Jugar las finales, ganar las finales y John Terry (I)
Hay quien dijo que las finales están para jugarlas y muchos jugadores, sobre ello, dicen que eso es una gran milonga y que las finales están para ganarlas. Supongo que en realidad están para jugarlas a ganar, que es lo máximo que tú puedes hacer. Si tu objetivo no depende solo de ti, malo.
Y en esas tenemos a Terry, que lleva toda su vida encantado de vivir sobre dos botas de fútbol y al que le patinaron las botas para no permitirle llorar de felicidad. Paradojas, como pensar que era el más inglés de todos los ingleses allí presentes (al menos futbolísticamente). Porque inglesa fue la final. Intensa, directa, ataque y contraataque. E imprecisa, como una final, porque los ataques quedaban en balones atrancados y los contraataques en faltas tácticas. Pero hubo intensidad y fútbol inglés, que con esto de la globalización no es lo mismo que un inglés jugando al fútbol.
Terry (sí, yo vine aquí a hablar de Terry) es un tipo que me parece brusco, tosco, incluso seco y cortante. Por eso es un central cojonudo, porque no pregunta y porque sabe que el la guerra primero se dispara y luego se pregunta. Llegó al frío de Moscú para intentar ganar, y con esa idea tiró aquel penalty. Ese penalty que, como dice un amigo que sabe de esto, hará que la final sea "el penalty de Terry". Ya ni siquiera el de Anelka, que es tan indecente como futbolista que ni merece que se acuerden de él aunque sea por algo negativo. Voces que me gusta escuchar sobre fútbol me cuentan que Terry será como Djukic, y yo también recuerdo a Baggio. Incluso a Riquelme, que en algo menor medida para nosotros, fue más duro para los suyos de Villareal.
Terry es un buen tipo, con todo lo que tiene. A mi me parece que vale para esto. Y lo digo porque viéndolo llorar, uno sabe que le duele lo suficiente como para saber que estaba en ese momento en que te das cuenta que no hay marcha atrás, que estuvo ahí tan cerca que la podías tocar, que no vas a poder dormir esa noche y que tu vida acaba de cambiar. Y también se ve, viéndolo llorar, que sabía que esto podía pasar. Porque esto es fútbol, y algo tendrá para ser tan grande.
Las finales están, decíamos, para jugarlas a ganar. ¿Y qué pasa si lo haces y no ganas? Pues que te jodes, y pierdes. Y eso ya no es solo fútbol, a ese nivel es otra cosa. Y la poética puede rodear lo que queramos, y meter más leña al fuego diciendo que mereció ganar el Chelsea o que se resbaló (como se resbaló Van der Saar en el gol de Lampard). Pero solo servirá para darle más dramatismo, como una película en la que suena la música tristona. Y se acabó la final, y Terry la tuvo en el pie, ya había engañado al portero y ya solo quedaba poner el pie y empujar. Y se cayó. Me gustaría poder invitarlo a una pinta para decirle que ya está y ya pasó. Pero ni tendré esa oportunidad, ni él querría, porque le parecería una mamonada ahora mismo. Y tiene razón. Porque las finales están para jugarlas... que es algo que siempre dicen los que las ganan.
Y en esas tenemos a Terry, que lleva toda su vida encantado de vivir sobre dos botas de fútbol y al que le patinaron las botas para no permitirle llorar de felicidad. Paradojas, como pensar que era el más inglés de todos los ingleses allí presentes (al menos futbolísticamente). Porque inglesa fue la final. Intensa, directa, ataque y contraataque. E imprecisa, como una final, porque los ataques quedaban en balones atrancados y los contraataques en faltas tácticas. Pero hubo intensidad y fútbol inglés, que con esto de la globalización no es lo mismo que un inglés jugando al fútbol.
Terry (sí, yo vine aquí a hablar de Terry) es un tipo que me parece brusco, tosco, incluso seco y cortante. Por eso es un central cojonudo, porque no pregunta y porque sabe que el la guerra primero se dispara y luego se pregunta. Llegó al frío de Moscú para intentar ganar, y con esa idea tiró aquel penalty. Ese penalty que, como dice un amigo que sabe de esto, hará que la final sea "el penalty de Terry". Ya ni siquiera el de Anelka, que es tan indecente como futbolista que ni merece que se acuerden de él aunque sea por algo negativo. Voces que me gusta escuchar sobre fútbol me cuentan que Terry será como Djukic, y yo también recuerdo a Baggio. Incluso a Riquelme, que en algo menor medida para nosotros, fue más duro para los suyos de Villareal.
Terry es un buen tipo, con todo lo que tiene. A mi me parece que vale para esto. Y lo digo porque viéndolo llorar, uno sabe que le duele lo suficiente como para saber que estaba en ese momento en que te das cuenta que no hay marcha atrás, que estuvo ahí tan cerca que la podías tocar, que no vas a poder dormir esa noche y que tu vida acaba de cambiar. Y también se ve, viéndolo llorar, que sabía que esto podía pasar. Porque esto es fútbol, y algo tendrá para ser tan grande.
Las finales están, decíamos, para jugarlas a ganar. ¿Y qué pasa si lo haces y no ganas? Pues que te jodes, y pierdes. Y eso ya no es solo fútbol, a ese nivel es otra cosa. Y la poética puede rodear lo que queramos, y meter más leña al fuego diciendo que mereció ganar el Chelsea o que se resbaló (como se resbaló Van der Saar en el gol de Lampard). Pero solo servirá para darle más dramatismo, como una película en la que suena la música tristona. Y se acabó la final, y Terry la tuvo en el pie, ya había engañado al portero y ya solo quedaba poner el pie y empujar. Y se cayó. Me gustaría poder invitarlo a una pinta para decirle que ya está y ya pasó. Pero ni tendré esa oportunidad, ni él querría, porque le parecería una mamonada ahora mismo. Y tiene razón. Porque las finales están para jugarlas... que es algo que siempre dicen los que las ganan.

4 Comments:
At 1:40 p. m.,
Anónimo said…
Buenas, Julito, qué pena que hoy haya tocado fútbol otra vez... yo que queria distraerme un poco con tus razonamientos y olvidarme durante unos minutos de las maderas... En fin, la audiencia es la que manda.
Así que saludos, besos y abrazos. Y acuerdate de que me debes una comida.
Un comentario sin malicia: ¿te has cambiado del fotolog al blog para no tener que romperte la cabeza buscando una foto cada día?
At 5:27 p. m.,
Anónimo said…
Las finales están para ganarlas, lo demás no vale.
At 5:15 p. m.,
Anónimo said…
pues ya me gustaría a mí perder un par de finales de champions league!
este tío perdió la final, y resulta que unos tíos como nosotros, a los que no conoce, a miles de kms de su casa, están diciendo que es futbolista cojonudo, que ole sus cojones y lo están poniendo como ejemplo de profesionalidad y amor a este deporte.
una derrota? sí. Pero no tiene pinta de que lo estemos tratando como a un perdedor...
Respeto y entiendo perfectamente a los que así piensan, pero yo no comparto eso que dicen que el segundo es el primero de los tontos.
será porque estoy acostumbrado a palmar je je
At 7:33 p. m.,
Anónimo said…
Da igual lo que piensen de ti unos tipos que viven en un pueblo a miles de Kms.
No creo que a Terry le consuele lo que nosotros pensamos de él.
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