No Somos Nadie

miércoles, abril 01, 2009

Raúl Alfonsín

Aunque nunca es grato hablar de quienes nos dejan, también es cierto de que hay gente de la que uno apenas solamente habla cuando se mueren. Esta noche se fue Raúl Alfonsín.

Probablemente nuestra vida hubiera sido exactamente igual si se hubiera muerto hace 10 años, o si siguiera vivo. Eso provoca un dardo al sentido de por qué escribir aquí sobre esto, pero también es cierto que nuestra vida hubiera sido esencialmente igual sin muchísimas cosas que nos rodean y, aún así, nos rodean.

Entre medias de lo difícil que siempre ha estado el discurrir de las ideas en latinoamérica, y particularmente en algunos lugares donde la función pública tiene unas connotaciones peligrosas (como Argentina), Alfonsín se encomendó a la esperanza para dirigir Argentina en un período en el que los breves espacios de la democracia saltaban por los aires cada pocos meses por golpes militares. En tal situación, cogió un país hundido en una dictadura militar infame y capitaneó un camino a una democracia nueva y atacada, pero firme. Juzgó a la plana mayor del ejército de Videla por crímenes contra la humanidad, y aunque muchos le tacharon de blando por conceder el perdón contra muchos de ellos hizo lo que creyó oportuno: "No hemos de castigar con el mal si no creemos en él. Eso nos hará un país mejor. Están perdonados, pero han sido juzgados. Que la conciencia de Argentina dicte la pena a imponer. La verdad y la justicia se han impuesto, esa es nuestra aspiración y eso hemos conseguido. ¿Para qué añadir más dolor?"

Alfonsín pilotó un país caótico basándose en el entendimiento y el diálogo con quienes le apoyaban y con quienes le criticaban. Formó gobiernos en conjunto con el partido rival y decidió, un buen día, que los países no pueden depender de una persona. Mostró el camino a sus sucesores y se fue.

Gran aficionado al fútbol, seguidor de Independiente de Avellaneda. Seguro que Gustavito López le dedicaría un regate y el Kun y Forlán, ambos ex de Independiente, le mirarán al cielo el próximo fin de semana para dedicarle un gol.



ALFONSINA Y EL MAR

Por la blanda arena
Que lame el mar
Su pequeña huella
No vuelve más
Un sendero solo
De pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo
De penas mudas llegó
Hasta la espuma.

Sabe Dios qué angustia
Te acompañó
Qué dolores viejos
Calló tu voz
Para recostarte
Arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta
En el fondo oscuro del mar
La caracola.

Te vas Alfonsina
Con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
Fuíste a buscar?
Una voz antigüa
De viento y de sal
Te requiebra el alma
Y la está llevando
Y te vas hacia allá
Como en sueños
Dormida, Alfonsina
Vestida de mar.

Cinco sirenitas
Te llevarán
Por caminos de algas
Y de coral
Y fosforescentes
Caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes
Del agua van a jugar
Pronto a tu lado.

Bájame la lámpara
Un poco más
Déjame que duerma
Nodriza, en paz
Y si llama él
No le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él
No le digas nunca que estoy
Di que me he ido.

Te vas Alfonsina
Con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
Fueste a buscar?
Una voz antigua
De viento y de sal
Te requiebra el alma
Y la está llevando
Y te vas hacia allá
Como en sueños
Dormida, Alfonsina
Vestida de mar.

1 Comments:

  • At 3:37 a. m., Anonymous Anónimo said…

    No se que me gusta si el post o Alfonsina y el mar.

     

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