No Somos Nadie

viernes, marzo 30, 2007

Santiago desde dentro. II Comer

El arte del comer engloba muchos puntos de vista. En la línea con la gente que leemos esto (todos unos camándulas y vermes noxentos en general), nos centraremos en esos brillantes lugares que destacan por su buen comer (y del bueno, nada de cocina francesa ni capulladas de esas).


Para el día a día (es decir, cuando tienes suficientes excusas para pasar de hacerte la comida en casa y luego fregar):

- Campus: es un seguro de vida comer en las facultades. 4,60 euros por un buen comer, y al ladito. Un fijo. como recomendación está Matemáticas, muy bueno, Medicina (hace que no voy pero siempre mantiene el nivel) o la Condesa. Un seguro.
- El mítico Luis: el sitio en el que yo solo como chipirones. Un típico sitio del centro, pero con buenos precios y un tipo muy majo él. Al lado de la plaza roja, pegado al Apolo (vaya referencia jefe). Pedid chipirones.

Para un caso curioso, de esos días en que aparece alguien, o que incluso quedas a comer con alguien a quien no ves hace tiempo. Incluso si eres tan crack de invitar a comer a una chica a la que luego querrás invitar a cenar otro día próximo (a esto se le llama trabajar duro...)

- el Oasis: italiano desapercibido en la calle Nueva. Enfrente del Frankfurt. Si os gustan los italianos es un gran sitio, barato y de buen trato. Preferido de mi amigo Diego. Buenas pizzas caseras.
- El María Castaña: al contrario que para muchos de mis amigos, este sitio está mucho mejor para comer que para cenar. Siempre hay gente a mediodía (para los que, como a mi, no les guste comer en un sitio vacío) y se come bien. Problema: está en la zona vieja y no es operativo ir hasta allí. Sobre todo porque le tomas una antes, y dos, y tres... y ni comida ni leches y ya la armas.
- La viña de Xavi: en la plaza roja, inicio de la calle San Pedro de Mezonzo. La descripción es fácil: bueno pero caro. Está a otro nivel. (consejo a chicas: si a alguna os invitan a comer aquí, poned la alerta en nivel rojo). Eso sí, es bueno.
- Cervecería Internacional: Otro que me parece mejor para comer que para cenar. Muy animado. Correcto en la cocina, aunque suelen tardar en atender porque cambian de camareras de vez en cuando y les cuesta. A su favor tiene que está en el medio de cualquier sitio.

Para los que quieren comer como jabalís y que aún sobre comida.

- El don Manuel: reconozco que empecé a oir hablar de él hace no mucho, y que todavía hace menos de un mes que lo he probado. Eso sí, fui dos veces en cuatro días. Es un atentado contra la moral que haya tanta comida. Desproporcionado, brutal, colosal, antinatural, sencillamente descomunal. Subiendo la calle de galeras, pasando vista alegre. Allá por el final del campus norte.
- El Mariñeiro: no lo he visitado, pero las referencias son inmejorables. Solo conozco una cosa, hacen el mejor bocata de asado del universo conocido. Está enla calle del don Manuel, pero un poco antes si vas desde la zona civilizada.
- El de debajo de casa: que no sé cómo se llama, pero está el fulano que te cuenta su mítica historia sobre la dieta que hizo (y que está mucho peor que yo). De esos que pides unas lentejas y te ponen la pota con un cucharón y arréglate. Buen tipo. 6 euros, buena cocina y buen fulano.


Espero vuestras sugerencias. Con la de los pinchitos me he reído mucho y, además, he tomado nota de las recomendaciones. Seguimos con los temas...

miércoles, marzo 28, 2007

Santiago por dentro.

Es cierto que puede haber muchas guías de Santiago. Muchas de ellas nos enseñarán cosas que no saben ni los más viejos del lugar. Sin embargo creo que pocas pueden ser tan útiles como una hecha por los que conocen los sitios hasta el punto de poder sobrevivir "a ciegas". Se me ha ocurrido que podemos, entre todos, crear una interesante guía sobre Santiago.

