Euro 2008. El más tonto hace relojes.
NOVENTA MINUTOS SON TAN LARGOS...
Cuántas veces se habrá dicho sobre el partido de ayer de Turquía - República Checa que "el fútbol es así", "esto es fútbol", "todo el mundo te puede ganar", "no te puedes relajar"... y ¡cuánta razón!
La verdad es que esto es lo que nos está gustando de esta Euro, la demostración de que este deporte tiene un componente grande de emotividad y estado anímico en el juego. Al final resulta que es cierto eso de que todo el mundo te hace un roto, y que si sales al campo relajado y sin muchas ganas pues te come la cabeza cualquiera con un poco de orden. Ayer Suiza le ganó a Portugal, con cierta holgura incluso. Portugal eran los suplentes, aunque eso debería de ser un estímulo para ganarse el puesto. Portugal tampoco se jugaba nada. Portugal estaba más pendiente del partido de cuartos contra Alemania (eso pensamos todos) que del de ayer. Sí, todo eso es cierto, pero lo que queda claro es que hace 15 años (o menos), un equipo de los "grandes" ganaba a uno que no lo fuera aunque jugara con los suplentes. Hoy en día, la cosa no es tan fácil. Cualquiera te hace un roto y, aunque sigue habiendo grande, uno se da cuenta de qué quiere decir eso que cuentan los jugadores cuando dicen: "si no salimos enchufados no ganamos" y que "va a ser un partido difícil" aunque sea un Atlético de Madrid - Tordesillas.
Mención aparte para el otro partido, la primera eliminatoria de octavos (incluídos los penalties para que fuera una pura eliminatoria). Vaya lío que se hicieron los checos. Venían jugando al tran-tran, ya no son Poborsky - Nevded - Berger y cosas... pero se defendían bien y turraban por el medio. Aún encima ayer les funcionó el tema arriba del grandote Koller, que marcó el suyo de cabeza. Luego falló un mano a mano estrepitoso, pero cuando marcó Plasil un minuto después todo quedó firmado. Y de repente se fueron, porque "ya estaba". Y vino otra vez ese ambiente que está dando esta Euro. Turquía, que estaba muerta contra Suiza hace unos días y que marcó en el 90, ayer lo hizo más difícil todavía. Esa cosa rara que hizo Cech, y la montada de un central en el 90 que se queda clavado al tirar un fuera de juego (un tipo que se queda así de clavado y permite que le metan el gol que echa a su selección acaba de fichar este verano... como no... por el Atleti. A lo loco) los largan para casa. Bueno, eso y que en los últimos 20 minutos se creyeron que jugaban con escolares. El otro era Turquía, que llega con la lengua fuera pero llega. Primera heroica del torneo (doble) y para cuartos. Lo dicho, aquí no se puede dormir uno ni con el 2-0 en el saco. El fútbol es así.
Hoy otra sesión de octavos, aunque parece que lo glorioso para Austria ya es estar ahí. Si le valiera el empate aún podría tener algo más de chicha, pero todo apunta a que los minutos de fama para los locales serán los 90 del partido y no los de después. Claro, que viendo como está el tema...
Cuántas veces se habrá dicho sobre el partido de ayer de Turquía - República Checa que "el fútbol es así", "esto es fútbol", "todo el mundo te puede ganar", "no te puedes relajar"... y ¡cuánta razón!
La verdad es que esto es lo que nos está gustando de esta Euro, la demostración de que este deporte tiene un componente grande de emotividad y estado anímico en el juego. Al final resulta que es cierto eso de que todo el mundo te hace un roto, y que si sales al campo relajado y sin muchas ganas pues te come la cabeza cualquiera con un poco de orden. Ayer Suiza le ganó a Portugal, con cierta holgura incluso. Portugal eran los suplentes, aunque eso debería de ser un estímulo para ganarse el puesto. Portugal tampoco se jugaba nada. Portugal estaba más pendiente del partido de cuartos contra Alemania (eso pensamos todos) que del de ayer. Sí, todo eso es cierto, pero lo que queda claro es que hace 15 años (o menos), un equipo de los "grandes" ganaba a uno que no lo fuera aunque jugara con los suplentes. Hoy en día, la cosa no es tan fácil. Cualquiera te hace un roto y, aunque sigue habiendo grande, uno se da cuenta de qué quiere decir eso que cuentan los jugadores cuando dicen: "si no salimos enchufados no ganamos" y que "va a ser un partido difícil" aunque sea un Atlético de Madrid - Tordesillas.
Mención aparte para el otro partido, la primera eliminatoria de octavos (incluídos los penalties para que fuera una pura eliminatoria). Vaya lío que se hicieron los checos. Venían jugando al tran-tran, ya no son Poborsky - Nevded - Berger y cosas... pero se defendían bien y turraban por el medio. Aún encima ayer les funcionó el tema arriba del grandote Koller, que marcó el suyo de cabeza. Luego falló un mano a mano estrepitoso, pero cuando marcó Plasil un minuto después todo quedó firmado. Y de repente se fueron, porque "ya estaba". Y vino otra vez ese ambiente que está dando esta Euro. Turquía, que estaba muerta contra Suiza hace unos días y que marcó en el 90, ayer lo hizo más difícil todavía. Esa cosa rara que hizo Cech, y la montada de un central en el 90 que se queda clavado al tirar un fuera de juego (un tipo que se queda así de clavado y permite que le metan el gol que echa a su selección acaba de fichar este verano... como no... por el Atleti. A lo loco) los largan para casa. Bueno, eso y que en los últimos 20 minutos se creyeron que jugaban con escolares. El otro era Turquía, que llega con la lengua fuera pero llega. Primera heroica del torneo (doble) y para cuartos. Lo dicho, aquí no se puede dormir uno ni con el 2-0 en el saco. El fútbol es así.
Hoy otra sesión de octavos, aunque parece que lo glorioso para Austria ya es estar ahí. Si le valiera el empate aún podría tener algo más de chicha, pero todo apunta a que los minutos de fama para los locales serán los 90 del partido y no los de después. Claro, que viendo como está el tema...

1 Comments:
At 5:21 p. m.,
Anónimo said…
Grande Plasil.
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