El último partido
Lakers y Celtics se juegan hoy el anillo de la NBA. Es cierto que hay una liga regular, pero todo el mundo sabe que la NBA se juega en los playoffs. Pero más allá, puede acabar siendo posible, como esta vez lo es, que el título se juega a un solo partido. Sí, se puede ganar antes y hay muchos partidos para ello. Sí, lo que sea, pero con un poco de igualdad, se juega a un partido. Y en lo mismo está cualquier competición que tenga una final (Mundial o Europeo de cualquier deporte, Champions...).
La competición más justa es una liga. Ocurre que hay más cosas, que a veces hay otros métodos para buscar más cosas (más partidos, más emoción...) con lo que, entonces, prima el tema periférico. Es decir, espectáculo, pasta y demás. Vale, tampoco dejaremos el debate en una cuestión de opiniones fáciles y sin mayor profundidad.
La cuestión, más allá de lo injusto, está en los que se la juegan. ¿Qué hacer cuando te juegas todo a un todo o nada? Ese tipo de preguntas que la publicidad tan bien maneja para sus anuncios de las finales, para calentar ambientes, yo me las hago pero para que las conteste alguien de verdad.
Pues el tema es que así es. No es justo, pero es así, porque las normas son así. A un partido. Donde no ganará el mejor, sino el que mejor juegue ese partido. ¿Qué hacer? Pues jugártela a lo tuyo. Así lo hizo Pepu cuando en semis de aquel mundial que ganamos se jugó el pase, en la última jugada, a defender el tiro argentino. Así lo hicimos al darle aquel balón a Pau que no entró. ¿Por qué? Porque ante lo injusto, lo que no cabe es pretender cambiar de chip. Cada uno con lo suyo, y olvidarse que todo es una mierda y tal, pero desde luego apostar por algo.
Decía Steitniz, uno de los grandes clásicos del ajedrez, que es mejor tener un mal plan que no tener plan. Y a mi me parece genial reflexión.
No me gusta todo a un partido. Por los jugadores, por los que trabajan con ellos, porque no puede ser que todo se juegue en la última posesión y en el último tiro. La épica no suele ser justa, ni acorde a los méritos. Pero es así.
Eso sí, yo sé cuál es la mía. Si queda una posesión, prefiero estar 1 abajo y posesión que 1 arriba y defender. ¿Por qué? Porque la mía es esa, yo quiero el balón. Y esos son los míos, los que lo quieren. Porque prefiero la derrota que la indolencia.
La competición más justa es una liga. Ocurre que hay más cosas, que a veces hay otros métodos para buscar más cosas (más partidos, más emoción...) con lo que, entonces, prima el tema periférico. Es decir, espectáculo, pasta y demás. Vale, tampoco dejaremos el debate en una cuestión de opiniones fáciles y sin mayor profundidad.
La cuestión, más allá de lo injusto, está en los que se la juegan. ¿Qué hacer cuando te juegas todo a un todo o nada? Ese tipo de preguntas que la publicidad tan bien maneja para sus anuncios de las finales, para calentar ambientes, yo me las hago pero para que las conteste alguien de verdad.
Pues el tema es que así es. No es justo, pero es así, porque las normas son así. A un partido. Donde no ganará el mejor, sino el que mejor juegue ese partido. ¿Qué hacer? Pues jugártela a lo tuyo. Así lo hizo Pepu cuando en semis de aquel mundial que ganamos se jugó el pase, en la última jugada, a defender el tiro argentino. Así lo hicimos al darle aquel balón a Pau que no entró. ¿Por qué? Porque ante lo injusto, lo que no cabe es pretender cambiar de chip. Cada uno con lo suyo, y olvidarse que todo es una mierda y tal, pero desde luego apostar por algo.
Decía Steitniz, uno de los grandes clásicos del ajedrez, que es mejor tener un mal plan que no tener plan. Y a mi me parece genial reflexión.
No me gusta todo a un partido. Por los jugadores, por los que trabajan con ellos, porque no puede ser que todo se juegue en la última posesión y en el último tiro. La épica no suele ser justa, ni acorde a los méritos. Pero es así.
Eso sí, yo sé cuál es la mía. Si queda una posesión, prefiero estar 1 abajo y posesión que 1 arriba y defender. ¿Por qué? Porque la mía es esa, yo quiero el balón. Y esos son los míos, los que lo quieren. Porque prefiero la derrota que la indolencia.