Dividámosla en un principio en entregas que vayan cronológicamente ordenadas, según avanza el día de un compostelano que se precie, es decir: I. La cañita del mediodía, II. Comer, III. Las cervecitas de la tarde, IV. Cenar, V. Las copichuelas diversas. (creo que este último tendrá más de un capítulo). En fin, vamos allá y empezamos por las cañitas del mediodía (todo compostelano de pro no piensa en levantarse temprano...)

LAS CAÑITAS DEL MEDIODÍA

el objetivo es encontrar localillos donde pongan pinchos interesantes y cervecita. Pues para ello tenemos un recorrido por la zona vieja:
- El abellá. Un clásico con su pincho de lomo por encima de dos quilos de patatas fritas bañadas en aceite. Grasiento, sí, pero sabroso.
- "El de los tigres". Que también está bien antes de ir a cenar. En plena calle de la raíña te tomas una caña tirada de precio, un mejillón tigre (inevitable) y le pones un tema en la gramola. Una miticada...
- El San Jaime. Nunca ha sido de mis preferidos, pero si estais por la calle de la Raíña pues le tomais una cerveza y su pincho mítico de tortilla que tanta fama tiene.
- El Cabalo branco. Un santuario. Con tu Estrella Galicia empiezan a llenarte la mesa de cosas. siempre un quesito, su jamoncito, su panecillo... y siempre hay algo más. La terraza es impagable, el paraíso. Para llegar hay que subir el preguntoiro y, antes de llegar a Cervantes, meterse a la derecha por el callejón ese que parece que solo está allí para mear. Pues por ese. Y al salir del callejón está de frente.
- El agarimo. En plena plaza de Cervantes. Merecen la pena sus tapas de cocinitas.

Cambiando un poco de zona ( no mucho) nos podemos quedar en la entrada a la zona vieja. Si vais a entrar por la alameda, en vez de meteros en el franco podeis girar a la izquiera y recorrer toda esa calle hasta donde estaba Correos. Es decir, todo el "borde" de la zona vieja. Cualquier terracita es un sueño, hijos míos. Una cervecita, con el solecito en el cuello, un buen paisaje, y pinchitos a esgalla. Recomendable, especialmente, el Marte, enfrente de la policía. Ah!, y para quien sea de interés, es la zona de la gente Erasmus...

Llegando a la zona nueva hay más dispersión, pero tratemos de fijar algunas cosas.
- El avante. Si vienes en tren pues te tomas la primera. Y si me apuras la última, porque sales de allí a reventar de lo que te ponen. Abajo de todo de San Pedro de Mezonzo. Argentinos, y futboleros hasta la médula (el cielo existe...)
- La Meca. Enfrente de la Nao. Pequeño pero acogedor. El gran Luis detrás de la barra y siempre con su pinchito de cocina y sus cositas. Madridista empedernido. Mítico para los partidos.
- Terracitas plaza roja. Evidentemente, no tienen pérdida. Si tienes unos pantalones dockers, un polo pijo y unas gafas de sol, entonces seguro que ya estás allí. Y si es primavera entonces uno se puede pasar allí el día " mirando el horizonte".


En fin, la lista podría ser más grande, pero desde luego que no caben todos. Espero vuestras propuestas. Si nos ponemos tontos hasta le editamos un libro de verdad y todo!!

lunes, marzo 26, 2007

No dar nada por supuesto.

El objetivo del juego es ser capaz de determinar la veracidad o no de las afirmaciones que se hacen al final del texto (sobre el propio texto). Sobre cada una de ellas debemos de intentar decir sin son verdad, mentira, o si no tenemos la información necesaria para decir alguna de las cosas.


LA MÁQUINA REGISTRADORA

Un comerciante acababa de apagar las luces en su establecimiento cuando apareció un hombre y le exigió el dinero. El propietario abrió la caja registradora. El contenido de la caja registradora fue vaciado y el hombre salió a toda velocidad. Un miembro de la policía fue avisado inmediatamente.

