No Somos Nadie

martes, octubre 14, 2008

Londres

Hay ciudades que tienen un aire especial a lo largo del mundo. Son esas en las que uno tiene la sensación de haber hecho algo que tenía que hacer cuando las visita. Ciudades que se nos hacen familiares, como si hubiéramos pasado por ellas ayer mismo. Ciudades que el cine o la literatura nos han hecho conocer aún sin visitar. A veces, aunque con un matiz perverso y altivo por parte de quien lo provoca, sentimos que todos vivimos en ellas porque sabemos de sus tradiciones de barrio, que debieran quedar entre sus habitantes pero se trasladan a una multitud de habitantes virtuales y oníricos. Nueva York, París, Roma, Londres, Madrid, Buenos Aires, Berlín...

Londres tiene parte de ese encanto. No deja de ser una ciudad donde el frío se encuentra como en su casa, y donde la vida transcurre demasiado rápida y demasiado contabilizada. Dos sobrecillos de azucar, tres pasteles, una cama, 35 cl. de ron, un vaso de medio litro... todo está medido y controlado, todo tiene un precio exacto y un pastel más, un cl. más o un sobre más de azúcar cuesta sus libras. Quizá pronto todos vivamos así, aunque allí uno eche de menos ese carácter desprendido del tipo de la charcutería que igual te pone 200 gr. de queso como te echa 215 (nunca se equivocan para menos los tíos).

Londres parece distante, quizá los ingleses contribuyan algo a ello, aunque no haya en exceso. Demasiado idioma español se habla allí, sin embargo, y eso le hace caer un manto de aburrida perspectiva turística que embadurna las pintas británicas y las dibuja como una caña de San Miguel. Aún así, tanto traje y corbata, tanto maletín de portátil, tanta fashion victim hacen de Londres un lugar que merece la pena.

Merece la pena porque uno entiende las diferencias entre el continente y una isla, aspecto que no es banal. Entiende como el racismo es una expresión de clasismo (cuando en España sea habitual que un tipo de traje tenga tantas posibilidades de ser negro como blanco habremos avanzado un poquito). Merece la pena porque le puede pasar a uno que no se cambie en el metro cuando debe y acabe saliendo a pasear por Whitechapel, y descubrir qué es aquello que algunos llaman güeto, y como sólo se oyen idiomas árabes aún estando en Europa. Merece la pena por entender que la historia marca dónde estamos, cómo somos y quiénes somos, y si además la vendes como si fueras un comercial de coches, pues parecerás mejor. Merece la pena por ver cómo décadas de ventaja pueden enviar un país al futuro solo por inercia, por ver el metro, por ver el río, por pasear por Oxford Street y ver mareas de gente comprando sin parar.

Pero también merece la pena ir a Londres para ver que esto ya no es los años 70, no hay por qué mirar al Big Ben y pensar que es más bonito que la Catedral de Santiago solo porque esté allí. Ver que los buses también llegan tarde. Ver que los ingleses también ven el fútbol y se toman cervezas. Pero incluso ver que allí los bares cierran a las 23, y que no tienen cultura de comer. Quizá Ryanair haya simbolizado algo tan curioso como mostrar que hoy Londres está más cerca.

Londres es apasionante. Te imbuyes de la experiencia y resultas ganador de una guerra contra el uniforme mental que nos ponemos constantemente. Todo cambia al principio, todo es nuevo, y resulta que todo tiene una explicación.

Londres sirve para pararte en Picadilly, mirar al tendido, sacarle una foto al Sarunas, darte la vuelta a la plaza, caminar hasta Leicester Square, decidir entrar a un pub, pedir una pinta y concluir con el tío Saru: tan diferentes, tan iguales.

5 Comments:

  • At 12:28 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Ni Wenger, ni Julito, ni los guardias de la torre, ni la reina, ni el prince Charles, ni Felipao, ni Deco, ni Abramovich, ni tan siquiera Ballack o Sarunas....
    por mucho que lo intenteis, no vais a conseguirlo....no me vais a arrebatar Londres..
    Londres es mío!!!
    mi tesssssooro....

     
  • At 11:34 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Ballack, desde luego que no!!!

     
  • At 2:06 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Eres un poeta en prosa. Parece más bonito Londres leyendo ésto que yendo a verlo.
    Deberías dedicarte a las guías turísticas y tal...

    Blondie y tal

     
  • At 9:37 a. m., Blogger luizao said…

    Y no te olvides la musica Julio, no te olvides la musica... se respira musica en muchos sitios, hay una cultura musical que ya nos gustaria tener aqui!... conciertos todos los dias de los artistas más conocidos y desconocidos, pubs donde ponen los grupos más indies o rockeros sin darles verguenza de lo que suena ni quien lo oye, "esto es rock y ya esta!!... Sin dudas es un lugar para conocer y disfrutarlo... no solo sus calles "clasicas" sino tambien los pequeños parques escondidos entre las calles... Gran ciudad!! ya estoy tardando en volver la verdad...

     
  • At 9:16 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Nueva York, Estocolmo, Donosti, Napoles, Londres, Berlin Corazón corazón corazón de cemento, corazón, corazón, corazón de hormigón, corazón corazón corazón enfermo de polución, corazón corazón corazón corazón de hormigón.

    De todas maneras en Londres se como muy mal y es muy frio en todos los sentidos. Prefiero París aunque Londres tiene su punto.

     

Publicar un comentario

<< Home