No Somos Nadie

viernes, agosto 22, 2008

Los Suaves. Su casa es el rock and roll

La compañía era impepinablemente buena, y la nostalgia adolescente de algunos de ellos se dejó ver por momentos. Es cierto que no soy un gran exponente de fan de Los Suaves, claro que no, pero comparto la cultura popular a la que ya han pasado como un icono irrenunciable. Muchos de los que estaban allí no evitan hacer algunos comentarios sobre "el Yosi" o la calidad guitarrística de "el Cereijo" (con "leismo" ourensano como marca de la casa) en muchas noches puertísticas. Los Suaves, sin duda, son ya un mito. Y allí fuimos.

Con una cierta puntualidad, y con la caida de bandera como presentación, rompieron a sonar muchos años de música sobre un escenario. Y vaya si sonaron. Dos horas buenas de concierto, de mucha música y muchas letras coreadas a voz en grito. Luisón abaneaba sin parar, Tonino se volvió loco botando, Juan tenía pose del míster que ve a los chavales en el campo (brazos cruzados en medio de un concierto rockero) analizando exhaustivamente todo el espectáculo, Poito que disfrutaba como un enano y Pepe que se entretenía como nadie viendo aquello. Hasta Vichuco se vio invadido por la locura suavística y se soltó a botar en algún momento. La cosa estaba muy maja.

Porque lo que allí vimos fue rock, del bueno. Un grupo que está de vuelta de todo, con la cabeza visible de un Yosi que ya se quedó desencajado hace tiempo. Es cierto que es parte del show, que la gente lo quiere así y que es casi gracioso, por momentos, ver como se olvida la letra, como arroja al público todo lo que pasa por su mano, como se pierde y se quiere subir a las torres de sonido. Sin embargo no deja de caer un poso de rabia por ver como se pierde la posibilidad de ver algo más grande aún. Quizá Juan tenga razón, cuando lo has sido todo, cuando has sido tan supremo, puedes llegar a volverte al otro lado. Y eso le pasó a un Yosi que hace tiempo que se fue. Ya solo queda el personaje. Se ve cubierto, sin embargo, de músicos buenos, muy buenos, entre ellos del Cereijo con su guitarra demostrando que puede hacer lo que quiera. Lo que quiera. El Charly, viendo la vida pasar dos metros detrás, con su bajo y su sonrisa. Un tío feliz.

Y en definitiva un directo potentísimo, con ganas y con mucho rock. Porque yo, que no soy el gran fan de los Suaves (insisto) creo que percibí de ellos que son un grupo al que le pasó su mejor momento, quizá, al que se le fueron las oportunidades de llegar a puntos impensables, que pueden demostrar que son sinceramente buenos pero que casi caen más en la nostalgia de lo buenos que fueron que de lo que pueden llegar a ser. Y sin embargo, con sus canciones tristes, siguen demostran que su casa es el rock and roll, que no pueden dejar el rock y que siguen enganchando a nuevos adeptos a su causa. Porque Los Suaves son una manera de entender el rock, e incluso el Yosi sabe que, alguna vez, fue demasiado bueno aunque ahora el destino se burle de él. Y parece que aún fue ayer.

1 Comments:

  • At 9:35 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Todos intuimos que estamos asistiendo a los últimos coletazos de Los Suaves. La banda aún se mantiene en forma, el sonido es muy bueno y aún siguen haciendo temas muy buenos y con una gran calidad. Pero Yosi ya no puede, estará cansado, o simplemente se hace viejo. Ya lo vaticinó allá por el '82 cuando cantaba aquello de "Prefiero vivir con el rock,
    aunque esta vida me va a matar"
    Y si Yosi no puede, Los Suaves se mueren.
    A todos nos da pena si, a algunos le da pena por verlo asi en el escenario, pero a mi me da pena porque veo que esto se acaba. Y a pesar de que hace tiempo que no pongo un disco suyo, cuando pienso que esto se acaba la nostalgia me trae tan buenos recuerdos que hace que me cueste aceptar que Los Suaves desaparecen...

     

Publicar un comentario

<< Home