No Somos Nadie

lunes, mayo 26, 2008

Jugar las finales, ganar las finales y John Terry (II)

Las finales, decíamos, parecen estar para pelearlas. Sin embargo aunque quedar segundos es quedar en un digno puesto, la controversia no deja entender si hay que celebrar el subcampeonato o sufrir la derrota de una final.

No creo que Terry haya celebrado nada la semana pasada (y lo que le queda). Porque al final nadie se acuerda de quien quedó segundo. ¿Es eso justo? No creo, pero a quién le preocupa la justicia en el deporte. ¿Qué es ser justo? Hay quien pretende establecer justicia relacionándola con "jugar bien", y entonces volvemos a la misma rueda sin salida de siempre. Al final la justicia no tiene una instancia a la que acudir tras un partido y todo se reduce a si entró aquel balón o se fue al palo. No parece lo más justo, pero tampoco parece injusto decir que hay unas reglas y el que gana basándose en ella es justo ganador.

Eliminada toda apelación a la justicia del fútbol, ¿en qué nos podemos apoyar para defender que es honorable perder una final? pues en el hecho de que las finales solo las pierde un equipo. Al igual que solo falla los penalties el que los tira. Y otra vez Terry. Que unos dirán que falló, pero otros dirán que hay que tirarlo. ¿quién tiene la razón? pues la razón es como los culos, cada uno tiene el suyo y le huele mal el de los demás.

Lo que yo sé es que a mi me gustan los que quieren tirar el penalty. Por eso en las tandas no se decide quien tira mejor, sino que se pregunta quién quiere tirar. Es la única cuestión. A mi me gusta Terry, porque sé que si mañana tiene otra igual querrá tirar el penalty.

Al final no tengo ni idea de si las finales están para ganarlas o no. Están para jugarlas, eso sí, y ser segundo no le gusta a nadie. Aquellas palabras de Karpin diciendo que eso de ser campeón moral es una gilipollez son bastante explícitas. Lo que sí es seguro es que no gana solo el que puede, también hay que querer ganar, y querer no es una cuestión de decirlo sino que hay que coger el balón y decirle al mister antes de la tanda que tú vas a meter un penalty, y que ya solo le quedan 4 más por encontrar para tirar.

viernes, mayo 23, 2008

Jugar las finales, ganar las finales y John Terry (I)

Hay quien dijo que las finales están para jugarlas y muchos jugadores, sobre ello, dicen que eso es una gran milonga y que las finales están para ganarlas. Supongo que en realidad están para jugarlas a ganar, que es lo máximo que tú puedes hacer. Si tu objetivo no depende solo de ti, malo.

Y en esas tenemos a Terry, que lleva toda su vida encantado de vivir sobre dos botas de fútbol y al que le patinaron las botas para no permitirle llorar de felicidad. Paradojas, como pensar que era el más inglés de todos los ingleses allí presentes (al menos futbolísticamente). Porque inglesa fue la final. Intensa, directa, ataque y contraataque. E imprecisa, como una final, porque los ataques quedaban en balones atrancados y los contraataques en faltas tácticas. Pero hubo intensidad y fútbol inglés, que con esto de la globalización no es lo mismo que un inglés jugando al fútbol.

Terry (sí, yo vine aquí a hablar de Terry) es un tipo que me parece brusco, tosco, incluso seco y cortante. Por eso es un central cojonudo, porque no pregunta y porque sabe que el la guerra primero se dispara y luego se pregunta. Llegó al frío de Moscú para intentar ganar, y con esa idea tiró aquel penalty. Ese penalty que, como dice un amigo que sabe de esto, hará que la final sea "el penalty de Terry". Ya ni siquiera el de Anelka, que es tan indecente como futbolista que ni merece que se acuerden de él aunque sea por algo negativo. Voces que me gusta escuchar sobre fútbol me cuentan que Terry será como Djukic, y yo también recuerdo a Baggio. Incluso a Riquelme, que en algo menor medida para nosotros, fue más duro para los suyos de Villareal.

Terry es un buen tipo, con todo lo que tiene. A mi me parece que vale para esto. Y lo digo porque viéndolo llorar, uno sabe que le duele lo suficiente como para saber que estaba en ese momento en que te das cuenta que no hay marcha atrás, que estuvo ahí tan cerca que la podías tocar, que no vas a poder dormir esa noche y que tu vida acaba de cambiar. Y también se ve, viéndolo llorar, que sabía que esto podía pasar. Porque esto es fútbol, y algo tendrá para ser tan grande.

