No Somos Nadie

jueves, julio 31, 2008

El rincón de Poíto

DEL AMOR Y LA AMISTAD...

Es común pensar que el amor verdadero es lo más grande que le puede pasar a una persona. Pues bien, ¿es así? ¿¿Hay algún otro "bien" más valioso que el amor???
¿Que pasa con la amistad? Parece estar condenada a ser la segunda en el podium.

Es cierto que es menos difícil (ojo, que no más fácil) hacer amigos que encontrar el "real love" famoso, pero....a lo mejor tiene razón Tina Turner cuando dice que es una "emoción de segunda mano".

Es tan valioso por lo escaso, como los percebes? porque es un sentimiento que se puede perder en un momento, y no queda nada de nada en un tiempo récord.

Eso, en cambio, no pasa con la amistad. Cierto es que hay amigos que se enfadan y dejan de serlo, pero lo común es q los grandes amigos lo sean para siempre, incluso aunque dejen de verse durante mucho tiempo.

La resaca de los fracasos amorosos, por lo general, no deja rastro a largo plazo. Digamos que se "amortizan" (salvo casos excepcionales), mientras que las pérdidas de un amigo, o las discusiones agrias o las ofensas a alguno, se quedan clavadas como puñales.

Los efectos secundarios también son distintos, mientras se tiene el amor se puede sufrir. De hecho, se sufre.

Por el contrario, la amistad sólo te hace sentir mejor,(salvo que tus amigos no compartan tus opiniones futbolísticas, claro).

A pesar de todo, uno lo deja todo por amor. Soltar todo y largarse, que diría Silvio. y eso no se hace por amistad (será porque tampoco te lo piden).

La verdad no sé como despejar la ecuación. No sé qué sentimiento es más valioso.
En todo caso, compañeros, si encuentran cualquiera de ellos, cuídenlos. Escasean, y los estados carenciales de ambos traen síntomas muy incómodos...

lunes, julio 28, 2008

De los idiomas y manifiestos

Como por estos lares nos va la polémica, me parece interesante enfranscarnos un poquito en el tema lingüístico, que tan desacertadamente (a mi juicio) sacan a relucir Pedrito Jota y sus compadres ahora que no había temas para vender tantos periódicos. Cómo me recuerda eso al "se rompe España", y mira que yo no le vi grietas por ninguna parte.


Pues parece que hay un manifiesto por ahí rondando, manifiesto que solo deben leer los "altísimos" y los cerebros pensantes sabios y supremos porque lo que somos los demás no saldríamos en portada de "El Mundo" con nuestro nombre: Hoy ha firmado Julio Torrado. Joer, que grandioso sería ¿no?

Dice tal manifiesto que un fantasma acecha España, el fantasma del fanatismo lingüístico. Cuenta que el castellano está perseguido, y que todo aquel que hable castellano será ajusticiado en plaza pública ante sus convecinos. O al menos eso cuenta pedrito jota que está pasando, por lo que se entiende.

Será que la intención, más bien parece, es convencer a los andaluces de que Cataluña o el País Vasco (a Galicia la dejan aparte) son lugares tenebrosos, donde a todo español se le ataca y maltrata desde que entra hasta que sale por hablar el idioma del imperio. Habrase visto. Y seguro que este manifiesto se ha escrito, y fomentado su difusión, por un "profundo amor a España" o algo así que dirán. Pero debe ser que yo, al menos, no vivo en el mismo país. Lo digo porque a mi me parece un lujazo haber aprendido dos idiomas desde la cuna, y si me hubiera enseñado inglés mejor de lo que sé mucho mejor. Y francés, y alemán, y chino, y lo que me hubieran enseñado. Cuanto más mejor. Será que yo soy un extraño que pienso que el bilingüismo es un auténtico orgullo, y que ver un cartel en catalán no me parece ofensivo porque sé que alguien me lo va a explicar si no lo entiendo. Si alguna vez me ha ocurrido que un tipo en Barcelona me trató de forma despectiva y usó el catalán para putear, pues no voy a pensar yo que la culpa el del idioma sino del fulano absurdo. Es como si un tipo te pega con un martillo y le echas la culpa al martillo. Y los hay en Barcelona, Madrid, Badajoz, Alcira, Tolosa, Valverde del Camino y Forcarei de Arriba.

