Anfiel: donde el juego se hace historia
A raíz del fútbol, siempre el fútbol, se habla hoy de Liverpool. Y de Anfield, como no. Imposible entonces resistirse a la tentación de contar la impresión de salir a Anfield y mirar tanta leyenda concentrada en un 100x60.
Liverpool es una ciudad fría, que ya pasó tiempos mejores y donde la humedad se le cuela a uno por los poros. Cabe poco margen para las filigranas y las retóricas imperturbables en Liverpool. No sé muy bien por qué acabamos allí, pero el tío Saru y yo pasamos un par de días por aquella ciudad inhóspita, norteña y extraña. Quizá fuera el amigo John, que nos llamó, pero eso es otra historia...
Liverpool vive por obligación, como quien va al trabajo el lunes por la mañana con mala cara, nariz sonrojada, metido en la bufanda y sin ver llegar el fin de semana. Sin embargo algo resuena en su fondo, algo que es difícil de explicar. No podíamos pasar sin visitar uno de esos lugares creados alrededor de un esférico de cuero, uno de aquellos parajes perdidos en el mundo que le hacen temblar las piernas a muchos. Buscamos nuestro bus y nos subimos cuando creíamos que era ese. Para confirmarlo solo cabía preguntarle al conductor. "to Anfield?", "unfortunately", y entonces empezamos a entender muchas cosas.
El autobús subía hacia los barrios donde solo se veían casas y jardines, donde no habría más que algún pub perdido. Un par o tres de cruces de calles en obras, dos giros a la izquierda, uno a la derecha y subir por una calle que perfectamente podía estar en Vigo y de repente se abren las casas y se aventura un espacio enorme que solo puede cubrir algo monumental... y te lo encuentras de frente. Un escudo que infunde respeto y una leyenda indomable que marca el territorio por si alguien se atreviera a pensar en invadirlo: This is Anfield.
La estatua de Bill Shankly, permanentemente vivo en todo el estadio, preside la entrada. El guía, con el ánimo más encendido que he visto a un guía en mi vida, nos aventura una visita excepcional. Nos lleva a la entrada de jugadores. Pasas por los espacios de prensa y, como quien no quire la cosa, entra en el vestuario del Liverpool. De manera efectista las camisetas de los jugadores están colgadas cada una en su sitio, porque todo en Anfield tiene un sitio y un por qué. Los porteros juntos, los defensas juntos, los medios juntos y los delanteros juntos. No existen camarillas, no existen países, en el Liverpool solo cabe el trabajo bien hecho. Una ciudad que vive para trabajar no podía funcionar de otra manera. Una puerta que no se sabe que tiene dentro, y que se niegan a abrir, un vestuario en el que se han sentado algunos muy grandes, y una llamada para salir al campo. Y entonces lo ves. Sales del vestuario y te encuentras con ese escudo infatigable, presente en cada esquina. Tanto has oído hablar de ello y lo tienes allí delante. El pasillo donde se encuentran los equipos antes de salir al campo, donde el Liverpool deja a sus rivales que esperen por ellos para que sientan el rugir de la grada.
La ambientación surte efecto, los eficaces trabajadores de la casa arrancan a todo tronar una grabación del cántico, y tras encender el ambiente ordenan salir a la gente al campo. Y en estas te sientes futbolista, y necesitas unas botas y una camiseta. Porque pasas por debajo del escudo, alzas la mano para tocarlo, y te recorre un cosquilleo en forma de cántico: You´ll never walk alone. Y se abre el campo. Imposible no pensar "quién me diera un balón..."
Sentado en el asiento de Benítez pensaba que era un campo más, ni siquiera tan grande como otros. Entonces me di cuenta de que en esa ciudad solo había dos cosas: The Beatles y el Liverpool F.C. , y yo había ido a esa ciudad a la que no volveré en mi vida solo para verlas. Miré a la grada de "The Kop", donde los marineros y trabajadores de Liverpool acudían a animar a su equipo antigüamente, hoy reformada para evitar malos recuerdos del pasado. Me imaginé que había 45.000 tipos diciéndome que nunca caminaría solo y pensé: ¿Pero cómo cojones hay alguien que dice que esto es sólo un juego?