Las finales están, decíamos, para jugarlas a ganar. ¿Y qué pasa si lo haces y no ganas? Pues que te jodes, y pierdes. Y eso ya no es solo fútbol, a ese nivel es otra cosa. Y la poética puede rodear lo que queramos, y meter más leña al fuego diciendo que mereció ganar el Chelsea o que se resbaló (como se resbaló Van der Saar en el gol de Lampard). Pero solo servirá para darle más dramatismo, como una película en la que suena la música tristona. Y se acabó la final, y Terry la tuvo en el pie, ya había engañado al portero y ya solo quedaba poner el pie y empujar. Y se cayó. Me gustaría poder invitarlo a una pinta para decirle que ya está y ya pasó. Pero ni tendré esa oportunidad, ni él querría, porque le parecería una mamonada ahora mismo. Y tiene razón. Porque las finales están para jugarlas... que es algo que siempre dicen los que las ganan.

viernes, mayo 16, 2008

Mariano, 4 años tarde

Una postura ciertamente extendida durante la pasada legislatura fue que Rajoy, desde su posición, manejaba la política del PP en unos términos que no eran "suyos". Es decir, que ni la manejaba. Se creyó un tiempo que se encontró con un partido en el que venía todo escrito en los protocolos, en el que había muchos intereses creados y donde él no podía pintar demasiado.

Es cierto que le dieron un partido construido solamente para gobernar, y para gobernar en la línea de los últimos 4 años del innombrable... y eso era un legado muy duro. Hay maneras y gestos que se tienen gobernando que no valen en la oposición, y menos en la oposición que les tocó a ellos.

Quizá esta postura, que con el tiempo pasó de ser un "yo creo que Mariano no es así" a un "yo creía que Mariano no era así pero mira tú", vuelve a estar hoy en la mente de muchos.

Mariano no es así. Yo me pongo con lo de ese lado. Él no es Acebes, Zaplana, Pujalte, Esperancita y este grupo de gente de una tendencia algo más derechona que el propio Mariano. El gallego, ejerciendo de tal, se adaptó y se mantuvo. Manejó como pudo a una banda construida para el poder, y que sin el poder no tenía un rumbo fijo. La rabia y los fundamentos políticos de esta gente que le rodeó ya se habían desatado con los 4 años finales de Chema, en los que hubo carta blanca para ellos. Era difícil, pues, volver a la calma y al diálogo, a la construcción y no la destrucción, porque no esperaban estar en donde les tocó. Puedes tener encerrado un león, pero si lo sueltas con hambre a ver quien lo vuelve a encerrar luego...

Y con esas Mariano eligió quedarse, a pesar de esa tropa, antes que marcharse porque no era lo suyo. Mariano, de unas formas más naturales, de retórica brillante y muy válida, de una derecha europea moderada y no de Berlusconi (fiel compañero ideológico de Esperancita, Eduardito o Angelillo) se vio entre dos tierras y creyó que podría hacerlo bien. Y lo hizo bien, muy bien... según su grupo lo entendió.

Y con esas perdieron otra vez. Y aquí Mariano (que a veces parece que prefería haber perdido las elecciones que haberlas ganado) se plantó y dijo: "ahora me escuchais a mi. Lo hicimos a vuestra manera, yo me dejé. Así no funcionó, así que ahora lo hacemos a la mía." Parece muy noble, pero claro...

Nos preguntamos por qué no antes, por qué no plantarse antes y decir que no, que no es tu manera, que tu gente es otra y que no crees que sea el mejor método. Ahora es difícil separar a Mariano de Eduardito y Angelillo, porque la imagen de los tres es ya inevitable. Puedes intentarlo, pero a ver cómo me convences ahora de que no. Yo estoy como Mulder, "I want to believe". Me convences de que puedes ser así porque todos aquellos fachas reciclados (Sabina dixit) te gritan y se sorprenden de que no te dejes manejar y no hagas lo que ellos quieren... porque estaban acostumbrados. Eduardo, el listo, sabe que los enemigos es mejor tenerlos de frente que de lado y se aparta para no ganarse enemistades. Ya volverá si todo va como quiere ("y si no que os zurzan, debió de pensar"). María, que ya no tiene tanto poder para ser xxxxxxxxx... Esperanza, que pensó que esta era la suya y está en un "voy no voy" con la única intención de hacer daño (¡cuánta voluntad en pro del beneficio común!)... todos se apuntan a meterse contigo. Ladran, luego cabalgamos.

Ahora a ver cómo nos convences de que, si te hace falta y lo necesitas, no te venderás otra vez por mantener tu cuota de poder. A ver quién nos puede venir a hablar de principios inquebrantables, cuando te has delatado tu mismo. O antes o nunca Mariano... qué bien podíamos haber ido todos si hubieras hecho esto mismo hace 4 años.

jueves, mayo 08, 2008

Frank Rijkaard

Esto del fútbol parece darnos vueltas siempre sobre lo mismo, llegamos a las mismas conclusiones en muchos casos y luego, bien sea porque no nos damos cuenta, porque no queremos darnos cuenta o porque, sencillamente, el circo está montado así, caemos en los mismos errores de nuevo. Quizá sea cierto que esto tiene que ser así para que todo circule, pero a veces causa una cierta impresión.

