Fidel: un soldado de las ideas
"Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas" dice Fidel. Al igual que a otros de los hace poco se habló aquí, ni estaba ni se le esperaba. Sin embargo éste, aún no estando, tiene una sombra más alargada que el ciprés de Delibes.
Muchos de los que hoy peinan canas en sillones azules y con grandes despachos, recuerdan con nostalgia sus años de juventud en los que creyeron en que la Revolución (con mayúsculas) era posible. Aquella história heroica de la revolución del pueblo, que bajó de las montañas para tomar la isla ante la dictadura de satélite, era la bandera que empuñar para creer que todo era posible. Aquel Ernesto Guevara que hizo de las ideas un fin, aquel Fidel que hizo ver al mundo que la utopía podía ser real... Quizá muchos hemos sido cómplices silenciosos de la Cuba de hoy viéndola como la aldea gala de Astérix que resiste al invasor. Aquel reducto de gloria, nostalgia de un futuro que no se pudo sostener. Cuba siempre ha sido el último de los gritos en muchas noches de abiertas discusiones. "Cuba es posible" escuché decir a un buen amigo que hoy trabaja de traje y corbata para su eterno enemigo, ese capitalismo salvaje que nos envilece como personas (como diría el mismísimo Fidel). Sí, aquella Cuba era posible. Aquella bajada de las montañas con la ilusión de frenar a los EEUU que más que nunca empezaron a ser llamados Yanquis. Socialismo o muerte. La revolución de las ideas. Educación para todos. Comida para todos. Igualdad. Libertad.
Y hasta hoy, creyendo que la utopía estaba a la vuelta de la esquina. Y es que los sueños, sueños son. Porque abanderó una ilusión compartida en muchos ojos del mundo, pero se perdió en medio de algunos árboles oscuros que cada vez eran más grandes. Porque las buenas intenciones y la creencia de estar haciendo lo correcto hicieron pasar por silenciar a los que no lo vieron igual. Porque la libertad empezó a ser libre solo para algunos. Porque años después de aquel 1 de enero de 1959 empezó a ser menos cierto que todos los cubanos comían tres veces al día. Porque un día alguien decidió que para alcanzar la utopía había que asumir algunas bajas "forzosas". Porque en el fondo, cuando uno cree en una idea tiene que estar dispuesto a asumir que los demás no lo hagan. Y eso no debe ser fácil. Fidel se perdió. Como emblema muchos seguirán viendo al Fidel de 1959, pero el Fidel del siglo XXI es aquel contra el que luchaba entonces.
Que sea esta la primera noticia del nuevo camino. Cuba es posible, pero no así. Si hace falta llegar a ciertos extremos es porque, aún siendo posible, no es lo que debe ser. Aquel Fidel que cambió la Historia se perdió en algún momento de lucidez. Hoy, viejo y protestón, solamente queda el que empaño de sangre y cinismo una gran idea. No es mejor que otros por haber partido de otro lugar. Al final se ha convertido en su peor enemigo.
Para la nostalgia quedará siempre el 1 de enero de 1959. Porque si a las ideas hay que defenderlas con soldados, malo.
Muchos de los que hoy peinan canas en sillones azules y con grandes despachos, recuerdan con nostalgia sus años de juventud en los que creyeron en que la Revolución (con mayúsculas) era posible. Aquella história heroica de la revolución del pueblo, que bajó de las montañas para tomar la isla ante la dictadura de satélite, era la bandera que empuñar para creer que todo era posible. Aquel Ernesto Guevara que hizo de las ideas un fin, aquel Fidel que hizo ver al mundo que la utopía podía ser real... Quizá muchos hemos sido cómplices silenciosos de la Cuba de hoy viéndola como la aldea gala de Astérix que resiste al invasor. Aquel reducto de gloria, nostalgia de un futuro que no se pudo sostener. Cuba siempre ha sido el último de los gritos en muchas noches de abiertas discusiones. "Cuba es posible" escuché decir a un buen amigo que hoy trabaja de traje y corbata para su eterno enemigo, ese capitalismo salvaje que nos envilece como personas (como diría el mismísimo Fidel). Sí, aquella Cuba era posible. Aquella bajada de las montañas con la ilusión de frenar a los EEUU que más que nunca empezaron a ser llamados Yanquis. Socialismo o muerte. La revolución de las ideas. Educación para todos. Comida para todos. Igualdad. Libertad.
Y hasta hoy, creyendo que la utopía estaba a la vuelta de la esquina. Y es que los sueños, sueños son. Porque abanderó una ilusión compartida en muchos ojos del mundo, pero se perdió en medio de algunos árboles oscuros que cada vez eran más grandes. Porque las buenas intenciones y la creencia de estar haciendo lo correcto hicieron pasar por silenciar a los que no lo vieron igual. Porque la libertad empezó a ser libre solo para algunos. Porque años después de aquel 1 de enero de 1959 empezó a ser menos cierto que todos los cubanos comían tres veces al día. Porque un día alguien decidió que para alcanzar la utopía había que asumir algunas bajas "forzosas". Porque en el fondo, cuando uno cree en una idea tiene que estar dispuesto a asumir que los demás no lo hagan. Y eso no debe ser fácil. Fidel se perdió. Como emblema muchos seguirán viendo al Fidel de 1959, pero el Fidel del siglo XXI es aquel contra el que luchaba entonces.
Que sea esta la primera noticia del nuevo camino. Cuba es posible, pero no así. Si hace falta llegar a ciertos extremos es porque, aún siendo posible, no es lo que debe ser. Aquel Fidel que cambió la Historia se perdió en algún momento de lucidez. Hoy, viejo y protestón, solamente queda el que empaño de sangre y cinismo una gran idea. No es mejor que otros por haber partido de otro lugar. Al final se ha convertido en su peor enemigo.
Para la nostalgia quedará siempre el 1 de enero de 1959. Porque si a las ideas hay que defenderlas con soldados, malo.

2 Comments:
At 8:40 p. m.,
Anónimo said…
"Hay hombres que luchan un día, y son buenos. Hay hombres que luchan un año, y son mejores. Hay hombres que luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay hombres que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles"... Me quedo con Silvio, Bertol, el Che y las maravillosas ideas por las que vale la pena vivir, luchar y morir y no con los obtusos que no saben ver lo que cuesta mantener la mente a flote a solo cincuenta millas naúticas del imperio más grande de la historia. Meteros el capitalismo, los bienes materiales y los desechos mentales que produce por el culo. Defendiendo la cultura y la igualdad se es el mejor de los soldados. Y muchos más cañones de futuro harían falta para matar a tanto canalla...
At 12:08 p. m.,
Anónimo said…
Para una opinión interesante que hay(por ser aparentemente en contra de la tendencia general)y se pierde en sus formas. A nuestro anónimo amigo le diré que yo también mantendré el anonimato aunque siempre firmo, para que sienta lo frustrante que es, pero le digo:
- Hablar de cultura y mandar a alguien a que se meta cosas por el culo es poco coherente.
- Hablar de igualdad y partir de que tus ideas son mejores ("...obtusos que no saben ver...") pues tampoco es muy consistente.
Si ese es tu concepto de librepensamiento permíteme que no lo quiera para mis hijos.
Si me permites el juego, te diría que esos canallas están donde menos te lo esperas, porque hasta Dios sueña que es un poder. Recuerda que la tolerancia es la pasión de los inquisidores...
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