Homenajes en vida
Hace un tiempo leí a alguien a quien iban a hacer un homenaje que no se sentía muy a gusto, porque si a uno le hacen un reconocimiento en vida parece que se piensa que no le queda mucho por este barrio. Ayer hicieron un acto en honor a Di Stefano, y la verdad que después del achaque que le dió hará algo más de un año (y de ponerle ya su nombre a la ciudad deportiva o algo así que hicieron), pues suena a que lo ven mayor y claro...
El caso es que es complicado el tema, porque piensas que si decides darle un día así a alguien, nombrarlo presidente de honor, ponerle su nombre a algún sitio, hacerle una estatua o algo por el estilo cuando está mayorcete, casi parece de mala educación. Sin embargo también hay que reconocer el interés de quien quiere honrar y divulgar a un personaje como este don Alfredo, o cualquier otro. Y no es fácil la decisión. Para más hurgar en el tema, el slogan del acto de ayer era: "Leyenda Viva", y parecía como si se resaltase especialmente la palabra Viva. Casi un giro morboso al asunto.
En todo caso supongo que el más listo de todos es el homenajeado (sabe más el diablo por viejo que por diablo), y pensará que sí, que mucho no le quedará, pero que por ahora que le hagan actos así que a uno siempre está bien que le suban el ego y, ¿por qué no decirlo? porque a todo el mundo le gusta que le digan lo bueno que es, lo bueno que fue... y que le hagan la rosca.
Woody Allen dijo una vez de un premio que "no me lo merezco, pero también soy diabético y no me lo merezco". Ayer, don Alfredo, con ese punto argentino que no se pierde, dejó otra para la historia: "Yo creo que no lo merezco, pero hago como todos los que lo dicen: digo que no me lo merezco pero lo trinco". Grande don Alfredo, grande.
El caso es que es complicado el tema, porque piensas que si decides darle un día así a alguien, nombrarlo presidente de honor, ponerle su nombre a algún sitio, hacerle una estatua o algo por el estilo cuando está mayorcete, casi parece de mala educación. Sin embargo también hay que reconocer el interés de quien quiere honrar y divulgar a un personaje como este don Alfredo, o cualquier otro. Y no es fácil la decisión. Para más hurgar en el tema, el slogan del acto de ayer era: "Leyenda Viva", y parecía como si se resaltase especialmente la palabra Viva. Casi un giro morboso al asunto.
En todo caso supongo que el más listo de todos es el homenajeado (sabe más el diablo por viejo que por diablo), y pensará que sí, que mucho no le quedará, pero que por ahora que le hagan actos así que a uno siempre está bien que le suban el ego y, ¿por qué no decirlo? porque a todo el mundo le gusta que le digan lo bueno que es, lo bueno que fue... y que le hagan la rosca.
Woody Allen dijo una vez de un premio que "no me lo merezco, pero también soy diabético y no me lo merezco". Ayer, don Alfredo, con ese punto argentino que no se pierde, dejó otra para la historia: "Yo creo que no lo merezco, pero hago como todos los que lo dicen: digo que no me lo merezco pero lo trinco". Grande don Alfredo, grande.

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