En este caso, y parece que será a modo de homenaje final, el tipo que pasará por el camino de la injusticia que predomina en el fútbol será Rijkaard.

Yo no sé tanto de fútbol como estos que escriben en muchos periódicos y revistas "especializadas", y que analizan con lupa los movimientos de los jugadores y las variantes tácticas de uno u otro equipo. Sin embargo, como aficionado (y seguidor merengón) no me puedo olvidar de lo que bueno de Rijkaard armó en Barcelona.

El fútbol es un deporte de momentos. Como dicen los entrenadores que circulan por la primera regional o la preferente, estudiosos como nadie del tema, aquí está todo inventado. Porque si Romario te la agarraba en la frontal del área grande y tenía medio metro y un segundo para pensar te la armaba fijo, y ponle tú pizarras a Alkorta si quieres. Con esta demagogia barata quiero contar que, a mi manera de verlo, hay que saber llevar un equipo más que enseñarle a jugar. Del Bosque lo hizo bien y le llamaron de todo, menospreciando la capacidad de liderazgo. Quizá era que ese equipo no necesitaba un Capello (otro que suele triunfar porque elige bien sus equipos, clubes que están en crisis y necesitan salvar el barco a base de doctrina dura). Todos ellos manejan bien el momento, como Rijkaard.

Se cuenta que fue la plantilla, porque es innegable que se juntaron unos futbolistas que todavía hoy dan miedo. Se dice que con la misma plantilla ahora no se ganó nada y que si antes era gracias a Rijkaard ahora es culpa de él. Y seguramente una gran parte de esta argumentación es verdad. Sin embargo a mi Frank me ha ganado, y las imágenes de ayer en el banquillo me dieron mal cuerpo. No recuerdo ver tan mala cara en él, porque creo que no lo debió de pasar nunca tan mal. El pobre Frank, con todo, llegó a Barcelona, a los 6 meses no lo quería nadie y 2 años después ganó la Champions haciendo un fútbol que tardaremos años y años en ver. Para la historia quedará. Como quedará, más sutilmente, la manera de hacer despuntar a Messi. Leo es un animal del fútbol, es un tipo hecho para esto, pero difícil de olvidar será el método Frank: "te pongo un poquito más cada vez, y cuando te digan lo bueno que eres con 17 años te dejo en el banquillo para que no te lo creas mucho. Luego vuelta a empezar." Algo así ha empezado con Bojan, y me quedo con la imagen de Frank abrazando a Leo o a Bojan en algunas derrotas dolorosas de últimamente.

Aquel grupo se podía llevar bien o mal, y él lo hizo a su manera y les dio un estilo, una identidad y unas formas. Pena que ahora todo parezca diferente.

Nunca un mal gesto, elegante hasta la exasperación (el primero de la tontería del pasillo de ayer), siempre respetuoso (Mourinho es otra historia), siempre defensor de sus jugadores aun en lo indefendible. Se irá porque los ciclos se acaban y el fútbol se ha viciado de las continuas renovaciones y de la necesidad de cambio. Eso sí, aunque no valga de nada, a él sí que habría que hacerle un pasillo. Me recuerda a aquel slogan electoral de un partido político. Otra forma de ser, otra forma de hacer las cosas. Vuelve pronto Frank.

lunes, mayo 05, 2008

Il campione siamo noi, ancora

Supongo que Blondie estará alegrándose de que el equipo más pragmático de la Liga haya ganado. Supongo que estará de acuerdo en que fue el mejor, porque ganó. Supongo que le parecerá que lo demás son milongas y que los buenos fueron los de blanco. Digo yo.

Supongo que el argumento general es que esta liga la perdieron los demás, que no había nivel, que se ganó porque otros lo permitieron y que fue de regalo y de casualidad que se ganara a 4 partidos del final.

Supongo que Xoan, allá en esas tierras lejanas, habrá sabido del alirón merengón. Claro que la distancia aporta muchas excusas y no estará muy al tanto de felicitar al campeón. Es normal.

Supongo que habrá muchos que se acuerden de que su deporte es el baloncesto, o de que no les gusta el fútbol, o se acuerden ahora de que no siguieron la liga este año.

Sin embargo que no se preocupen, que yo sé que ellos quisieran dar la enhorabuena al que gana, celebrar que yo me alegre, aplaudir al que fue mejor e incluso hacer el pasillo bromista. Bueno de esto último todavía tiene algunos la oportunidad...

Il Campione siamo noi, ancora