Esta lamentable campaña imperialista y de llamada al orden (acabarán pidiendo que entre el ejército) es casi insultante. Yo soy castellano parlante, por circunstancias familiares que no vienen al caso, pero nunca he tenido un solo problema por ello. Si lo han tenido quienes hablan habitualmente gallego, por ejemplo, a quienes he visto con total incredulidad que le nieguen la palabra hasta que hablaran en castellano. Y esto es lo que consigue el absurdo pedrito jota, que la gente se cabree. Da igual usar el idioma u otra cosa, el tema es buscar enfado y jodienda, además de aparecer como adalid de la causa. Estos salvapatrias imberbes, adoradores del totalitarismo, el orden tradicional y el pensamiento conjunto, no pararán hasta que todos acabemos como algunos que ya asumen como normal el odio a todo lo que sea catalán o vasco. Porque aquellas sociedades, quienes más contribuyen a que España progrese en conjunto (y a los datos público recientes me remito) les parecen odiosas. Esos que hablan de que España es "Madrid y provincias" no soportan la idea de que muchos es mejor que uno. En el fondo, cada vez disimulan menos que el catalán, el gallego, el vasco o ya no digamos el bable o el valenciano les parecen jergas de segunda que hay que cuidar como quien va a beneficiencia los domingos. Y habría que darles las gracias por existir, incluso. Pero lo triste es que consiguen que alguna gente se meta en esa espiral de odio absurdo sin sentido por culpa suya. Y eso es miserable y ruín.

Seguro que ahora, con todo esto, habrá quien crea que en Bilbao le trataron mal "esos vascos" y que hay que odiarlos a todos por ello. Seguro que no tiene nada que ver con que gente hay en todos los sitios, sea como sea, y que les pasó lo mismo que en cualquier otro lugar de este Estado que dicen que se rompe. Qué ganas de complicar las cosas. Qué mala sangre.

sábado, julio 26, 2008

La vagancia de escribir

Me dice un buen amigo que tengo algo abandonado el blog. Quizá tenga razón, el verano me hace vaguear todavía más (sí, es posible) y las cosas se van pasando de tiempo mientras uno no hace nada.

Es curioso lo del vaguear. A veces uno se ve atrapado por plazos temporales. Los pagos del banco cada mes, cosas que entregar al jefe el lunes que viene, el fin de semana sin falta tengo que hacer "tal cosa", y así se va pasando el tiempo con el único objetivo de llegar a tiempo a cumplir lo debido.

Y de repente uno entra en una vagancia total y se ve lento, espeso, y comprueba como se puede siempre vaguear un poco más. Siempre se puede dejar algo todavía para mañana. Si me apuras, hasta te diría que para el mes que viene. Y con estas van pasando los días y yo me encuentro con que Juan tiene razón, y varias ideas que se me habían ocurrido para contar aquí se me han pasado y ya no entran. Todo por decir "bah, mañana lo escribo". Con lo bien que me lo paso yo contando cosas aquí, y ni así. Soy un poco vago, pero la verdad es que a veces incluso está bien serlo.

jueves, julio 17, 2008

Encuestas telefónicas

Andamos en la facultad estos días metidos en un trabajo de encuestas sobre algunas cuestiones sociales. Algo que habrán encargado para estudiar y que a saber luego quién y cómo lo usa. Lo interesante (si queda algo de interés, porque es un curre infumable) es ver cómo reacciona alguna gente.

Los habituales te dan las excusas más típicas para decirte que no. Una me dijo ayer que se le iba el bus en 5 minutos, rápido estuve cuando le dije que tardaba menos de 2... pero entonces me contó que tenía la sartén al fuego; si le digo que es solo una pregunta igual simula un desmayo con tal de no contestar. Las típicas del bus y "estaba saliendo" aburren. Algunos directamente te dicen "ahora no puedo". Al menos no te cuelgan, sin decirte nada, como otros. En medio de tu comentario te cuelgan, y punto. Con otros está bien lo de "¿ahora le viene mal? dígame usted a que hora le viene bien y yo le llamo a esa hora." Y claro, ya te dicen entonces que no. Curiosamente más de uno dijo que no contestaba encuestas por teléfono; es un criterio, al menos. Andamos faltos de excusas brillantes.

Y qué deciros de lo que la gente contesta. Los mayores son entretenidos, al menos te cuentan cosas. Nada sobre lo que le preguntas, pero te cuentan. Eso sí, varios te cuentan lo que les da la gana y cuando se aburren te cuelgan en la mitad de la encuesta. Y tú te quedas con unas preguntas que tardan 2 minutos en hacerse sin contestar desde la mitad, tras 20 minutos al teléfono. Me sé la vida de muchas señoriñas que me contestaron. Hay trucos, si le cuentas a alguna que tu abuela dice lo mismo que ella estás dentro, ya le puedes preguntar lo que quieras.

Me gustó una que al acabar, cuando le preguntamos sobre su identificación política, me dijo "yo voté siempre al Psoe. Y ahora que yo te digo a quien voté, ¿me dices tú a quien votaste?". Muy buena la tía. Yo le contesté que no podía decírselo, porque al estar con las entrevistas no podía pronunciarme nada, me tenía que limitar a tomar nota de sus respuesta. Ella se rió y me dice "Vosotros no sois de la Universidad. Sois del PP que andais haciendo encuestas". Me hizo gracia. Le intenté explicar que no, cuál era mi facultad, mi departamento y el profesor encargado de la investigación. Pero ella se reía y decía " a mi me da igual, yo te cuento lo que quieras que no me importa decir a quien voto. Pero tú eres del PP.". Aún hice una amiga simpática.