Liverpool es una ciudad fría, que ya pasó tiempos mejores y donde la humedad se le cuela a uno por los poros. Cabe poco margen para las filigranas y las retóricas imperturbables en Liverpool. No sé muy bien por qué acabamos allí, pero el tío Saru y yo pasamos un par de días por aquella ciudad inhóspita, norteña y extraña. Quizá fuera el amigo John, que nos llamó, pero eso es otra historia...
Liverpool vive por obligación, como quien va al trabajo el lunes por la mañana con mala cara, nariz sonrojada, metido en la bufanda y sin ver llegar el fin de semana. Sin embargo algo resuena en su fondo, algo que es difícil de explicar. No podíamos pasar sin visitar uno de esos lugares creados alrededor de un esférico de cuero, uno de aquellos parajes perdidos en el mundo que le hacen temblar las piernas a muchos. Buscamos nuestro bus y nos subimos cuando creíamos que era ese. Para confirmarlo solo cabía preguntarle al conductor. "to Anfield?", "unfortunately", y entonces empezamos a entender muchas cosas.
El autobús subía hacia los barrios donde solo se veían casas y jardines, donde no habría más que algún pub perdido. Un par o tres de cruces de calles en obras, dos giros a la izquierda, uno a la derecha y subir por una calle que perfectamente podía estar en Vigo y de repente se abren las casas y se aventura un espacio enorme que solo puede cubrir algo monumental... y te lo encuentras de frente. Un escudo que infunde respeto y una leyenda indomable que marca el territorio por si alguien se atreviera a pensar en invadirlo: This is Anfield.
La estatua de Bill Shankly, permanentemente vivo en todo el estadio, preside la entrada. El guía, con el ánimo más encendido que he visto a un guía en mi vida, nos aventura una visita excepcional. Nos lleva a la entrada de jugadores. Pasas por los espacios de prensa y, como quien no quire la cosa, entra en el vestuario del Liverpool. De manera efectista las camisetas de los jugadores están colgadas cada una en su sitio, porque todo en Anfield tiene un sitio y un por qué. Los porteros juntos, los defensas juntos, los medios juntos y los delanteros juntos. No existen camarillas, no existen países, en el Liverpool solo cabe el trabajo bien hecho. Una ciudad que vive para trabajar no podía funcionar de otra manera. Una puerta que no se sabe que tiene dentro, y que se niegan a abrir, un vestuario en el que se han sentado algunos muy grandes, y una llamada para salir al campo. Y entonces lo ves. Sales del vestuario y te encuentras con ese escudo infatigable, presente en cada esquina. Tanto has oído hablar de ello y lo tienes allí delante. El pasillo donde se encuentran los equipos antes de salir al campo, donde el Liverpool deja a sus rivales que esperen por ellos para que sientan el rugir de la grada.
La ambientación surte efecto, los eficaces trabajadores de la casa arrancan a todo tronar una grabación del cántico, y tras encender el ambiente ordenan salir a la gente al campo. Y en estas te sientes futbolista, y necesitas unas botas y una camiseta. Porque pasas por debajo del escudo, alzas la mano para tocarlo, y te recorre un cosquilleo en forma de cántico: You´ll never walk alone. Y se abre el campo. Imposible no pensar "quién me diera un balón..."
Sentado en el asiento de Benítez pensaba que era un campo más, ni siquiera tan grande como otros. Entonces me di cuenta de que en esa ciudad solo había dos cosas: The Beatles y el Liverpool F.C. , y yo había ido a esa ciudad a la que no volveré en mi vida solo para verlas. Miré a la grada de "The Kop", donde los marineros y trabajadores de Liverpool acudían a animar a su equipo antigüamente, hoy reformada para evitar malos recuerdos del pasado. Me imaginé que había 45.000 tipos diciéndome que nunca caminaría solo y pensé: ¿Pero cómo cojones hay alguien que dice que esto es sólo un juego?

1 Comments:
At 9:56 a. m.,
Anónimo said…
Estas cosas son las que hacen grande al fútbol. Ya puedes jugar en tercera regional, que como saltes a un campo que está lleno de gente gritando se te dispara la adrenalina, o simplemente con escuchar un himno, o el minuto de silencio por una persona que no habías visto en la vida...
"Eso é o bonito do fútbol"
Toño
Publicar un comentario
<< Home