Afirmaciones acerca de la historia

1. Un hombre apareció después de que el propietario había apagado las luces de su establecimiento.
2. El ladrón era un hombre.
3. El hombre que apareció no exigió dinero.
4. El ladrón no se llevó el dinero consigo.
5. El propietario del establecimiento, vació el contenido de la caja registradora y salió corriendo.
6. Alguien abrió una caja registradora.
7. Después de que el hombre que exigía dinero vació el contenido de la caja registradora, salió rápidamente fuera.
8. La caja registradora contenía dinero, pero el relato no nos dice cuanto.
9. El ladrón exigió dinero al propietario.
10. Un comerciante acababa de apagar las luces cuando apareció un hombre en el almacén.
11. Era a plena luz del día cuando apareció el hombre.
12. El hombre que apareció fui quien abrió la caja registradora.
13. Nadie exigió dinero
14. El relato comprende una serie de hechos de los cuales sólo hay referencias a tres personas: el propietario del establecimiento, un hombre que exigía dinero y un miembro de la policía.
15. Los siguientes sucesos están incluidos en el relato: alguien exigía dinero, una caja registradora fue abierta, su contenido fue vaciado y un hombre salió corriendo.


Si alguien se interesa por leer hasta aquí, debiera de saber (como ya debe de intuir), que prácticamente la totalidad de estas afirmaciones no podemos saber si son verdad o mentira con la información que tenemos.

Es un pequeño ejemplo sobre principio básico de la comunicación: No dar nada por supuesto. Hacerlo lleva siempre a confusiones, malos entendidos... a fin de cuentas: a interpretar la realidad. Y al interpretarla no la vemos como es, sino como nosotros la entendemos (excluyendo como lo ven los demás). A veces no somos capaces de hacerlo y uno se encuentra con una sensación de angustia por algo que no existe. Suerte que hay gente con la que merece la pena decir las cosas. Aquello que vale la pena siempre sale hacia adelante. Cuidense. Ah!, y gracias jefe!

martes, marzo 20, 2007

La Galicia profunda

Si alguien tiene la oportunidad de leer hoy EL PAÍS, encontrará perdida por la sección de Galicia (no podía ser de otra manera) una noticia sobre una asociación de padres y madres de alumnos y un bus escolar. Dada la curiosidad de que leí hace unos días el inicio de la historia, pues le he "cogido cariño" al tema.

Parece ser que hay alguna zona de Galicia en la que sufren el problema de la dispersión de población de una manera fuerte. O sea, que hay un tipo aquí, y otro un kilómetro más para allá y al final somos 15 en un pueblito de nada. Es entonces cuando los niños tienen problemas para ir al colegio, ¿por qué? porque el colegio queda a tomar viento (en el pueblo más cercano, algunos kilómetros de distancia). Entonces piensan en la solución del bus escolar. Y aquí empieza la jarana.

La empresa que pone el bus dice que no les compensa porque a ellos les pagan por niño transportado, y no ponen un bus para 15 o 18 o los que son (no sé exacto). Buscando y buscando soluciones, a alguno se le ocurre una interesante: que el bus funcione como transporte público normal si la gente se adapta al horario de los niños. Es decir, que se llevan a los chavales al colegio y, además, en los huecos que sobran pueden ir gente del pueblo (que no son más que los padres, abuelos, primos y demás familia de los chavales, el pueblo no da para más). Además hasta tienen un precio especial más barato. La solución parece interesante. Todo el mundo acepta... ¿todos? no, queda un irreductible colectivo, el de un grupo de madres y padres que (no me pregunten por qué) se niegan. Lo divertido no está en esto, sino en que alegan ciertas cuestiones que hacen pensar que algo más hay detrás. Cierto es que es complicado que haya algo más detrás de esta historia tan, aparentemente, sencilla. Sin embargo os dejo con alguna de las razones que han puesto estos padres:

- algunos mayores pueden aprovecharse de los crios y quitarles los sitios en el bus.
- las compras, bolsas y demás cosas que lleven los mayores aprovechando su viaje al otro pueblo molestarán a las chavales que van al colegio.
- Los niños (no te pierdas esta!!) pueden agredir a los mayores. (nota aclarativa: los niños tienen entre 3 - 12 años, y los viajeros que acompañen ya se sabe que serán sus familiares, no hay más en el pueblo)
y por último, y por si creían haberlo visto todo...