Eso sí, a partir de ahora si os llaman para una encuesta de la Universidad o alguna cosa seria (no esas de empresas de venta que dan regalos por doquier), contestad. Es un poco molesto andar haciéndolas y se agradece un poco de atención. Que no os molesta mucho.

lunes, julio 07, 2008

Crisis, what crisis?

Dejando atrás la euforia y la tensión de la Euro, toca hablar de cositas que pasan. Como la crisis. Y no, este post no tiene mucho que ver con Supertramp.

Estoy hasta los mismísimos órganos genitales de la maldita crisis. Y no lo digo por las coyunturas económicas supuestamente adversas, sino por la palabreja en sí. Ahora resulta que todo el mundo tiene clarísimo que estamos en crisis. Bastan cuatro titulares alarmistas de algún sonrojante medio de comunicación madrileño, las palabras descalabradas de algún líder político y el seguidismo de sus correligionarios para saber, sin lugar a dudas, que este país está en crisis. Poco menos que nos vamos al abismo, acabaremos como cualquier país tercermundista. Necesitaremos comida, agua, ropa, no podremos subsistir, lloverá a mares, habrá que llamar a Noé para construir un arca y, como colofón a nuestra crisis pasará que el cielo caerá sobre nuestra cabezas, que era lo único a lo que Astérix y Obélix tenían realmente miedo.

Sin embargo yo, iluso de mi, pensaba que esto no me cuadraba con lo que veía por la calle. Claro, que resulta que no soolamente se me ocurre a mi sino a gente que sabe más que yo de economía, y de muchas otras cosas. Crisis, dicen. Un veterano dependiente de una buena tienda de ropa me decía el sábado que estamos en crisis, que los políticos son los únicos que viven bien y que los demás tenemos que apretarnos el cinturón. Crisis, otra vez la maldita palabreja. Hace unas semanas, cuando las huelgas delos transportistas a alguien se le ocurrió comentar en televisión que podría llegar a haber problemas de abastecimiento en algunas superficies. Al día siguiente la gente compraba en el súper ingentes cantidades de botellas de agua, alimentos no perecederos. Parecía que nos íbamos a meter todos en un refugio antinuclear.

Será que sí, porque lo dice él y bastante más gente. Pero permítanme decir que a mi me pega la risa (cuando no la indignación) oir ciertas cosas y ver otras. Le pasará que esté sufriendo un mal momento el tipo al que de verdad le hace falta la pasta, el que lo pasa mal haya crisis de esa o no, el que malvive como puede y no elige qué coche comprar o dónde cenar esta noche. Ese sí que lo pasa mal, porque tal como está el percal pues vive en crisis toda la vida. Y eso sí esuna putada, critiquen ahí a los políticos. Con dureza. Por supuesto. Pero los demás... los demás..., con mi permiso por la posible ofensa, pero a los demás que nos den un poquito de bofetón de realidad no nos viene mal. El viernes salí a cenar, y allí donde fui estaba casi llenito el sitio. No fue cenar una cosita rápida, sino una buena cena carnívora que tenía prometida, pero el sitio lleno. A reventar. Luego, te vas a tomar una, y los locales llenos, como ocurrió el sábado. Y no sumemos al tema que los gastos nocturnos hoy en día parece que llevan incluidas cositas que suben los ceros como la espuma. Por lo que se cuenta, cada vez la cosa está más extendida pagándose cantidades importantes. Ahí no se nota la crisis, en dejarse 100 euros en salir un sábado.

Tampoco se nota que en las rebajas la gente llena y llena las tiendas. Por la mañana, a las 10 de la mañana, Zara a reventar. Al mediodía ni te lo imaginas. Por la tarde no puedes ni entrar. Pero hay crisis. La baldosa en Vilagarcía, o el Franco en Santiago, llenitos de gente tomando sus vinitos y sus cañas. Pero hay crisis.

No me quiero parar a pensar en que hace no mucho vino a Coruña el tema ese del Pressing Catch. De 60 euros no bajaban las entradas, y el tema estuvo a rebosar papás que llevaban a sus niños a ver como unos armarios humanos se zoscaban entre sí. Pero hay crisis. La gente se paga 1250€ por ir a verse la final de la Euro, y salen en televisión contando que tienen una hipoteca, dos niños y que está en el paro "pero había que venir". Crisis, dicen. Este invierno ha sido el de más ventas de televisores en la historia de este país (y si alguno se da a la tarea de buscar una verá que los precios no son los de una coca-cola). También es uno de los años que más viajes al Caribe se han contratado. Crisis, dicen. Y luego hay 2.000.000 de pisos vacíos, sin vender ni alquilar. Y también resulta que los propietarios de otros pisos vacíos alquilan sin declarar Hacienda. Crisis.

Lo que hay en este país es mucho caradura.