No Somos Nadie

martes, diciembre 09, 2008

Al final llegó el final

Mucho, mucho ruido... que cantaba Sabina. Demasiado ruido.

No sabría decir si lo echaron, si se fue, si consiguió que lo echaran o si consiguieron encontrar la manera de echarlo, pero el caso es que a Bernardo lo pusieron esta mañana de patitas en la calle.

No parecía que tuviera la actitud adecuada últimamente. Eso sí, sin ser yo el que defienda sus últimos meses diré que no hacía falta matarlo a tiros. El tipo se ganó que se dijeran muchas cosas, pero no todo es tan negro en la casa blanca. Por partes:

Yo levanto el brazo y lo reconozco: yo crei en Schuster. Me gustaba el tipo cuando hacía jugar a sus equipos, un futbolista que sabía de que iba el tema y que no se iba a cortar en el vestuario. Uno de esos que pueden mirar al jugador a la cara y decirle las cosas en su idioma. Haber sido jugador es un arma de doble filo, o lo haces muy bien (lo que te puede pasar si has sido muy grande o muy pequeño como jugador) o te puede hacer caer en errores garrafales (si has sido mediocre, ni fu ni fa). Seguro que miles de ejemplos se cargan esta argumentación, pero así lo veo yo. En este caso yo le creí, y me gustaba incluso esa pose chulesca a veces, porque los periódicos son muchas veces lamentables. Lo que pasa es las bravuconadas solo gustan si ganas, y el tipo tenía un criterio sencillo: yo soy así de bruto aunque pierda. Y si pierdes está mal visto.

Con el tiempo se fue avinagrando, y empezó a ser demasiado terco con sus ideas. Los cambios llegaban tarde y tomó una postura de víctima en un club en el que las víctimas acaban en la calle o, como mucho, cedidas en el Getafe o en el Valladolid...si hay suerte.

Pero claro, ahora parecerá que todo es culpa suya. Y si lo echan todo estará bien. Claro...fácil, ¿no? Pues tampoco habrá de ser así. Digo yo que la plantilla no parece la más idónea, y que el tipo se vio con Van der Vaart por Robinho de año a año. Una de las plantillas más desestructuradas que recuerdo. Sin bandas, con Drenthe (¿este tío fue el mejor alguna vez en algún sitio a algún deporte?) sin un verdadero crack a la altura del equipo (de esos que hay 4, 5 o 6 en el mundo)... no parecía la plantilla más perfecta, no.

Y al final todo explotó. La rabia que el Madrid puso en la mesa para ganar dos ligas (no fue otra cosa) no funcionó. No podía funcionar siempre. Y ahora se pierde lo mismo que antes se ganaba. El partido del Málaga y el del Sevilla son el mismo, solo que uno se gana y otro se pierde, y en el filo de esa navaja casi siempre nos salía cara. Ahora que salen varias cruces se ve que el equipo no es tan equipo, que la planificación...¿qué es eso? y que Schuster está muy bien cuando ganas pero no cuando pierdes.

Al final encontraron una excusa para echarle, cuando en realidad dijo una de las verdades más grandes que dijo últimamente: En el Camp Nou ahora es imposible ganar. O lo que es más sencillo de entender si quieres entenderlo: Ahora mismo el Barça es muy superior, juega a otra cosa. Y no hay más. Para una verdad que dice...

Muy mala pinta tiene este club que no acaba de ser un club normal. Y eso es malo. Mientras el presidente traiga jugadores pagando el doble por querer salir a la prensa a decirlo antes de tiempo, mientras se gasten 50 kilos en sudamérica en enero y no se fiche a Villa por una diferencia de 5, mientras el club se mueva por empujones mal vamos. Eso devora a cualquiera, y si eres un tipo difícil como Schuster pues peor. El hambre y las ganas de comer.

Viene Juande, un tipo que sabe del tema y que puede hacer un proyecto cojonudo. Que entrena bien, que busca especialistas, que analiza las cosas como son, que da importancia al futbolista, que mira bien el mercado y que sabe ser discreto. Qué bien le iría si esto fuera un club normal. Pero claro, en el Madrid puede pasar cualquier cosa. Menos mal que tiene a Raúl que, como dice Relaño hoy en su artículo, dio una exhibición de pensamiento en el grupo diciendo lo que dijo sobre ganar o no ganar en el Camp Nou.

Hasta luego Bernardo, fue un placer... a veces.
Juande...puffff, qué huevos tienes meu.