Las prisas
(He de disculparme, en primer lugar, porque este texto no tenga tildes y porque tengo que escribir con nh, ya que lo hago desde un teclado americano)
Escribio Descartes que hay dos maneras de hacer rapido las cosas: una es hacerlas muy deprisa, y otra es hacerlas bien. Ante la duda, mejor sea la segunda.
Viene esto al caso para comentar hoy mi sensacion de que solemos acostumbrar a premiar la primera, y solo nos acordamos de Santa Barbara cuando llueve. Pero no solo los que tienen la responsabilidad de hacer las cosas sino, precisamente, los que luego las valoran. No estoy hablando de politica y de la eleccion de Pachi Vazquez en el PSOE, aunque podria. Tampoco estoy hablando de los fichajes raros del Madrid para que luego sea el de siempre el que llega a la ayuda. No hablo de eso, aunque no estaria del todo mal y podrian ser buenos ejemplos.
Vengo a decir que, segun yo lo veo, los que formamos ese ente superior que se denomina "masa", como dijo LeBon o el mismo Ortega, acabamos juzgando a los demas al contrario de como predicamos. Se nos llena la boca hablando del trabajo bien hecho, poniendo a caer de un burro a los exitosos inmediatos y somos los primeros en hablar de que los demas (siempre son los demas) caen en el error habitual de dejarse llevar por la sociedad (recurrente termino cuando nos ponemos sabiondos) y se comportan como consumistas alocados de premios inmediatos.
Y asi llegamos a nuestra conclusion de que hay que ir com calma y afrontar las situaciones problematicas pensando en el bien comun y con calma. Pero claro, luego somos los primeros en querer que las normas funcionen para todos...pero para nosotros haya esa excepcion que consideramos justificada para ayudarnos. Creemos que todo debe de estudiarse y no tomar decisiones apresuradas, pero somos los primeros en querer que el electricista o el fontanero nos resuelvan el embolado de la lavadora o de la llave de agua para cuanto antes (y si hay que cambiar la instalacion pues ya lo haremos en otro momento). Al final nunca estamos dispuestos a parar a pensar, no leemos las noticias sino que rapidamente juzgamos y sabemos cual es la mejor resolucion.
Pedimos calma y aseguramos que los demas siempre hacen las cosas apresuradamente. Sin embargo nosotros, eternos conocedores de la verdad para todo, nos olvidamos de que Descartes daba dos opciones. Y asi nos luce el pelo.
Escribio Descartes que hay dos maneras de hacer rapido las cosas: una es hacerlas muy deprisa, y otra es hacerlas bien. Ante la duda, mejor sea la segunda.
Viene esto al caso para comentar hoy mi sensacion de que solemos acostumbrar a premiar la primera, y solo nos acordamos de Santa Barbara cuando llueve. Pero no solo los que tienen la responsabilidad de hacer las cosas sino, precisamente, los que luego las valoran. No estoy hablando de politica y de la eleccion de Pachi Vazquez en el PSOE, aunque podria. Tampoco estoy hablando de los fichajes raros del Madrid para que luego sea el de siempre el que llega a la ayuda. No hablo de eso, aunque no estaria del todo mal y podrian ser buenos ejemplos.
Vengo a decir que, segun yo lo veo, los que formamos ese ente superior que se denomina "masa", como dijo LeBon o el mismo Ortega, acabamos juzgando a los demas al contrario de como predicamos. Se nos llena la boca hablando del trabajo bien hecho, poniendo a caer de un burro a los exitosos inmediatos y somos los primeros en hablar de que los demas (siempre son los demas) caen en el error habitual de dejarse llevar por la sociedad (recurrente termino cuando nos ponemos sabiondos) y se comportan como consumistas alocados de premios inmediatos.
Y asi llegamos a nuestra conclusion de que hay que ir com calma y afrontar las situaciones problematicas pensando en el bien comun y con calma. Pero claro, luego somos los primeros en querer que las normas funcionen para todos...pero para nosotros haya esa excepcion que consideramos justificada para ayudarnos. Creemos que todo debe de estudiarse y no tomar decisiones apresuradas, pero somos los primeros en querer que el electricista o el fontanero nos resuelvan el embolado de la lavadora o de la llave de agua para cuanto antes (y si hay que cambiar la instalacion pues ya lo haremos en otro momento). Al final nunca estamos dispuestos a parar a pensar, no leemos las noticias sino que rapidamente juzgamos y sabemos cual es la mejor resolucion.
Pedimos calma y aseguramos que los demas siempre hacen las cosas apresuradamente. Sin embargo nosotros, eternos conocedores de la verdad para todo, nos olvidamos de que Descartes daba dos opciones. Y asi nos luce el pelo.