- Los niños pueden contegiarse de varias enfermedades por compartir el bus con los mayores.

Poco más que decir... la Galicia profunda a su servicio.

miércoles, marzo 14, 2007

El líder

Hoy toca volver a dar clase. Tengo otra tarde del curso en el que estoy metido, y esta tarde empezamos con cosas que de verdad me encantan. Empezamos a hablar de los grupos. ¿Por qué los grupos? Me apasionan los fenómenos que ocurren en los grupos, la autogestión, las normas grupales, el liderazgo, la creación de subgrupos... me gusta ver cómo funcionan los grupos humanos.

En particular, hoy debo dedicarle un tiempo a hablar del líder. Evidentemente me fascina, ya que para algo llevo un par de años (y lo que te rondaré morena) detrás de esta figura. El líder, el gran capitán, el que manda en el vestuario. Me fascina porque es un tipo capaz de generar un estado de ánimo, capaz de mover a un grupo hacia objetivos que los demás no hubieran siquiera pensado.

El año pasado, en mi recorrido por diversos equipos "en busca del líder perdido", me encontré con un ya veterano jugador de básket, argentino, pillo, despierto y con cierta chispa que dijo: "el líder es el que te ve y sabe cómo estás, no le hace falta andarse con rodeos. Es como si funcionara con Blue-tooth". Joer, qué tipo. Yo aquí rompiéndome los cuernos y éste me da el ejemplo clave. Me encantó.

Me gusta el líder, me gusta saber qué piensan de él sus compañeros. Me gusta ese halo mágico que a veces se le atribuye. Me gusta como es capaz de mover a los demás, de ser un símbolo, de crear esperanza. Desde luego, espero no crecerme mucho y dar la clase de forma natural, pero tampoco estaría mal que me dejaran irme por las ramas.

"Si quieres construir un barco, no empieces por cortar las maderas y distribuir el trabajo, sino que primero haz de saber evocar en los hombres el anhelo del mar libre y abierto"
A. DE SAINT EXUPÉRY

lunes, marzo 12, 2007

Agendas

Hoy me han regalado una agenda. La verdad es que tiene de todo, es grande, con un montón de cosas de esas que traen las agendas y que sólo son útiles si no las tienes. Hasta es bien fuerte y tiene unas tapas como si fuera de alguien importante.

Nunca he sido capaz de durar mucho tiempo con una agenda. Me hace un montón de ilusión empezarlas, y las lleno de cosas, chorradas para que estén más escritas. Al final las acabo dejando. Esta será la enésima vez que lo intente.

No sé si cabe una psicoanalítica interpretación sobre el ansia de control de la propia vida, y la imposibilidad de hacerlo, o cosas así. Más bien pienso que se debe a que soy un desastre y me falta acabar muchas de las cosas que empiezo. Me hace mucha ilusión meterme en cosas nuevas, pero si no guardan la capacidad de sorpresa, si su única aportación es al empezar, pues pierden fuelle y me cuesta mantenerme. Siempre he tenido menos fuerza de voluntad de la que me gustaría.

Ya he llenado de cosas mi agenda en el día de hoy y de mañana, esta semana seguro que estará cubierto hasta el último rincón. A ver dentro de un par de meses.

A cuidarse.

P.D.:Ah!, por cierto, gracias Javi.

jueves, marzo 08, 2007

Uno menos (y yo me lo creía...)

Yo creía en que el Madrid, como ya he visto alguna vez, iba a montarla bastante gorda y meterse en la final de la Champions, o algo así. Cerca estuve de crecerme demasiado cuando vi antes de ayer que el Oporto casi echa al Chelsea y que el Celtic casi se cargaba al Milán ayer. Con el Inter, el Barça y el Lyon fuera, la cosa no era tan negra. Me parecía mucho más probable llegar a la final de la Champions que ganar la Liga. Y no creo que sea un comentario tan ilusorio.

