aún así, son número 1 en Gran Bretaña en ventas, sacan una edición especial de 60 eurillos con miles de cosas y todos contentos. El grupo vende como churros. El consumidor pudo bajarse el CD por poca pasta, ahora si quiere se lo compra original (y muchos lo comparon por lo que se ve) y cuando antes por 20 euros tenías un CD de 12 canciones, ahora por poco más tienes muchas veces doble CD y un DVD con concierto, o algo así. Y además los grupos tienen que vivir del directo, que es donde mola. Lo demás empiezan a parecer milongas.

jueves, enero 03, 2008

La información

Abuso muchas veces de juguetear con la información. Me gusta tenerla y usarla en diversas dosis. No hablo de información con mayúsculas, de esa que no es accesible aunque lo parezca. Hablo de ratonear sobre lo que uno hace o dice, apuntarlo rápidamente en el permanente bloc de notas y mantenerlo candente hasta que se pueda usar.

Quizá es un poco ambiguo. En ciertos casos he bordeado peligrosamente la frontera entre lo ingenioso y lo desesperante, aunque nunca con mala intención (pero claro, difícil es de explicar). A pesar de todo, aunque tenga que aprender a hacerlo mejor, me supone un reto añadido intentar saber mucho sobre lo que me rodea. Quizá una interpretación pseudopsicoanalítica sobre el control de las situaciones me dejaría a la altura del betún barato, pero a algo hay que exponerse.

A fin de cuentas, las intenciones siempre son buenas. Una cena pendiente jugada gracias a mantener cierta información a medias, conseguir una sorpresa efectista (no siempre efectiva) por dejar las cosas en penumbra hasta que se iluminan, una sonrisa inexplicable o un comentario apropiado provocando cierta expresión de ligero asombro... buenos premios por manejar la información.

No es que uno la busque desesperadamente, para nada. Simplemente hay que tener la suerte de estar en algunos sitios en ciertos momentos. Y aparece. A fin de cuentas todo es alcanzable, solo hay que dibujar el camino. Uno se entera de algo, rebusca un milímetro y aparecen nuevas cosas interesantes. Te las guardas y las usas para un golpe de efecto, un detalle imposible o quién sabe qué.

Será que cada uno tiene que buscar sus armas para seguir estando ahí. Algunos tienen su simpatía, su belleza, su bondad, su dulce ingenuidad o lo que sea. Me gusta pensar que soy un buen detallista, porque me gusta intentar serlo y fallar me fastidiaría. Además, aunque pudiera parecer un incordio, me gusta apuntarme las cosas que me caen delante y hacerlas aparecer luego en forma de sorpresa, aunque eso me cueste a veces algún pequeño momento de incordio.

martes, enero 01, 2008

Uno más, y mejor.

Para que tengamos siempre de qué reirnos. Para que nos queden siempre noches por conocer, bares por cerrar y hielos que derretir. Para que las llaves de casa sean lo único necesario para abrir las puertas. Para que el sonido del teléfono sea motivo de suspiro y sonrisa cómplice. Para que nos sobren ganas. Para que no se acabe la cerveza. Para que ir a la zona vieja siga siendo como ir de vacaciones. Para que la moto del Blaster siga siendo un mito. Para que las casas nuevas sean germen de grandes recuerdos. Para que sigais viniendo a las fiestas de casa. Para que la distancia sólo sean unas horas de avión. Para que ser cobarde no valga la pena.

Por lo que nos falta por disfrutar. Por los cabreos necesarios. Por la Quintana. Por el Bar Puerto. Por un tango pendiente en el cono sur. Por el 10 de mayo. Por el 12 de julio. Por las mariscadas pendientes. Por las tapas de tortilla. Por las llamadas a las 6 de la mañana. Por los que cogen el teléfono a las 6 de la mañana. Por la moto del Blaster. Por muchos 11 de octubre. Por la mesa de casa de mi abuela. Por las cañas canallas. Por las visitas inesperadas, por las visitas deseadas. Por los viajes a medias. Por los miércoles de Champions y sus interminables debates. Por el Everton de mis compadres maileros. Por las buenas churrascadas. Porque este año sí que toca.

¿Quién sabe? Quizá este año pasen cosas, o no. Al menos, brindo por el compromiso de dar todo lo posible porque pasen. Y tras eso, que nos quiten lo bailado.

"Que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
[...]
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
Que el fin del mundo te pille bailando."


¡Salud!