No Somos Nadie

lunes, agosto 31, 2009

Cristiano, el dinero invertido y un obispo escondido

Todavía se pueden leer (o escuchar) a muchos "sabios" de este país hablando del despropósito de gasto en fichajes de los clubes de fútbol agravado, según el decir popular, por los consabidos Cristiano Ronaldo, Ibrahimovic, Kaká...

Ya no solamente por polemizar (que también), ni solamente como futbolero (que también, a ver si la "intelectualidad" no consigue imponer la idea de que los futboleros son burdos paisanos sin miras) me parece de una demagogia terrible venir con estas cosas. Recientemente todavía comprobé como un talibán populista con gafapastas incorporadas llevaba el tema...a discusión en el pleno del Concello! Lo nunca visto, chico.

Me explico. Digo yo que los negocios entre dos empresas privadas serán cosa de su propia incumbencia. Y digo también que los sueldos que cobren los futbolistas también serán cosa de sus contratos con sus respectivas empresas. Que resulta que ahora se rebelan los que dicen que el Gobierno - porque aquí parece que la culpa, como dirían Tip y Coll, es del Gobierno, así, como ente abstracto. Como quien le echa la culpa a Martín de que Coca-cola cambie sus envases - debería de intervenir esto. ¿Intervenir en las relaciones entre empresas? Hombre, pero si esto es una aportación interesante. O sea que "el gobierno" tiene que decidir cuánto vale Cristiano Ronaldo y cuánto se puede pagar de máximo, ¿no? Si Marx levantara la cabeza... mira tú por donde el fútbol va a conseguir poner el jaque al sistema capitalista.

Por otro lado, no menos interesante, es reflexionar sobre que Gasol gana más que el 99% de los futbolistas. A mi me parece bien, pero no está de más dejarlo caer para que quede un poco a modo de cizaña. Como quien no quiere decir (pero digo) que esto tiene un poco de tufo anti-futbolero. Que entre los que van de listos, pero se pasan de guays, criticar el fútbol queda bien. Digo Gasol, como Tiger Woods, como Fernandito Alonso, como Nadal...y como nos salgamos del fútbol ni te cuento. De Emilio Botín para arriba.

En tercer lugar, y este me parece un argumento interesante, nadie es tonto al hacer negocios. Si se paga eso es porque lo vale. Porque el mercado es así, las cosas valen lo que se paga por ellos, y porque si pagan 96 "kilazos" por un fulano lo sorprendente no es que alguien los pague si no pensar en lo que genera. Es decir, que Cristiano Ronaldo hace que nosotros, incluídos los que le critican su dineral, veamos fútbol, consumamos productos que anuncia él (sí, los que decís que la publicidad no os influye...los que más) y consigamos que se hable de ellos todo el día. Por eso se pagan, porque los vale, porque genera más. Nosotros lo generamos, nosotros lo gastamos. ¿Hacia quién deberían de ir las críticas ahora?

Así que nada, yo seguiré pensando que o bien hay gente que va demasiado de guay o bien somos un poco lerdos cuando escucho a gente tan supuestamente respetable (para mi sí) como Severiano Ballesteros decir que es indecente. Me gustaría que se lo dijera a un grupo de mileuristas, sin prensa delante, y luego dijera cuánto ganó él por triunfar en el Open de Augusta, por poner un ejemplo. Demagogo.

De Laporta y su obispo no hablamos, queda para otro día. Ya bastante tienen con lo suyo.

domingo, agosto 16, 2009

El Rincón de Poíto: The evil that men do

THE EVIL THAT MEN DO

Al contrario de lo que pueda parecer, esto no va de Heavy ni de Metallica.

Simplemente quiere ser una reflexión sobre el significado de esa frase. “el mal que hace el hombre”.

¿Y por qué lo hace? Es una realidad innegable. El ser humano hace el mal, y punto. Y lo hace a lo grande, sin escatimar medios ni en las posibles consecuencias.

Terroristas, difamadores, asesinos, timadores, violadores, traidores….todos éstos los podemos ser nosotros mismos en algún momento, este es un escrito en primera persona, tanto para el que lo escribe, como para el que lo lee.

En un principio pensé en el instinto de supervivencia. Alguien hace el mal sólo para poder sobrevivir. Comprensible? Tal vez.

Pero vamos más allá. Pensemos en las ansias de poder, ya sea político, económico o incluso social (en un grupo de amigos, sin ir más lejos), y en todo el sufrimiento que han provocado en la historia del mundo. Pensemos en los celos, o en la venganza, o en el rencor, o en el más puro egoísmo. Millones de pequeñas tragedias personales se fraguan cada día por culpa de estos sentimientos.

Es sustancial al hombre, según mi opinión, y nada podemos hacer para deshacernos de nuestro Mr. Hyde particular, que, tarde o temprano, surge de entre nuestras tripas para herir, traicionar o buscar nuestro propio beneficio a cuenta de alguien.

En esos días en que el monstruo de cada uno está aletargado, y nos creemos buenas personas, y tal y cual, la fe y la esperanza son los que nos permiten seguir adelante, junto al sexto sentido que la raza humana ha conseguido desarrollar….el mirar hacia otro lado en el momento justo.