Y sin embargo llegó el Madrid. Sí, el Madrid que es capaz de cualquier cosa. Porque si hay un equipo que puede estar 15 días con el 0-0 en la cabeza y perder 1-0 en el segundo 10, ése es el Madrid.

Como quiera que no podíamos ser tan ilusos y pensar que no marcarían, pues puestos a ser positivos había que mantener que mejor que lo hicieran en el 1 y no en el 90. Y ese fue el clavo ardiendo.

Una de las cosas que ya parecen ir quedando claras es que a este equipo no se le puede pedir fantasía, toque y brillantez. Si algo se le puede pedir es orden y trabajo. Como a los equipos más modestos. Y usar el trabajo como si fuéramos un "pequeño" para matar luego con pegada arriba. Lo que pasa es que tampoco hay mucha pegada (Ronaldo ¿dónde te fuiste?). Orden y trabajo. No se puede pedir más. Y ayer no hubo orden, nada de nada. Los jugadores corrieron, pero sin sentido. Quisieron ganar, pero sin cabeza.

Decía yo del Bayern que son una banda, que son 4 amigos. Lo mantengo. Pero ayer el Madrid se empeñó en ser más amigos todavía. Los centrales ayer, sin Cannavaro (a ver si es que toda la culpa es suya) jugaron al "uno por el otro, la casa sin barrer". Y a vivir.

Cuando el Madrid vivía del empuje y corría como gallinas sin cabeza (al menos veías algo de sangre) llegó el segundo en otro de los males endémicos del Madrid como es defender un córner. Frío. La sinrazón quiso que todavía sufriéramos más con el 2-1 y que por un momento me sintiera como San Juan de la Cruz en sus levitaciones con el gol de Ramos. Hasta ahí llegó el Madrid. Y para casa. El Bayern son 4 amigos, pero el Madrid son más.

Sabiendo ya que Capello no es entrenador del Madrid (todos suponemos que será interino hasta el fin de temporada) pues habrá que volcarse ahora con el dramático partido del sábado. Di tú que me hace poca gracia jugarme la temporada en el Camp Nou, pero no se le pueden pedir peras al olmo. A esperar que Capello haga un milagro en la liga. Lo creo así porque no pienso que nos valiera de mucho cargárselo ahora, y porque en junio llegará el momento de rajar. Ahora hay que seguir ahí, y no abanderar el "sálvese quien pueda" como hizo algún jugador ayer en la radio usando sus influencias para que lo pusieran.

A Barcelona nos vamos...

miércoles, marzo 07, 2007

Proyectos felices

Este lunes pasado ha comenzado un pequeño proyecto profesional al que le tengo cierto cariño. Básicamente porque lo hemos visto nacer y hemos ayudado a crearlo y a ayudarle desde el principio.

Con la aportación y la confianza que nos ha dado nuestro tutor, Tino, hemos venido preparando en los últimos meses un curso que ha empezado el lunes. Tiene su relevancia porque dará un título a la gente que viene (Experto Universitario en Psicología del Deporte) y porque ha atraído a gente de varios puntos de Galicia que quiere formarse. Al final, por empeño de nuestro tutor, la mayor parte de las clases las daremos los que estamos trabajando con él. Ni que decir tiene que es una responsabilidad muy grande (además de un currículum cojonudo, que ahí le va a quedar lo de "docente en Curso Universitario"). En fin, que mola.

El lunes, pues, comenzó el curso. El gran Javi Garrido le dio duro, aunque pasó muchos nervios según se acercaba el momento. A mi me pasa lo mismo, hoy soy yo el que da la sesión. Son 5 horas de clase en las que tendré para todo, pero sobre todo al principio tendré tiempo para ponerme nervioso, supongo. Quda una hora y poco y ya estoy deseando que llegue para quitarme de encima el "rato antes de".

Confío en que salga bien, he mirado cientos de veces lo que voy a dar y les voy a meter varios juegos de cosas a la gente. Espero que todo vaya bien y que, en el fondo, saquen algo en claro más allá de mis nervios por ser mi primera vez.

