No Somos Nadie

martes, enero 29, 2008

Sin avisar

He comprobado últimamente como a alguna gente de mi entorno le han cambiado muchas cosas de la noche a la mañana. Uno siempre piensa que todo tiene un tiempo de gestación, que las buenas y las malas noticias vienen mascándose y que eso de que te puede cambiar todo en un momento se dice siempre pero se cree pocas veces.

Pues parece que no. En los últimos días han pasado por mi lado cosas buenas y cosas malas como balas en la batalla de Stalingrado. Volando. Evidentemente siempre es más grato vivir las buenas, pero la idea que a uno se le queda se la ofrecen casi más las otras.

Es totalmente cierto, como dicen los que ya saben, que esto va y viene. Es ciertamente curioso observar como uno se pasa tiempo y tiempo diseñando sus cosas para que pasen en los momentos más preparados, y al final todo ocurre a lo bestia y sin control, como la entrada de un elefante en una cacharrería. Hay que saber manejar los tiempos del baile, pero nadie te avisa de cuándo va a empezar la fiesta. Supongo que será porque no se puede controlar, porque lo máximo que tú puedes aportar a que algo ocurra es solo una pequeña parte. Quizá es que las cosas nunca son como uno las pensaba y hay que saber adaptarse. Quizá es que hay que estar siempre preparados para irse de fiesta, aunque confío en que eso no nos coja desprevenidos.