En fin, allá vamos, que no es poco. Desde luego, mejor pasar los nervios por tener que meterse en este fregado de ser el más pequeño del aula y ser el profesor, que no tenerlos por no hacerlo. Al jaleo vamos!

lunes, marzo 05, 2007

Cuando no ser nadie se hace tan cierto

Cuando no ser nadie pasa de ser una idea cómplice entre amigos a ser tan crudamente cierta, a uno se le queda cara de frío y semblante de tonto. A veces, estas cosas pasan, y como quiera que aquí se juega a ser serios desde lo banal pues no queda más que, con cierta conciencia de sentirse inservible, quedarse pensativos y repetirse que no puede ser.

Confío, con todas las ganas que tengo, en que ciertos malos augurios que sobrevuelan a alguno de mis ambientes no se concrete. No porque ello me cambie a mi la vida, sino porque puede hacerlo con gente a la que aprecio, y eso es algo fastidiado. Sé que no vale de nada, pero por si algo pudiera ayudar, y aunque no creo que les llegue este deseo, aquí tendrán una mano cuando quieran. Y, desde luego, las cosas no debieran haber sido así.

Ruego se me disculpe la mala ostia.

jueves, marzo 01, 2007

Un tonto con puntería

Dijo ayer Blondie, después del (lamentable) Betis - Sevilla, que la única cosa peor que un tonto tirando cosas al campo era un tonto con puntería.

Estoy de acuerdo con todos los que dicen que salvajes los hay en cualquier lado, que este impresentable que lanzó la botella hubiera roto escaparates en una manifestación si le hubiera cuadrado allí. De acuerdo. Es cierto que el que tiene predisposición a hacer cosas de tal nivel de estupidez, pues las hará en un momento u otro. Lo que pasa es que también es cierto que, innegablemente, el fútbol se ha convertido en un fenómeno de masas que favorece, e incluso alienta, ciertos tipos de actitudes y comportamientos.

Philip Zimbardo, allá por finales de los 60, estudió y teorizó sobre la desindividuación. Este nombre cuasi-trabalingüístico hace referencia al proceso por el cual una persona pierde su identidad personal en favor de la grupal, cuando se daban ciertas características dentro de un grupo social. Esta identidad personal (nuestra forma habitual de comportarnos y de pensar) se ve sesgada e influída por el contexto hasta tal punto que pasamos a ser casi personas diferentes, a tener una conciencia grupal y a desprendernos de todo elemento que nos diferencie en lo personal. Así se comportan las sectas (clásico ejemplo de este tema en clase), o instituciones más "aceptadas" como el ejército o la iglesia, grandes conocedoras (y todavía mejores usadoras) de estos procesos. El propio Zimbardo dirigió un conocido estudio sobre prisioneros y guardias en una prisión, con un final rocambolesco y asombroso (para los más frikis, ver la película "El experimento"). La financión vino por medio del ejército estadounidense, cómo no.

Así, los colectivos que generan este proceso suelen cumplir características como los uniformes, cánticos propios, eslóganes o principios básicos unitarios, fuertes jerarquías, rechazo desaforado a lo opuesto... Y ahí tenemos al fútbol. El individuo en el fútbol pierde parte de su sentido individual. Se encuentra en un espacio común, con unos colores representativos y en medio de un forofismo incontrolado. Si a esto le sumamos que periodistas y directivos se encargan de fomentar las diferencias grupales ("nosotros" y "ellos" llevados al extremo), de engrandecer la rivalidad como si fuera algo místico y de buscar puntos de desencuentro, nos encontramos con todos los ingredientes para generar lo que técnicamente se llamaría "conductas intergrupales hostiles", y que fácilmente le llamamos "a ostias con lo que sea del otro".

Sin justificar al gilipollas que lanzó la botella, y sin caer en tararear "la sociedad es la culpable" de Siniestro, pues me uno a los que dicen que la prensa y los directivos de fútbol viven de que estas cosas pasen. Y lo saben. Tal cual. Y así estamos.

Eso sí, esto no es fútbol, por más que lo quieran enseñar así (eso sí que me sorprende) los anti-fútbol (que de todo hay en esta vida). Fútbol es otra cosa, pero eso es otro tema.